<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326</id><updated>2011-07-08T10:35:39.724-07:00</updated><title type='text'>No está por demás</title><subtitle type='html'>El pensar es una actividad pública; su lugar natural es el patio de la casa, la plaza de mercado y la plaza de la ciudad.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://noestapordemas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>31</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-7560901528109658032</id><published>2010-02-13T07:22:00.000-08:00</published><updated>2010-02-23T07:24:12.405-08:00</updated><title type='text'>Mirada al vacío (I)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bK-VcmsnI/AAAAAAAAAWc/UQmQMWzy1yk/s1600-h/Shitao02%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 294px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437756772354273906" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bK-VcmsnI/AAAAAAAAAWc/UQmQMWzy1yk/s400/Shitao02%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;“Una hoja uniformemente negra es un cuadro, y sólo el hombre puede hacer una hoja uniformemente negra, ya que la naturaleza no hace jamás nada uniforme”&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Alexandre Kojève&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;U&lt;/span&gt;na tarde de domingo como la de hoy papá llegó de visita. No era un gesto habitual pero tampoco era una sorpresa, era algo &lt;em&gt;bueno&lt;/em&gt;, por decirlo de alguna manera, de hecho hacía seis meses que no se asomaba por acá, aunque hablábamos por teléfono de vez en cuando y eso es lo que yo llamo &lt;em&gt;algo bueno&lt;/em&gt;. Antes, lo reconozco, venía más seguido, luego el tiempo terminó alargándose y se alargó tanto que algo se rompió definitivamente: seis meses es algo definitivo, pero aun faltaban otras categorías del tiempo: las que en lugar de alargarse se encogen: hasta asfixiarnos. Entonces faltaba lo peor (¿el silencio del tiempo encogido?). Ese domingo estuvo aquí conmigo mirando fotos del álbum familiar que estaba exactamente ahí, sobre la mesa de centro que nunca fue mesa y nunca estuvo en el centro, porque esto no es una sala, estrictamente hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tal cual: un obispo, mirá – papá me revisó atentamente y volvió a la foto -. Tenés la soñolienta y satisfecha expresión de un obispo al final de una angelical cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá se refería a ese papel cuadrado en el que estaba yo recién nacida. No era mi mejor perfil, pero era yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No un obispo -corregí sin vanidad, aceptando el juego –, parezco un cardenal renacentista. Mirá bien la cara y el púrpura, ese color no era casual. Tenía su precio.&lt;br /&gt;- El color de la oscuridad y la luz –dijo papá con solemnidad, mirando de nuevo la foto-. Bien, un cardenal renacentista al final de una lenta y abundante cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia, por supuesto, va más allá de los bordes delicados de esa foto: hablo con alguien que ya no está. Papá no habita más en este lado del mundo y yo hago prácticas para vivir en ambos mundos. Retrocedo la película y lo veo de nuevo: estamos aquí tirados en ese mismo sofá que ahora observo desde la mesa de comedor, el sol, este sol amarillo de esta tarde de domingo entrando por la ventana; mi hijo clavado en un programa de lucha libre, el agua del café a punto de hervir. Ya habíamos dejando de hablar de mi ex marido (a quien papá admiraba), de las calificaciones escolares del niño (silencio), de mi mamá rehaciendo su vida con nuevo marido en el extranjero (nos cuenta de su trabajo en una empresa naviera de Anchorage, mi hijo espera visitarla para ver los alces del parque nacional Denali y mamá se muere por verlo a él; mi hijo no sabe las entrelíneas de esa historia y yo dudo de si en realidad sea una empresa naviera). Entonces, cuando lo doméstico fue clausurado, las palabras siguieron su juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Supongamos –digo- que ese cardenal vive en Venecia. ¿Qué se escuchaba? ¿A qué olía ese momento?&lt;br /&gt;- Venecia olía a mierda –soltó papá- y la comida era un mejunje tan espeso que te morirías ahora con solo verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada mejor que conversar, pienso ahora: nos hace ciudadanos del mundo, viajeros sin paso de aduana, ajenos a la culpa de una nacionalidad. Me es fácil recordar aquella conversación con mi padre, recuerdo los olores suaves de una bolsa de pan recién abierta y un café acabado de hacer, recuerdo los sonidos, la música: desde los soul de Otis Redding a las tonadas medievales de Guillaume Dufay. Recuerdo nuestro recuerdo de Venecia: 500 años atrás, los comensales en el Palacio Ducal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bKr8fu66I/AAAAAAAAAWU/9caLvHoZeVU/s1600-h/el+palacio+ducal+de+venceia.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 222px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437756456418864034" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bKr8fu66I/AAAAAAAAAWU/9caLvHoZeVU/s320/el+palacio+ducal+de+venceia.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bKUOe6cSI/AAAAAAAAAWM/8mn7q7Ckn_M/s1600-h/francesco-guardi-partenza-del-bucintoro-per-san-nicolo-di-lido%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 214px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437756048930402594" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bKUOe6cSI/AAAAAAAAAWM/8mn7q7Ckn_M/s320/francesco-guardi-partenza-del-bucintoro-per-san-nicolo-di-lido%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- ¿Y los sonidos? –digo yo asqueada con los olores de Venecia descritos por papá a su modo definitivo, pero con sinceras ganas de estar allá, en esa Piazza san Marco que Guardi pintó con los reflejos del Gran Canal para darle un esplendor vivo que hasta ese momento nadie, ni Canaletto, le había regalado en un lienzo.&lt;br /&gt;- Afuera, góndolas deslizándose por el Gran Canal alumbradas con faroles –dijo papá-, los comerciantes anunciando productos venidos de Oporto, Alejandría y Damasco, un barco pesquero procedente de Trieste ha llegado con chirlas, sardinas, lenguados y platijas; en el bullicioso mercado, los vendedores de morcilla y bofe empacan los saldos para llevarlos a casa.&lt;br /&gt;- Voy un poco retrasada –intervengo yo -, el carruaje se bambolea por el empedrado de las estrechas calles. Adoquinadas, supongo. Yo soy un viejo Cardenal sin nombre pero con poder suficiente para anunciar la paz. Salto del coche…&lt;br /&gt;- Corrección primera: Te desparramás del coche -papá sonrió ahora mirando el suelo.&lt;br /&gt;- Y casi caigo de bruces en la acequia de aguas podridas que vomitan ratas chillonas, peludas, asquerosas: la encarnación del infierno…&lt;br /&gt;- Comenzás a caminar –dice la voz teatral de papá-; te acompaña un séquito de seres sin rostro; respirás pesadamente, cosa que te impide aspirar por un instante el olor limpio del mar, la brisa del Adriático. El olor de tu infancia ya tan lejana como tu felicidad.&lt;br /&gt;- Estoy tan aturdida que me he olvidado de que a pocas cuadras de allí, mi amigo y protegido el compositor Andrea Gabrieli, un buen hombre formado desde la infancia en los coros de la Basílica de San Marcos, presentará allí sus madrigales… ¿Sabés una cosa?&lt;br /&gt;- ¿Sí?&lt;br /&gt;- A la entrada de la catedral, oculto entre la multitud, espera mi amante disfrazado de hombre: piensa matarme, por viejo y depravado… - miro a papá- ¿Cuál es la segunda corrección?&lt;br /&gt;- Que al bajarte del carruaje ya no sos un Cardenal…&lt;br /&gt;- ¿Entonces?...Sos el Dogo… El gobernante de por vida, elegido por 12 familias. Entonces caminás pesadamente hacia el Palacio de los Dux.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bJ_dGZ5LI/AAAAAAAAAWE/wUmGkt6dJhQ/s1600-h/7877-view-of-the-entrance-to-the-arsenal-canaletto%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 190px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437755692076885170" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bJ_dGZ5LI/AAAAAAAAAWE/wUmGkt6dJhQ/s320/7877-view-of-the-entrance-to-the-arsenal-canaletto%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bJg0W5kyI/AAAAAAAAAV8/KOHUMA5SxMo/s1600-h/Canaletto-SanMarco%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 207px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437755165744141090" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bJg0W5kyI/AAAAAAAAAV8/KOHUMA5SxMo/s320/Canaletto-SanMarco%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- No entiendo por qué yo estaba fuera de Palacio…&lt;br /&gt;- Estabas buscando la paz con tus enemigos, así que regresas a rendir cuentas. Doblás por la esquina donde están empotrados Los Tetrarcas, los cuatro guerreros amigos, recorrés las blancas arcadas, te distraés pasando los dedos por los muros: un gesto de serenidad pero también de inquietud: “¿qué pasará después de hoy?”, parecieras estar preguntándote. Entrás.&lt;br /&gt;- Entro con cierto temor inexplicable, tal vez miedo escénico, diríamos ahora, al encontrarme de nuevo en los espaciosos salones del Palacio Ducal iluminados con mechones, en los pasillos resuenan mis zuecos: huele a incienso, humo de carbón vegetal y grasa animal; los comensales me ven llegar, alzan la mirada. Siguen comiendo con la mano: los trinches son aun un lujo puesto al lado de los platos.&lt;br /&gt;- Mala señal –anotó papá-: has llegado tarde o has perdido poder.&lt;br /&gt;- O la comida era un asco…&lt;br /&gt;- Bien, asea lo que sea allí están reunidos los miembros de las poderosas familias aristocráticas que dominan el mundo en ese momento. Sonido de cuchillos y muelas masticando; la cena: bacalao salado en salsa picante, habas con tocino, puerros en salsa de almendras, tortelloni de auyama según la receta de Andrea Mantegna, garrafas de vino de la huerta y un cafecito.&lt;br /&gt;- ¿Por qué cafecito? –digo yo.&lt;br /&gt;- Era el final de una larga guerra.&lt;br /&gt;- ¿Cómo se negociaba la paz en esos tiempos papá?&lt;br /&gt;- Un artista sellaría la paz, así te lo pidieron tus enemigos que te llevaban del cuello –dijo papá levantando la vista del álbum, descansándola en mis ojos-. Y vos, haciendo gala de toda la astucia diplomática que te distinguía, decidiste enviar nada más y nada menos que a…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Gentile Bellini? –dijo uno de los 12 duques soltando su trinche, evitando la risa – ¿Pretende Su Alteza que los bárbaros lo descuarticen como un cerdo salvaje una vez pise suelo otomano?&lt;br /&gt;- No –respondió el Dogo conciliador, sin dejar de ser soberbio-, pretendemos todos, tanto los aquí reunidos como ellos, que su arte divino ilumine y realce nuestra esencia de hombres de paz y progreso.&lt;br /&gt;- ¿Si ahora me fuera dada esa digna gracia –digo yo pronunciando gratia alargada como en un motete medieval-, funcionaría un sello de paz así?&lt;br /&gt;- ¿Aquí?&lt;br /&gt;- Sí…&lt;br /&gt;- Sí… Fernando Botero - por un momento sentí a papá incómodo-. Pero esto es otra cosa…&lt;br /&gt;- ¿Qué es esto?&lt;br /&gt;- No lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bJI0By_ZI/AAAAAAAAAV0/7NVixmG4IQo/s1600-h/predigt_hl_markus_alexandrien_hi%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 229px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437754753338768786" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bJI0By_ZI/AAAAAAAAAV0/7NVixmG4IQo/s320/predigt_hl_markus_alexandrien_hi%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bI2i5RmMI/AAAAAAAAAVs/Z1l-ORu6Tuo/s1600-h/Gentile_Bellini_mehmed_ii%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 232px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437754439501977794" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bI2i5RmMI/AAAAAAAAAVs/Z1l-ORu6Tuo/s320/Gentile_Bellini_mehmed_ii%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Guardamos silencio. La tarde aquí en nuestro mundo olía a nubes blancas. Escuchamos el ruido de una sirena en la otra calle, una lejana y chillona voz de mujer vieja anunciaba mandarinas, papaya fresca y mazorcas, una bicicleta pasó cerca de la ventana, otro carro dejó en el aire una canción. Una voz de muchacha dijo con voz triste: “y ahora su voz es un recuerdo doloroso”. La tarde olía a nubes blancas recién formadas en el cielo azul, también olía a calles desoladas y a la tranquila pereza de un domingo en la tarde. Papá se incomodó con ese no lo sé y trató de hallar otra respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquella era una guerra estética –dijo papá volviendo al álbum y mirándome con el rabillo del ojo a ver qué cara ponía yo.&lt;br /&gt;- Pongámonos serios –reclamé yo-, era una guerra con muertos: invasiones de turcos, intrigas de otros estados italianos, la lucha por corredores estratégicos marítimos y terrestres hacia India y Asia, Vasco Da Gama descubriendo una nueva ruta en el Cabo de Buena Esperanza.&lt;br /&gt;- Sí –papá sonrió-, pero también había una estética, y el fuego de los cañones y los asaltos llevaban ideas, arte, religión, inventos, las formas de pintar de unos y otros.&lt;br /&gt;- El fuego llevaba ideas -le recordé a papá-, pero también requería dinero y se peleaba por él. Había, como ahora, sed de poder, decisiones que buscaban dominar el mundo.&lt;br /&gt;- Bellini… - dijo papá y quedó en silencio, sonriendo- ¿Te imaginás? Bellini, como parte de los acuerdos de paz, vivió más de un año entre los otomanos y las pinturas de ese periodo fueron magníficas.&lt;br /&gt;- Entonces, una lección para tener en cuenta: algunas guerras dejan arte, la nuestra ha dejado muertos –digo yo, dada a esas conclusiones tajantes- ¿Qué te parece?&lt;br /&gt;- ¿Te imaginás a Botero un año en Colombia como parte de los tratados de paz? Su arte se renovaría, renacería de las cenizas en que está sumido ahora. Y nosotros emergeríamos, con él.&lt;br /&gt;- ¿Por qué pensás en Botero, papá? ¿No te parece muy pesado a estas horas de la vida?&lt;br /&gt;- ¡Es que nadie ha podido pintar gatos como los suyos! - dijo papá acicalándose enérgicamente ambas cejas-. ¡Ni siquiera Goya! Ni siquiera…&lt;br /&gt;- ¿Leonardo ibas a decir? Recuerdo la vez que estábamos almorzando todos y de pronto dijiste al aire mirando el cuadro de la Última Cena: "Miren, Da Vinci convirtió a Jesucristo en un pintado en la pared".&lt;br /&gt;- Después se me ocurrió colocar un graffiti: &lt;em&gt;Jesucristo es un pintado en la pared, atentamente, Da Vinci&lt;/em&gt;, pero ya no estaba para esos trotes. Sí… En realidad Da Vinci dibujó dos gatos dormidos. ¡Pero también Klee y Chagall y Matisse! ¡Hasta Rudyard Kipling que no era pintor pintó un gato para su hijo! ¡Todo el mundo ha pintado gatos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bIi98WYAI/AAAAAAAAAVk/98jYdIpVlDY/s1600-h/artsheaven_2086_146757409%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 283px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437754103165247490" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bIi98WYAI/AAAAAAAAAVk/98jYdIpVlDY/s320/artsheaven_2086_146757409%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bIUTvB6RI/AAAAAAAAAVc/mHh3JyCV8f4/s1600-h/Chagall.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 233px; DISPLAY: block; HEIGHT: 226px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437753851316922642" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bIUTvB6RI/AAAAAAAAAVc/mHh3JyCV8f4/s320/Chagall.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bIIqRQs2I/AAAAAAAAAVU/Xv-T-CX0oH0/s1600-h/Paul+Klee.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 226px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437753651207648098" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bIIqRQs2I/AAAAAAAAAVU/Xv-T-CX0oH0/s320/Paul+Klee.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- ¿Alguna vez me pintaste gatos cuando era niña papá?&lt;br /&gt;- Vos los pintabas como los pinta ahora tu hijo: gatos que parecen burros.&lt;br /&gt;- Buuueno, eran gatos bien puestos en sus cuatro patas –digo yo sonriente como una delicada gata abrigándose entre las patas-. Bien, te concedo algo en cuanto a Botero: hace rato que no vemos un presidente haciendo la siesta ahora que todos alardean con que no duermen de tanto trabajar. Pero es necesario algo más… ¿precario?, más así –chasqueé los dedos – que nos ponga de frente con la memoria.&lt;br /&gt;- No veo eso que dibujaste en el aire…&lt;br /&gt;- Es arte concreto –expliqué tratando de no ser insolente-, no representativo; es arte que está sobre el lienzo o el papel y no está en otro sitio, en otro lugar de la naturaleza, es en sí mismo un universo con sus leyes. Ese arte va más con el país, porque nos da la oportunidad de re-pensarnos, re-inventarnos a partir de sabernos in-existentes. En vez de arte para decorar un sitio, necesitamos un lugar que decore el cuadro.&lt;br /&gt;- Debiste haber sido artista o crítica de arte hija… en lugar de ser médica.&lt;br /&gt;- No, no… -dije ensimismada en no se qué.&lt;br /&gt;- Bueno, -continuó papá - el arte de la guerra, en el manifiesto futurista de Filippo Marinetti, se saluda la guerra, las bombas, las balas porque ellas producirán el arte del futuro, algo así como los objetos del arte modificados por la técnica, en este caso el arrasamiento de la primera Guerra Mundial, luego las bombas que destruyeron ciudades como Hiroshima o aquí los cilindros bombas y las sierras eléctricas. &lt;em&gt;La guerra es bella, &lt;/em&gt;dice&lt;em&gt;, porque inaugura el sueño de la metalización del cuerpo humano. La guerra es bella, ya que enriquece las praderas florecidas con las orquídeas de fuego de las ametralladoras. La guerra es bella, ya que reúne en una sinfonía los tiroteos, los cañonazos, los altos el fuego, los perfumes y olores de la descomposición&lt;/em&gt;. Fijate que los jóvenes futuristas se lanzaron a la guerra del 14, a eso que ellos llamaban “la única higiene del mundo”. Los que no murieron quedaron años después convertidos en peones culturales de Mussolini.&lt;br /&gt;- ¡Ve esos perros! – grité enfurecida, molesta de haber escuchado ese manifiesto de labios de mi papá -. ¡Extravagantes, grotescos! Miserables degenerados que por fortuna no se repitieron en la historia. ¿En qué terminaron? En mendigos arrodillados al poder, ¡en unos lame culos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá me miraba atónito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya se me había olvidado el calor de tu sangre, hija –dijo papá sonrojado.&lt;br /&gt;- Disculpas.&lt;br /&gt;- No es nada, estás viva hija.&lt;br /&gt;- Seguí con la historia de esos perros, por favor.&lt;br /&gt;- Bueno –siguió papá-, luego se reencarnarían en formas más refinadas: nada más fijate en la Bauhaus, en arquitectos como Gropius, Mies van der Rohe o Le Corbusier, y todo eso que se llamó la estética de la máquina, el &lt;em&gt;Ballet mécanique&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- Ah, una arquitectura que niega el pasado… Eso a mi me gusta en algunos momentos, en algunos domingos, es belleza –dije yo un poco más calmada-, esa arquitectura es bella, acariciable, es otra cosa comparada con ese vómito futurista.&lt;br /&gt;- Viendo tu reacción se entiende la dimensión terrible de ese discurso –dijo papá-, pero aceptémoslo: es realista aunque el realismo en el arte ya no nos va, ¿no?&lt;br /&gt;- No va, sí… -digo y voy pensando la cosa, dejando atrás mi pasión-, sí… pero de allí se pueden hacer abstracciones y experiencias que no necesariamente nos cuenten una historia lineal –termino diciendo yo, a veces tan pedante, tan profesora, herencia tal vez de la abuela paterna de papá, al fin de cuentas los genes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bHMUkb1QI/AAAAAAAAAVM/sg14D1K63mE/s1600-h/farnsworth_house_gmad06_3%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 230px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437752614590338306" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bHMUkb1QI/AAAAAAAAAVM/sg14D1K63mE/s320/farnsworth_house_gmad06_3%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bGyzpToiI/AAAAAAAAAVE/Hwfya8CWpj4/s1600-h/mies%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 282px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437752176255672866" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bGyzpToiI/AAAAAAAAAVE/Hwfya8CWpj4/s320/mies%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;- Eso es lo que quería decirte hija –dijo papá volviendo al ruedo cauteloso pero firme-, si miramos ese discurso futurista sin pasiones, pues al fin de cuentas para qué sirven las pasiones en el arte, ¡Dios Todo Poderoso!, nos damos cuenta de eso.&lt;br /&gt;- ¿De qué?&lt;br /&gt;- Bueno, de que es otra mirada a la guerra, pero no es más que eso, una mirada desde un discurso y eso nace en una sociedad dada a los debates libres y esas palabras no puede dejarse a un lado, sobre todo viniendo de artistas, que son los únicos que aún creen en el mundo. Arendt decía que la duración, yo diría perduración, de la obra de arte nos daba a entender ese carácter duradero del mundo.&lt;br /&gt;- ¿Qué es el mundo? –pregunté aquietada en esas pasiones de papá.&lt;br /&gt;- El mundo es la vida humana. Incluso un mundo con guerra es mundo, lo contrario es el desierto, ausencia de vida, hasta de guerra incluso. ¿Cómo entender una guerra?&lt;br /&gt;- Ahí iba yo… –digo aspirando el aroma de la crema untada sobre mis pies, pensando en los grandes temas filosóficos: del saber, del sabor y de otras cosas- ¿Si se entiende una guerra podríamos llegar a disfrutarla?&lt;br /&gt;- Supongo que de eso se trata, ¿no? – dijo papá mirándome con obviedad-. Adorno dice que el oscurecimiento del mundo hace racional la irracionalidad del arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos callamos. Afuera, en la calle nuestra, sonaba el silencio, adentro en mi casa olía a nada. Era importante cambiar de tema para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bGMPmNZ3I/AAAAAAAAAU8/hpp4poeJNmU/s1600-h/siesta-presid1%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 257px; DISPLAY: block; HEIGHT: 212px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437751513743976306" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bGMPmNZ3I/AAAAAAAAAU8/hpp4poeJNmU/s320/siesta-presid1%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué cafecito en esa cena, papá?&lt;br /&gt;- Café en lugar del agresto, uno puede jugar con la historia y las costumbres, hija.&lt;br /&gt;- ¿Y dónde me dejás esa… molesta sensación de llenura, como dice la propaganda de sal de frutas, papá?&lt;br /&gt;- Oh sí, todo eso era una mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comida había durado mucho tiempo, tal vez las horas exactas para pasar a otro tiempo, para intentar otro viaje con las palabras, los ojos atravesados por libros, viajes sin salir de casa. ¿Qué tal, papá, que en lugar de cardenales y duques fueran mandarines?, le pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues entonces las comidas cambiarían, hija –dijo papá con su habilidad para explicar las cosas que le emocionaban.&lt;br /&gt;- ¿Cómo serían, papá?&lt;br /&gt;- Año 1700. Sos una letrada de fama y respeto –dijo papá mirando para la ventana-. Te han organizado un agasajo en Nankín. La estricta ceremonia protocolar, las músicas como parte de ese rigor, dulzainas, flauta de bambú, violín de cuatro cuerdas y el órgano de boca; por supuesto la comida y las bebidas: hierba de verano de oruga de invierno; siete tazones de nidos de golondrina en salsa negra, buches livianos, dátiles, té verde, vino en copas de porcelana y palillos de marfil, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá conversando conmigo antes de dejar de hablar, antes de ocultarse, para no decirnos nada más. Me consuela pensar que en algún paisaje de esa lejana china rural estaba, oculto tras las rocas y la vegetación, un ermitaño: Shitao el pintor de los vacíos, y entonces me doy cuenta que comienzo a ser yo, porque soy niebla, vacío, plenitud, silencio, eso es lo que soy y si fuera posible jamás hubiera hablado, pero tuve que hablar para saber que jamás debí haberlo hecho. Aquella tarde mi taza cayó al piso; desde arriba miré asustada el piso blanco abierto en un abanico de astillas color amarillo quemado sobre café, explosión de un instante, imagen congelada en el espacio, desnuda, expuesta allí para cualquier albur. Papá, impávido, recogió los pedazos de loza: desde abajo me miraba y me interrogaba. Tal vez nunca me había visto tan asustada por una simple taza de café que caía al piso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Benjamín Casadiego © 2010 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bFoeYhsxI/AAAAAAAAAU0/8U_IkCPeupE/s1600-h/serra02%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 267px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437750899237827346" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bFoeYhsxI/AAAAAAAAAU0/8U_IkCPeupE/s400/serra02%5B1%5D.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Imágenes: 1 Yuanji Shi Tao (1642–1707), 2 Francesco Guardi: Palacio Ducal de Venecia, 3 Francesco Guardi: Partenza del bucintoro per San Nicolo, 4 Canaletto: Vista de la entrada al Arsenal (1877), Canaletto: San Marcos, 5 Gentile Bellini: Prédica de Marcos Alexandri, 6 Gentile Bellini: Mehmed II, 7 Fernando Botero, 8 Mark Chagall, 9 Paul Klee, 10 Gropius: Farnsworh House, 11 Retrato del arquitecto Mies Van der Rohe, 12 Fernando Botero: La siesta del Presidente, 13 Richard Serra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-7560901528109658032?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7560901528109658032'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7560901528109658032'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2010/02/mirada-al-vacio-i.html' title='Mirada al vacío (I)'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/S3bK-VcmsnI/AAAAAAAAAWc/UQmQMWzy1yk/s72-c/Shitao02%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-5840757594048508658</id><published>2009-11-22T13:35:00.000-08:00</published><updated>2009-11-22T18:23:14.661-08:00</updated><title type='text'>Espejo flotando en el río</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Swmy5VVTmiI/AAAAAAAAAUs/ms3gMQSqzBI/s1600/david_hockney%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407049525683788322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 397px; CURSOR: hand; HEIGHT: 278px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Swmy5VVTmiI/AAAAAAAAAUs/ms3gMQSqzBI/s400/david_hockney%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mirar por la ventanilla de la avioneta Cessna que me lleva de regreso a la ciudad es reconfortante y necesario: me deja pensar en el día anterior. A las cuatro de la tarde había dejado al nieto de la actriz Jean Seberg en la piscina del Hotel California. Luego me fui caminando hasta mi propio hotel que quedaba a unos dos kilómetros de distancia, por andenes anchos y senderos tapizados de hojas secas. Allí traté de organizar todo lo que el joven me había dicho pero no pude escribir nada. Me fumé varios Pielrojas con dos aguardientes. Una historia, oculta tras capas de transparencias, me inquietaba más allá del relato que había escuchado del muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos habíamos puesto cita en el restaurante, un lugar de espesos cortinajes, lámparas de araña, meseras con cofia y delantal, mesas austeras y música de clavicémbalo en el fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No vale la pena repetir lo que ya todo el mundo supone –dijo el joven sin mirarme.&lt;br /&gt;- Eso es importante que se sepa –dije.&lt;br /&gt;- ¿Para usted?&lt;br /&gt;- Tal vez para mí –acepté-, yo fui uno de los miles que se enamoró de su abuela. Pero también para la historia.&lt;br /&gt;- ¿La historia me dice usted? –dijo con desparpajo mirando los platos que acababa de colocar el mesero- ¿usted entonces se cree el cronista de la historia? Perdone pero hasta ahora que sé de usted y si no es porque su diario pagó esta entrevista ambos no supiéramos el uno del otro.&lt;br /&gt;- Se equivoca completamente.&lt;br /&gt;- Vamos, adelante con su soberbia –dijo alzando un tenedor, revisándolo a la luz de las lámparas-, ¿estábamos &lt;em&gt;señalados&lt;/em&gt; para un encuentro?&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;- ¿Y entonces?&lt;br /&gt;- Hay una diferencia: yo sí sabía de usted.&lt;br /&gt;- Es una diferencia de clase.&lt;br /&gt;- Creo que es una diferencia de conocimiento. Ahora si me perdona comience a hablar, que de lo contrario haré valer las clausulas legales del contrato entre el periódico y usted. Y aproveche su única herencia inmerecida: el recuerdo que algunos como yo tenemos de su abuela.&lt;br /&gt;- ¿Inmerecida?&lt;br /&gt;- Usted no se la merece, es una casualidad y un irrespeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven no se inmutó, se sonrió mientras comenzaba a engullir el salmón ahumado. Yo hice lo mismo con el pato confitado y lo seguiría haciendo a lo largo de esa conversación: el sorbete de mandarina, la torta de vino, el café expreso, el cigarrillo, el postre de natas con arequipe. Ruun… rot… rot… ruun, la avioneta se deslizaba suavemente por el cielo azul de las ocho de la mañana. Por la ventanilla veía carreteras, arrozales, puentes, haciendas ganaderas, campos petroleros y la inmensa sabana que se difuminaba en el horizonte entre azules metálicos y grises opacos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmyriibMkI/AAAAAAAAAUk/41189zXZdVU/s1600/david-hockney%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407049288710304322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmyriibMkI/AAAAAAAAAUk/41189zXZdVU/s320/david-hockney%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- La idea que circuló en la época –dijo separando con el tenedor el blando lomo del pescado con delicada habilidad- es su muerte por afición a las drogas y que murió en la indigencia en una calle de París, algunos dicen que fue encontrada en un basurero. La verdad es que ella fue asesinada por el FBI por sus relaciones de admiración con las Panteras Negras.&lt;br /&gt;- ¿Quiere decir que es falso lo de su adición a las drogas?&lt;br /&gt;- Quiero decir que ella fue asesinada.&lt;br /&gt;- Pero la autopsia de la época evidenció trazas de heroína en la sangre.&lt;br /&gt;- Puede usted agregar trazas de alcohol, sexo desmesurado, todo, pero ella fue asesinada.&lt;br /&gt;- ¿Cómo fue eso?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- El FBI empujó a mi abuela a suicidarse con una sobredosis de drogas –el joven se llevó la servilleta blanca a los labios y me miró a los ojos-. Mi abuela se sentía perseguida, alrededor de ella se había gestado una campaña psicológica desestabilizadora, orquestada contra ella por su apoyo a las Panteras. Hubo momentos en que tenía mucho miedo. Incluso contrató a dos guardaespaldas para que la protegieran porque había recibido persistentes amenazas. Todo esto confluyó en una espiral terrible hasta el fatídico mes de septiembre de 1979 cuando el cuerpo de mi abuela apareció desnudo, envuelto en una manta en el asiento trasero de un automóvil Renault no lejos de su apartamento en París. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmyXhrKBII/AAAAAAAAAUc/asMGENkM15U/s1600/20090825elpepirdv_11%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407048944881108098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 235px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmyXhrKBII/AAAAAAAAAUc/asMGENkM15U/s320/20090825elpepirdv_11%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La avioneta se mecía suavemente en el aire como un avión hecho por un niño. Era un aparato en el que cabían a duras penas cuatro personas. El piloto, que tenía tiempo hasta de leer la prensa mientras oteaba el horizonte guiándose por el curso del río, a su lado iba una mujer de pueblo, con ademanes elegantes que tomaba fotos y que, en el momento del carreteo, preguntó por el cinturón de seguridad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Aquí no es necesario nada de eso –dijo el piloto escuetamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A mi lado estaba una muchacha cachetona y rubicunda que al reconocerme se presentó como sicóloga y lectora de mis crónicas. Me extendió el tiquete para que se lo autografiara. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Triste historia Gómez –dijo el piloto entregándome sin voltearse el periódico ajado-. Pensar que esa mujer hermosa fuera encontrada muerta en un basurero.&lt;br /&gt;- Sí –dije yo pensando en esa historia que no dejaba de darme vueltas-, eso es muy triste.&lt;br /&gt;- Eso…Me puso a pensar en la vanidad de la vida, en, cómo decirlo.&lt;br /&gt;- En lo efímero de la existencia –ayudé yo.&lt;br /&gt;- ¡Eso! –dijo el piloto sobreponiendo su voz al ruido de los motores-. Y esa imagen queda plasmada cuando usted compara a esa hermosa mujer con una muñeca que las niñas dejan olvidada después de haber jugado con ella todo un día. Eso es la vida. Ese el duro mundo del éxito. ¿La recuerda en &lt;em&gt;Bonjour Tristesse&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;- Oh, por supuesto – dije recordando esa película del año 58 -, quién no la va a recordar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La costa azul. Un elegante salón de baile en la Francia de posguerra, el largo vestido negro sostenido apenas por una cinta, la espalda desnuda, el cabello rubio corto, el discreto lunar, los ojos vivaces inteligentes, la hermosa coquetería, pero también la sombra en el rostro, cuando la orquesta comienza a sonar y en el escenario canta Juliette Greco que le informa, como un augur fatal, que allí en ese momento la tristeza ha llegado y que la felicidad es apenas una ilusión. ¡Buenos días tristeza! Miré el reloj: faltaba todavía media hora para aterrizar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Gómez –gritó el piloto desde su puesto-, estos vuelos no son nada sofisticados como ya se habrá dado cuenta y a veces pienso que usted algún día hará una crónica sobre estos vuelos.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Y eso me da miedo.&lt;br /&gt;- ¿Miedo?&lt;br /&gt;- Es un riesgo. Piénselo desde mi perspectiva. Puedo ganar o perder mis clientes. No se cómo tomaría la gente su crónica. Prefiero que no.&lt;br /&gt;- Entenderá que es decisión mía.&lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;- Soy libre de escribir y yo pago por el pasaje.&lt;br /&gt;- Nada más que por eso. Usted paga por volar, usted o su periódico, pero no me pagan por escribir sobre mi avioneta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La muchacha de al lado se despertó con la conversación que se desarrollaba a los gritos. Me miró desde su rostro blanco y sus labios pequeños, pintados como los de una Geisha, hicieron un gesto vago en el vacío.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Colecciono sus periódicos Gómez –continuó el piloto- aquí llevo varios. Leo sus crónicas con cierta aprehensión mientras vuelo. Lloré la muerte del Don Victo, yo era cliente habitual de su barbería; me enamoré de la joven rubia que fumaba Gitanes y siento nostalgia por la manera como usted relata nuestra ciudad. De hecho sé medir el tiempo de vuelo de acuerdo a los párrafos leídos de sus artículos. Y me da tiempo hasta de subrayar frases que me gustan o frases raras que descubro y rastreo hasta comprobar que no son suyas. Cuando ocurre eso me siento algo más que un piloto: ¡Me siento un ciudadano responsable! Por aquí tengo una crónica suya con una frase espuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmyEaVPhrI/AAAAAAAAAUU/50OzAiMPlDg/s1600/20091117elpepucul_11%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407048616492631730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmyEaVPhrI/AAAAAAAAAUU/50OzAiMPlDg/s320/20091117elpepucul_11%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El piloto me alargó desde su puesto un pedazo de periódico subrayado con rojo bajo la frase: &lt;em&gt;Por la noche camino a gusto por las calles…&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- Eso no es suyo Gómez.&lt;br /&gt;- La verdad, no recuerdo haber escrito esa frase.&lt;br /&gt;- Claro que no lo recuerda. Usted se la robó a la escritora brasileña Nélida Piñon, mientras leía alguna de sus novelas.&lt;br /&gt;- ¡Pobre mujer!&lt;br /&gt;- Sí –dijo el piloto gritando - ¡Pobre mujer! Debe en estos momentos estar buscando esa frase debajo de la cama o en algún cajón de su escaparate. ¡Y pensar que usted la tiene!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El piloto soltó una carcajada destemplada, luego la avioneta entró en una breve pero violenta turbulencia, la mujer de adelante me miró nerviosa, mi compañera de puesto seguía pegada a la ventana sin inmutarse. El piloto dejó de toser, salió de las bajas nubosidades que oscurecían el interior del aparato y se concentró en las maniobras de descenso mientras la ciudad se veía en el horizonte como una mancha en la llanura. El sol entró de nuevo a raudales. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Luego del almuerzo el muchacho me pidió permiso para subir a su habitación y al cabo de una hora exacta salió del ascensor luciendo una bata blanca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Acompáñeme a la piscina – me dijo con la decisión que se sabe indiscutida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Allí se quitó la bata que dejó tras de sí en el piso. Desde el borde se zambulló dejando en el aire una estela de agua y nada más. Era como si hubiera ocurrido una ilusión y luego el silencio de las gotas cayendo. La piscina estaba al borde de una montaña que daba al valle, montañas verdes, vegetación espesa, montañas azulosas y verdes en el horizonte. El muchacho reapareció como un pez bruñido por el sol al otro lado de la piscina azul desierta, luego avanzó hacia donde yo estaba, nadando de espaldas en perfecto equilibrio estético; se deslizó de nuevo como una anguila por debajo del agua y se detuvo justo donde yo lo miraba desde el borde. Emergió del agua como una deidad abisal, el cabello rubio se le pagaba en la frente, el discreto lunar; los ojos inteligentes y coquetos; su rostro fino, blanco como el de su abuela, chorreando agua. La lejana sombra era su herencia. De ese rostro yo estuve enamorado cuando era joven como ella, que ya está muerta y olvidada. Ella muerta y yo un viejo. Me preguntó, serio y bello, acodado al borde de la piscina:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tiene otra pregunta?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me demoré un rato en responder, en realidad no pensaba la respuesta, lo miraba y dejaba que el tiempo me regalara el instante de la eternidad allí en el borde de la piscina.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- No –dije disimulando mi temblor- No tengo más preguntas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Salí. Se le había pagado para que hablara lo que quizás a nadie importaba ya, lo otro había sido ofrecido gratis y era más que sus palabras y las mías. Mi tiempo, la belleza, su tiempo. La transparencia de la piscina que me dejó ver todo aquello que no podía escribir en mi crónica pagada a precio de oro a un muchacho que vivía de su abuela. La avioneta tocó pista en el aeropuerto una hora después de haber decolado. Durante el vuelo me mantuve jugando con un palo de escoba partido por la mitad. Estaba marcado por unas líneas negras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Ese es el gasolinómetro, Gómez – dijo el piloto-. Déjelo allí en la solapa de mi silla. Y por favor olvide ese palo, olvide todo, olvide este vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmwFUcDaTI/AAAAAAAAAUE/ZpqKNmcUALw/s1600/hockney1%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407046433067198770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 308px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmwFUcDaTI/AAAAAAAAAUE/ZpqKNmcUALw/s320/hockney1%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Recorrí la ciudad como un desamparado. Hacía años no sentía algo así, la ciudad estaba hundiéndose sobre sí misma o yo le estaba dando manotazos furiosos para apartarla de mí. Me había dado cuenta de que un referente que sostenía mi gusto estético por la ciudad se sostenía en Luz, pero ella se había ido a Hungría a estudiar becada. Cuando todos se largan para Londres, Berlín, Nueva York, Milán o Bogotá, ella se va para Budapest a estudiar literatura. ¡Vaya destino! De vez en cuando me envía correos que yo respondo con emoción y de inmediato, luego ella queda en silencio por meses hasta que por fin me envía otro correo, donde habla de la música de Liszt y de sus encuentros con una tataranieta del compositor, cuya mamá parece haber tenido una tormentosa relación amorosa con un contrabandista de esmeraldas; en otros correos me cuenta rápidamente la trama de alguna novela oscura y fría de Imre Kertész, o se dedica a comentar con tranquilo aburrimiento los ensayos literarios de György Lukács, dejando traslucir la ancestral melancolía que heredó de su padre. Luego deja todo en puntos suspensivos con un &lt;em&gt;bueno, hasta aquí viejo&lt;/em&gt;, como si hubiera algún contrato entre ella y yo que se midiera por el número de palabras de un correo, cosa que a mi me duele, como me duele su felicidad y esa manera tan fácil de haber encontrado su lugar en el mundo sin mayores sobresaltos, como quien va por un ascensor, dejando pisos y pisos abajo o arriba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Desde que se fue no he podido acostumbrarme a la ausencia de su voz, que por escrito es otra cosa, como un remedo de ella misma. El último correo, de hará unos dos meses, contaba de un novio, Eduardo, un historiador del arte sevillano de 29 años que se hizo famoso por haber rescatado del olvido un cuadro de Murillo “La Virgen con el niño”, oculto en los fondos del museo municipal de Lier, en Bélgica. Se habían conocido en Budapest en una exposición de diseños, fotografías y pinturas de László Moholy-Nagy. Me dijo, con su desparpajo habitual, que fue sexo a primera vista. Le respondí de inmediato con furia y celos contenidos. &lt;em&gt;Cuidado Luz que allí veo tráfico de armas con el pretexto de cuadros, no termine haciendo el papel de la boba; no se le olvide de dónde viene. Por allá no nos miran como artistas sino como traficantes de algo, así sea de arte o de la madre que nos parió. Sea prudente por favor.&lt;/em&gt; Luz no tardó en responder con una carcajada por correo, que es la cosa más grosera y desagradable jamás vista: una vulgar representación digital de la risa, algo así como el beso a un maniquí. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Después de ese correo ha habido un silencio abrumador de su parte y yo, como siempre, temo lo peor por ella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Encendí un Pielroja y pedí un café en un Juan Valdés del aeropuerto. Esperé un bus que llegó a los cinco minutos. Las noticias que se sucedían en las pantallas del bus hablaban de una explosión en serie de iPods y iPhones en varios lugares de Europa y Norteamérica. Luego la imagen se oscureció y el sonido ambiente del bus dejó escuchar la &lt;em&gt;Suite número 1 de jazz para orquesta&lt;/em&gt; de Shostakóvich. Piccolos, oboes, piano, violín, trompeta y contrabajo en un cruce ordenado de armonías que reflejaban lo que veía tras las ventanas: art déco y la geometría cubista en las fachadas, los armarios de los grandes almacenes, los cafés, la gente. Luego el bus entró por los barrios bohemios y la música cambió como el fondo musical de una película vista a través de la pantalla de la ventana. &lt;em&gt;I'm A Fool To Want You&lt;/em&gt;, de Billie Holiday, mientras veía pasar frontis rojos, amarillos, verdes, músicos en las esquinas y vagabundos calentándose alrededor de hogueras comunitarias. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Atrás dejé mi vecindario con la academia de danza, las pequeñas panaderías, las sombrías pensiones que olían a aceite requemado, los cafés que olían a pan desde lejos. Llevaba tanto tiempo en el barrio que muchas veces yo era el encargado de abrir la academia cuando alguno de los viejos profesores no podía llegar a tiempo en las clases de la noche. Dejaba entonces que los estudiantes comenzaran a realizar sus ejercicios de estiramiento en las barras y sobre el piso, luego me iba cuando por fin llegaba un apenado profesor canoso y de gafas, disculpándose con todos nosotros. Algunas noches, abría a hurtadillas las altas puertas de la academia y me paseaba por los espaciosos salones blanco y rosa intentando producir inútilmente algún movimiento de ballet, estirándome en las barras, mirándome en el espejo, imaginando al grupo de estudiantes y dándoles indicaciones precisas. “Oh, no mira, has como yo, observa con atención cómo resuelvo este giro, oh, sí, así va mejor”; luego me tiraba en el piso bocarriba mirando hacia los altos cielorrasos donde había la copia de un mural ingrávido del Tiepolo, hasta quedarme dormido. Muchas de mis grandes crónicas nacieron en el momento en que abría los salones de la Academia, como supongo debió pasar con Degas, clandestino tras los tutús de las bailarinas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Swmv4eoFQkI/AAAAAAAAAT8/yVCAZYZt-sY/s1600/Edgar_Germain_Hilaire_Degas_005%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407046212463706690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 232px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Swmv4eoFQkI/AAAAAAAAAT8/yVCAZYZt-sY/s320/Edgar_Germain_Hilaire_Degas_005%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;La ventana del bus seguía mostrando la película en tiempo real de la ciudad. Gente saliendo o entrando a cines. Turistas filmando como si la imagen obtenida importase mucho más que la experiencia que estaban viviendo. Estudiantes agrediendo a inmigrantes y grabándolos en su oprobio con el celular, para hacer otro relato de su dulce y permitida canallada. Pantallas enormes en las fachadas, en las esquinas, en los almacenes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cámaras por todas partes, allá veo una a la entrada del restaurante libanés, cinco en la iglesia barroca de la Compañía de Jesús, dos en el pasillo de este bus, una a la entrada y otras diez en aquella esquina, en las alcantarillas, en el lobby del hotel, en los pasillos, en los callejones; aquella grabó mi rostro aburrido, hace quince minutos diez cámaras me grabaron fumando y revisaron cuando apagué el cigarrillo contra el piso. Poco faltó para que un altoparlante me hubiera llamado la atención por no haber depositado la colilla en un basurero. Cualquier infracción pone a funcionar la tecnología de esta ciudad civilizada que ya no cabe en sí misma y debe extenderse en pantallas represivas. Trescientas veces somos grabados al día y nadie de nosotros dice nada. Nos quejamos de la polución, de la congestión, de la carestía de la vida pero nada decimos de las trescientas veces que quedamos registrados con las cámaras de la ciudad. Cada paso nuestro es monitoreado desde los celulares por medio de una empresa llamada Sense Networks. Nuestros pasos son un sendero en el mapa de nuestra vida que ellos vigilan día y noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Swmvp8CK3vI/AAAAAAAAAT0/b2LvMZ7LzT8/s1600/20090916elpepucul_13%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407045962659716850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 235px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Swmvp8CK3vI/AAAAAAAAAT0/b2LvMZ7LzT8/s320/20090916elpepucul_13%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La música del bus había cambiado a una canción de Norah Jones. Ella, desde mi asiento y mi dimensión: ojos inteligentes, labios voluptuosos, senos insinuados tras una ligera blusa azul, &lt;em&gt;Waiting&lt;/em&gt;, la voz suavemente ronca, la presencia del chelo, una guitarra que juega al fondo, un piano entrando, agudo, juguetón pero definitivo, la sensación de hielo, el chelo otra vez, en ráfagas de viento frío. Afuera de la música, afuera del bus, la ciudad era ahora otro decorado. De un momento a otro había acaecido la noche. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;¡Una noche mágica en pleno medio día para los turistas bohemios necesitados de la oscuridad! Las luces iluminaban la catedral como en una obra teatral monumental, el movimiento multicolor de reflectores danzando solitarios en la plaza; miré, desde la ventana, los distraídos e inocentes, en apariencia, músicos callejeros, ¡todo un decorado! ¡Todos especialmente adiestrados para significar! Oh, sí el toque bohemio para los turistas, la música ambiente, las tramoyas, la narración. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me bajé en la estación de la Plaza Caicedo. Caminé. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;A medida que caminaba, la ciudad se desmoronaba en calles estrechas y casas elementales. Atrás iban quedando las avenidas atestadas de autos y los espacios abarrotados de pantallas enormes y pequeñas, retorcidas y planas, que nos miran y miramos, atrás quedaba el Centro del Crimen en Tiempo Real y me iba más allá de la gente que camina sin mirar, más allá de la hiperimagen y me iba adentrando lentamente en lugares donde se ve el sol y a la una de la tarde todo parece quedarse dormido, pues la gente se va a dormir la siesta. Fui entrando tranquilamente en esa ciudad pequeña y tranquila, me recibió un enorme lagarto gris, con peinados encrespados que escuchaba con atención el susurro del viento, animales lejanos que nos miran como iguales en ese mundo perdido de la siesta en donde los seres humanos no corren sino a horas determinadas. Totó la Momposina dejaba oír su voz en una esquina y los niños recogían mangos del piso. Comencé a recordar las paredes blancas, la cenefa roja y las puertas verdes, los tejados y los patios de mi infancia, agucé el oído del tiempo y los ojos de toda mi vida para dar con la casa; allá en medio de la cuadra la descubrí, caminé hacia ella con miedo y aprehensión. Toqué la puerta. Mamá abrió: era la hora del almuerzo y, por supuesto, el negocio fotográfico estaba cerrado. Me saludó con un abrazo largo, el rostro austero. “Hijo”, dijo nada más, eso significaba todo. Papá se asomó desde el cuarto oscuro de fotografía y me vio cuando comenzaba a traspasar el zaguán. Desde el cuarto me extendió la edición de El Tiempo del 30 de diciembre de 1970.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmvasavdCI/AAAAAAAAATs/zsVuDcn5eCM/s1600/invito_david-hokney%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407045700769772578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmvasavdCI/AAAAAAAAATs/zsVuDcn5eCM/s320/invito_david-hokney%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Hoy murió Sonny Liston –dijo a modo de saludo, atragantado por el pesar.&lt;br /&gt;- ¿De qué murió papá?&lt;br /&gt;- Era morfinómano –dijo desde adentro del cuarto oscuro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Luego mamá llamó a almorzar. Habían preparado, ella y la empleada, un sancocho de gallina y costilla salada. Había guacamole, abundante yuca, plátano y maduro asado con queso como postre. Comíamos en silencio; la comida era lo mejor que había probado en años, pero papá pensaba en Sonny Liston, como pensó en Felipe Pirela la vez que lo mataron en un casino de San Juan de Puerto Rico, justo un día después de mi cumpleaños número 22. Mamá dijo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, de alguna cosa se tenía que morir.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pensaba en mamá, en su placer por lo abundante y lo escaso; pensé en papá de quien aprendí el amor por las historias ajenas que a nadie importaban. Así se iba tejiendo y destejiendo esa red de herencias vitales mientras íbamos comiendo ese sancocho. Tiempo después le hice seguimiento a todas las peleas de Sonny Liston, las conservo una a una; entonces, de tanto mirarlas, descubrí un guiño de papá en una de esas peleas. O tal vez un guiño del destino. La pelea en Chicago en 1962 donde Liston tumba a Floyd Paterson después de una perfecta danza en una esquina y una andanada de &lt;em&gt;uppercuts&lt;/em&gt;. Viendo detenidamente ese instante descubrí en primera fila a un camarógrafo a quien el nocaut lo había cogido desprevenido mientras filmaba una escena dentro de las graderías. Cuando el árbitro comienza el conteo, el camarógrafo se da cuenta de que algo importante ha ocurrido en el cuadrilátero y gira trabajosamente hacia la escena donde Paterson yace estirado con los brazos abiertos y Liston, como todo un caballero, comienza la retirada hacia su esquina. Luego de ese giro hacia el “lugar de los acontecimientos”, el camarógrafo logra colocar la pesada cámara sobre la lona y comenzar a filmar los últimos segundos del conteo antes de que la esquina de Liston salte hacia el ring. Siempre he querido saber qué filmó ese hombre aquella noche mientras los dos pesos pesados se molían a golpes en Chicago. Ese camarógrafo se parecía a mí, concluí. Esa es mi estética y mi responsabilidad como periodista.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Sí –dijo papá pensativo -. De alguna cosa se tenía que morir ese pobre hombre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Cuando acabamos de almorzar papá sacó dos taburetes al andén y ambos nos fumamos dos Pielrojas viendo pasar la tarde. Papá me preguntó cómo me estaba yendo. Yo le dije simplemente que bien. A nuestro lado estaba la enorme iguana gris escuchándonos y mirando hacia la calle. Se parecía a mi abuela por parte de mamá: la cara arrugada, el rostro serio, el mechón gris de su cabello. Pero no dije nada. Al atardecer mamá nos trajo café y se sentó con nosotros a ver la llegada de la noche. Adentro, el teléfono negro sonó varias veces pero ninguno de nosotros se levantó a contestar. Nos gustaba estar allí, en silencio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Miré de nuevo el periódico: la fecha era del 30 de diciembre y mañana sería 31, vísperas del año nuevo de 1971. Había algo raro en esa edición de El tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Liston fue hallado muerto el cinco de enero, papá, luego este periódico es falso.&lt;br /&gt;- Murió hoy –confirmó papá -, pero lo hallarán muerto dentro de seis días, el 5 de enero, vísperas de Reyes.&lt;br /&gt;- Entonces la noticia de hoy no es real, papá. Un periódico no puede adelantarse a los hechos.&lt;br /&gt;- A veces ocurre –dijo papá mirando la calle-. Hoy ocurre eso.&lt;br /&gt;- La noticia es cierta -intervino mamá, mirando al vacío-, ese pobre hombre hoy está muerto misteriosamente. Pero no nos preocupemos por eso hijo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Los tres nos quedamos en silencio mirando el atardecer y los pájaros que venían a tomar agua en un plato hondo que mamá ponía en la jardinera. Pensé que desde allí mi vida parecía un espejo flotando en el río. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmvN-vBebI/AAAAAAAAATk/DS5w0NAOQvI/s1600/1963201%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407045482348378546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 189px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SwmvN-vBebI/AAAAAAAAATk/DS5w0NAOQvI/s400/1963201%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Imágenes:&lt;/strong&gt; 1. David Hockney, 2. David Hockney, 3. La actriz Jean Seberg en 1958, el año de la filmación de &lt;em&gt;Bonjour Tristesse&lt;/em&gt;, dirigida por Otto Preminger y basada en la novela de Françoise Sagan 4. &lt;em&gt;Transfigured Schönberg&lt;/em&gt;, de Dionisio González, 5. David Hockney, 6. Edgard Degas, 7. Eduardo García Benito, 8. David Hockney, 9. World Press.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-5840757594048508658?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5840757594048508658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5840757594048508658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/11/espejo-flotando-en-el-rio.html' title='Espejo flotando en el río'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Swmy5VVTmiI/AAAAAAAAAUs/ms3gMQSqzBI/s72-c/david_hockney%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-8255496042953190525</id><published>2009-11-02T11:25:00.000-08:00</published><updated>2009-11-04T09:37:55.425-08:00</updated><title type='text'>Gato blanco ojos blancos</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su822RNxYpI/AAAAAAAAATc/tFCYA9976gw/s1600-h/20091005elpepuint_7%5B2%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399594784202515090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 294px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su822RNxYpI/AAAAAAAAATc/tFCYA9976gw/s400/20091005elpepuint_7%5B2%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La ciudad nunca tendrá ese alivio y resignación de los lugares conocidos: allá donde estaba aquél conjunto de hermosas casitas cálidas y huecos sombríos, esta mañana se ha convertido en una transparencia en azules, amarillos cálidos y ocres desteñidos que parece jugar con el viento; aquél estadio donde tuvimos miedo de la humanidad prehistórica, es ahora una abstracción de formas que bien puede parecer un choque de galaxias. Mirando la ciudad con rumbo a la redacción del periódico me pregunté: ¿Sentirían la misma sensación de evanescencia todos los habitantes o es una condición de mi propio y necesario olvido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al periódico revisé mis crónicas en espera: las que mantenían mi interés y las que fueron languideciendo a medida que el tiempo las aplastaba. De las que iban por buen camino había una inquietante. Supe de ella a partir de una llamada telefónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay algo gordo – dijo Luz al otro lado de la línea.&lt;br /&gt;- Ok, escucho.&lt;br /&gt;- Es lo de la caída de Twitter y Facebook, supongo que se enteró.&lt;br /&gt;- Lo supe, pero el mundo siguió y usted sigue perversamente bella sin Twitter.&lt;br /&gt;- Déjese de huevonadas viejo y ponga atención que aquí le voy a plantear un buen negocio. ¿Lo toma o lo deja?&lt;br /&gt;- ¿Cuál es el negocio?&lt;br /&gt;- Escúcheme atentamente que no tengo muchos minutos. Es esta historia servida en bandeja de plata para que usted haga con ella lo quiera y de paso airea sus crónicas con algo del siglo XXI.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Fue un ataque a las dos redes sociales, como le dije. En un principio se pensó que el ataque iba dirigido contra los propios portales, después la cosa se fue aclarando: el ataque pirata tenía como objetivo un solo hombre, un blogger georgiano conocido como Cyxymu.&lt;br /&gt;- No entiendo.&lt;br /&gt;- Eso no es lo importante y puede pasarlo por alto viejo. Pero el tema es sencillo. Las páginas del blogger recibieron una avalancha de peticiones que finalmente colapsaron todo el servicio. Algo así como si mil niños quisieran hablarle a usted al mismo tiempo.&lt;br /&gt;- Me enloquecería con uno solo.&lt;br /&gt;- Bueno es algo así. Las máquinas para evidenciar la locura se bloquean.&lt;br /&gt;- ¿Cuánto tiempo duró esa humanidad de vagos desconectada?&lt;br /&gt;- Tres largas horas viejo.&lt;br /&gt;- ¿Ya ha hablado con alguien?&lt;br /&gt;- Hasta hace unos días mantuve un contacto por Skype con Antón Nósik, un gurú ruso de la informática. Nósik fue el hombre que difundió a los medios la historia de que un grupo de piratas informáticos rusos asaltaron las páginas de unos bloggers georgianos con motivo del primer aniversario de la guerra del Cáucaso. Él cree que detrás de la ofensiva se encuentra el movimiento juvenil pro-ruso Nashi, que significa “los nuestros”.&lt;br /&gt;- ¿Qué los movía?&lt;br /&gt;- Los ataques podrían ser la respuesta de este grupo radical a las publicaciones de bloggers georgianos, entre ellos Cyxymu, que se ensañaron con críticas duras a la incursión militar de Rusia en Georgia hace un año. Yo no creo mucho en Nósik, creo que él es parte de la cadena. Lo complicado es que no sabemos dónde puede terminar. Ya en julio murió una activista rusa, la encontraron con señales de tortura, los dedos crispados y pelos en las uñas, lo que demostraba una lucha a dentelladas salvajes y desiguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luz se quedó en silencio. Yo también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ya vio la historia viejo?&lt;br /&gt;- Ya.&lt;br /&gt;- Nósik me está guiando hacia los hackers, ¿le interesa la historia?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hablamos más, el teléfono se cortó de golpe. Desde entonces Luz no da señales de vida. La historia me interesaba pero no sabía bien por qué, tal vez porque Luz estaba implicada. Pero la espera agotaba y estresaba. Por fuera de todo era lunes, la sala estaba atestada de colegas nerviosos, como todo comienzo de semana aquí; miré hacia la ventana, la lluvia había dejado de caer. Decidí salir. Cuando giré mi silla hacia la sala de redacción descubrí que estaba solo y que en algún momento todos mis compañeros se habían marchado, tal vez apresuradamente a juzgar por los papeles regados en el piso, las sillas tiradas, el archivador atravesado y la puerta mal cerrada. Cogí mi sobretodo y salí, afuera saqué un cigarrillo: el fósforo se acercó con un ruido seco al Pielroja sin filtro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su82YM4adNI/AAAAAAAAATM/W8VXlHn7UC0/s1600-h/20090917elpepucul_27%5B2%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399594267643114706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su82YM4adNI/AAAAAAAAATM/W8VXlHn7UC0/s320/20090917elpepucul_27%5B2%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Caminé por la avenida De la Rosa, hendidura verde y negra de la ciudad. Imágenes que vivían un instante y luego desaparecían como llegaban. Madera, hierro, verdores, polifonías, fusiones que explotan en lenguas nuevas, eclosiones de soles lejanos y moribundos: Frank Gehry usó el titanio a falta de acero para hacer aquel museo que danza en medio de la ciudad y que transformó nuestro modo de caminar, ver y sentir, un coloso que cuando llueve se vuelve rojo como un crisol armonioso donde solo hay la tibieza del frio crepuscular. Me dirigí a la barbería de mosaicos azules de don Victo. La ciudad era un hilo de colores, era maqueta, representación, cartón, ficción.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Gómez –dijo don Victo a modo de saludo, despojándome el sobretodo y colocándolo sobre el perchero. El lugar olía a colonias, talcos y jabones.&lt;br /&gt;- Lo de siempre –dije yo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Don Victo movió la manivela de una de las tres sillas giratorias, la ajustó de tal manera que yo quedara a su altura, apagó el televisor que estaba sobre un esquinero, prendió la radio Philips que dejó oír &lt;em&gt;aquí donde el mar reluce y sopla fuerte el viento sobre una vieja terraza mirando al golfo de Sorrento&lt;/em&gt;, la voz de Caruso; fue poniendo, sobre el mueble blanco: tijeras, barbera y brocha. Abrió un cajón, sacó una toalla que metió en agua tibia, del perchero de la esquina trajo un batín blanco y me lo colocó anudándolo con presteza y exquisito cuidado. Luego rodeó mi cuello con un pañolón blanco y me miró desde el espejo: admiré su elegancia y buenas maneras, la línea perfecta del cabello engominado, el pequeño y cuidado bigote, la piel rosada, saludable, los ojos azules, su hablar pausado, respetuoso, inteligente: un auténtico tesoro viviente de nuestra ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué hay para hoy don Victo? –dije.&lt;br /&gt;- Lo que usted ve, la ciudad y la gente – don Victo me puso una toalla tibia en la mejilla para ablandar mi barba incipiente - ¿Y usted, que se trae de noticias, Gómez?&lt;br /&gt;- Desde hace rato hay arrumadas montañas de noticias –dije-, ahora todos estamos como los recicladores en un basurero, peleándonos las noticias con los buitres.&lt;br /&gt;- ¿No me dirá que de esta peluquería no le han salido historias, eh? –Don Victo me hizo un guiño a través del espejo mientras me quitaba la toalla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En el espejo estaba mi cara. Comprobé que mi rostro era idéntico al de mi padre en el año 48. Eran tiempos difíciles: Un hijo suyo, mi hermano mayor, había muerto en la violencia; el negocio de la fotografía iba mal y mamá se entregaba al silencio. Los pómulos sobresalían y los ojos se veían hundidos, más que tristes desolados, perdidos, extrañados, la cara blanca alargada y un bigotico que supongo se lo arreglaría con esmero antes de la foto que debió tomarla mamá. Parecía un hombre viejo y digno de 60 años, casi mi edad actual. Pero en realidad tenía 40 años. Cuando don Victo comenzaba a regar con la brocha la espuma Gillette hice el ademán de borrar la imagen que tenía ante el espejo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué ocurre Gómez? –dijo don Victo- ¿Es la espuma?&lt;br /&gt;- Es la foto del espejo.&lt;br /&gt;- No hay foto en el espejo Gómez.&lt;br /&gt;- Es… mi reflejo –dije con molestia-. Reflejos de tiempos difíciles.&lt;br /&gt;- ¿Y qué hay en esa foto? –dijo don Victo con vago interés.&lt;br /&gt;- Es el reflejo de mi padre, por eso la borré. Borré el tiempo don Victo.&lt;br /&gt;- Esos reflejos no se borran así nada más Gómez y ya estamos como viejos para estar pensando en borrar huellas, si nosotros apenas somos una.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Don Victo, en el momento que tenía todos los instrumentos listos para empezar a rasurarme, me miró:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Se toma un café Gómez? – sin esperar mi respuesta hizo una seña – Lo veo algo bajo de ánimo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su81yA0uFgI/AAAAAAAAATE/uEdmnJd7avc/s1600-h/peluqueria-monares_1914.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399593611571369474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 253px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su81yA0uFgI/AAAAAAAAATE/uEdmnJd7avc/s320/peluqueria-monares_1914.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Del fondo apareció la ayudante con dos tazas blancas, alargadas y pequeñitas, una cafetera de colores vivos: azul mediterráneo y siena. El olor a café dejó una sensación de espesura en el ambiente. La mujer me miró, la radio ahora dejaba escuchar el piano de un danzón de Rubalcaba, la mañana era fría y afuera se veían ráfagas de personas, autobuses, automóviles. La mujer dejó las tacitas sobre la peinadora, me miró de nuevo. Ojos profundos, como una luna llena a media noche, un lago frío sin fondo. El cuello largo como un retrato de Modigliani. Su voz firme, &lt;em&gt;casi&lt;/em&gt; deseable, una mezcla de belleza y fealdad al mismo tiempo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Con azúcar o con crema? – me dijo.&lt;br /&gt;- Así está bien –le dije.&lt;br /&gt;- Gabriela –dijo don Victo de pronto- puede tomarse la mañana. Muchas gracias.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Gabriela miró extrañada a don Victo y se fue quitando el delantal y la cofia, luego salió en silencio. Yo me tomé el café en silencio, fumé el cigarrillo tranquilamente pensando en los hackers aquellos y en Luz. La imaginé en manos de ese ruso. Povre diabla, grité para mis adentros. ¡Povre diabla! &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Verá Gómez, es algo que he querido hablarle desde hace rato.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Es sobre sus historias. Para ambos no es un secreto que usted se las ha llevado de aquí. De este recinto.&lt;br /&gt;- Algunas&lt;br /&gt;- La gran mayoría Gómez, seamos realistas.&lt;br /&gt;- No le doy la razón –dije mirándome cómodamente en el espejo-, pero prosiga.&lt;br /&gt;- Y, ¿sabe?, usted llega cada semana, cada lunes y aquí nos encontramos. Usted considera esta visita como uno de sus lujos. Yo también considero la compra del diario como uno de mis lujos. He leído el diario y allí reconozco esa historia que le acabé de contar. Por supuesto no nos decimos nada, pero siento una picazón extraña, como si yo supiera que se anda acostando con mi mujer, pero es tan serio todo que he decidido mantenerme en un campo donde no se sabe nada. Pero usted y yo lo sabemos todo, ¿no es así Gómez?&lt;br /&gt;- Es difícil entender ese ejemplo, don Victo. No sé a dónde quiera llegar.&lt;br /&gt;- Llega un momento en que el marido cornudo decide tomar venganza y planea día tras día una operación perfecta.&lt;br /&gt;- ¿Qué planea hacer?&lt;br /&gt;- Desaparecerlo – dijo Don Victo cruzándose de brazos, como un médico frente a su paciente- es muy del país, ¿no le parece? Algo se nos queda.&lt;br /&gt;- No es que requiera mucha imaginación. Los periódicos le darían buen material de apoyo.&lt;br /&gt;- Eso es, pero no se me ocurre otra cosa. Verá Gómez yo soy hijo de mi tiempo y de mi patria. Y aquí nos desayunamos con un muerto y nos acostamos con otro. Como esa señora que conocí –don Victo comenzó a reírse con finura-; tenía una casa atravesaba por una frontera: desayunaba en Venezuela y dormía en Colombia, ¿no es gracioso?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Don Victo terminó en una carcajada grotesca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Matarme de nada le serviría: usted en estos momentos no es más que un número preciso de palabras, escritas a doble espacio y en dos cuartillas tamaño carta de 90 gramos de espesor.&lt;br /&gt;- Perdone, pero no le entiendo Gómez.&lt;br /&gt;- Usted en estos momentos es una de mis crónicas que ahora en tiempo real lee alguien en un café o en el banco de un parque rodeado de palomas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Don Victo sacó de su estuche de anigre una antigua navaja de afeitar forjada en acero, la blandió en el aire, vi el sueño fugaz de una espada de Damasco, el fino dibujo en arabescos de la hoja y el reflejo, desde el espejo, de un haz luminoso que acuchilló el aire. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Esto le parece una simple palabra? – dijo sonriendo enigmáticamente- Esto Gómez puede atravesarle el cuello en el momento en que yo lo decida.&lt;br /&gt;- Esto es una palabra que alguien leerá y luego botará al cubo de la basura, como es basura cada palabra que ha dicho si antes no ha pasado por el tamiz de mi lenguaje escrito. No crea que alguno de mis lectores se va a acercar a esta barbería a buscar el origen de las historias que leen semanalmente. ¿Sabe por qué no? Porque se van a encontrar con un mecanismo imperfecto, inferior a la narración que han leído. Prefieren quedarse con una historia escrita que con una vulgar historia oral de peluquero.&lt;br /&gt;- Le corrijo –dijo don Victo blandiendo la navaja-, no soy un peluquero, soy un barbero y a mucho honor.&lt;br /&gt;- ¿Sabe? Voy a contarle esta instructiva historia don Victo. Una vez unos estudiantes del Laboratorio de Inteligencia Artificial de Standford convidaron al escritor Isaac Assimov a que presenciara los avances en robótica. Assimov agradeció el gesto pero declinó la invitación arguyendo simplemente que prefería los robots que él se inventaba en sus cuentos y novelas: lo suyos eran perfectos, los otros eran reales y por lo tanto aparatosos. Todo este negocio de la ficción es eso: a nosotros no nos interesa la realidad, no interesa de la prensa ese halo de ficción que tiene la vida. Nadie busca la verdad en un periódico, nadie quiere encontrar historias reales. Nos interesa creer que la vida es tan real como los cuentos. Siempre ha sido así desde el comienzo de la humanidad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Muy bien dicho Gómez, precisamente allí estará su muerte –dijo don Victo saliendo al paso a mis argumentos-. Al ser una historia nadie vendrá a salvarlo. De acuerdo: Usted y yo somos una ficción, esta navaja es una ficción. Es eso. Pero al ser usted un relator quiero decirle esto: usted tampoco tiene rostro. Al lector no le interesan los rostros, le interesa la historia y luego tiran el papel. La humanidad es desagradecida, ¿o pragmática Gómez? Usted puede morir aquí con este cuchillo atravesado en la garganta que es palabra y nadie va a venir a ayudarlo en este momento porque ambos somos una ficción. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su81R53GwpI/AAAAAAAAAS8/ooHmbf9qYps/s1600-h/andy-warhol-knivesx%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399593059946513042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 253px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su81R53GwpI/AAAAAAAAAS8/ooHmbf9qYps/s320/andy-warhol-knivesx%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Don Victo continuó bajando cuidadosamente la navaja por mi mejilla, dejaba en una jofaina de peltre la espuma moteada con mis pelillos y volvía lentamente sobre mi cara, el mentón, el bozo y luego un giro suave en el aire que indicaba que la segunda parte del ritual estaba llegando a su fin, una vuelta en el espacio que don Victo ejecutaba con maestría de bailarín. Yo sentía cada meneo siguiendo el movimiento de sus manos. Me pasó otra toalla perfumada y cálida. Frente a mi tenía un rostro limpio, blanco y huesudo. Como el de mi papá en el 48, pero ahora yo me merecía a ese rostro: ya tenía edad y memoria suficiente para ser un infeliz. Por último don Victo se untó las manos con colonia &lt;em&gt;Old Space de Shulton &lt;/em&gt;y la pasó cuidadosamente por mi rostro y por el cuello. Ambos quedamos mirándonos en el espejo. Don Victo sostenía la navaja.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Qué tal.&lt;br /&gt;- Perfecto Don Victo. Es usted un maestro. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Hice el intento de pararme pero Don Victo me detuvo suavemente con un toque en mi hombro derecho.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Espere Gómez que aun falta un retoque. Le propongo un negocio –dijo arreglándome con esmero y delicadeza el cuello de la camisa-. Un duelo.&lt;br /&gt;- No entiendo bien don Victo –dije intentando levantarme.&lt;br /&gt;Don Victo posó de nuevo la mano sobre mi hombro dándole un poco más de presión, algo apenas perceptible pero real y diferente entre uno y otro momento.&lt;br /&gt;- No está el día para afanes. Piénselo, un duelo. Si yo gano pasaré de relator de historias a escribidor de esas historias.&lt;br /&gt;- La escritura no lo hará mejor don Victo –dije yo tratando de detener esa locura que se venía encima-, antes peor, lo llevará a los laberintos de la desmemoria. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me vi perdido en una tarde estival egipcia, afuera el Nilo buscaba la noche guiándose con los últimos rayos del sol. Theuth, padre de las letras, comenta las bondades de la escritura ante el rey Thamus diciendo que ella nos haría más memoriosos, a lo que el viejo rey respondió con escepticismo: “Es olvido –dijo- lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria.” Me dije que el tiempo va y viene como olas, como fotos de un álbum viejo, somos la arena del desierto, que se mueve eternamente y en cada movimiento cambia el dibujo pero el desierto sigue igual que hace miles de años: seguimos siendo tiempo y más tiempo sin respuestas y sin fin. Indestructibles como un grano de arena, móviles como una duna en el desierto. Éramos un dialogo inconcluso nacido a orillas del Nilo y retomado aquí en esta barbería del centro, nada faraónica por cierto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;– Vaya usted y mire la montaña de basura que dejan los periódicos todos los días –le argumenté inútilmente a don Victo-, salga a la ciudad y pregunte a los lectores si recuerdan algo de lo que leyeron, es más no tiene que preguntar nada: la prensa está llena de historias repetidas que se olvidaron la semana pasada.&lt;br /&gt;- Todavía no me ha respondido Gómez, ya no estamos para retórica: el tiempo nos pisa los talones.&lt;br /&gt;Miré su gesto acezante tras sus ojos inyectados de sangre pesada; el gesto amable de don Victo había desaparecido como cuando la luna llena se oculta tras una nube.&lt;br /&gt;- De acuerdo –dije sin comprender exactamente lo que decía porque no había que comprender nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su81BjpzYiI/AAAAAAAAAS0/mphKhxttSb8/s1600-h/20090917elpepucul_16%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399592779107230242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 235px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su81BjpzYiI/AAAAAAAAAS0/mphKhxttSb8/s320/20090917elpepucul_16%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Don Victo, tan bien peinado y tan perfectamente educado, como los viejos tradicionales de nuestra ciudad, lanzó un fuetazo con la navaja que pasó silbando cerca de mi cara, yo sin navaja asía algo en el aire que tal vez era la palabra de algo cortante. Embestí sobre el cuerpo de Don Victo como un toro sobre la ilusión movediza de un color rojo, por supuesto me esquivó y fui a dar de bruces contra una silla giratoria que tumbó uno de los muebles blancos. Jabones, colonias, toallas, frascos cayeron al suelo con estrépito, como la señal de que estaba iniciando algo serio: jadeo, silencio, zumbar de respiraciones y miedo. Desde el mosaico del piso ajedrezado recibí dos patadas que sentí en mis costillas como un hierro caliente, tirado en el piso apenas logré mantenerlo a raya hasta que logré incorporarme. Una vez arriba le asesté con ganas dos puñetazos seguidos en la cara, dos auténticos &lt;em&gt;uppercut&lt;/em&gt; hacia la quijada, otros dos a la nariz y los ojos, como los de Sony Liston que tiraron a la lona a Floyd Paterson en Chicago; sentí, sin orgullo, el dolor en mis puños; la nariz de don Victo comenzó a sangrar, los ojos eran una mancha de sangre, pero nada parecía amilanarlo y como un robot enloquecido arremetió con la navaja de nuevo: salté hacia atrás demasiado tarde, de un envión logró atravesar la camisa a la altura del pecho, no hubo un dolor evidente, salvo la calidez de la sangre que manaba de mi cuerpo, me inquietaba la cercana cara ensangrentada de don Victo, esa cara agarrada por la furia y el miedo, una furia y un miedo lejanos, más allá de nuestro propio tiempo. Un espejo cayó y se hizo trizas, por un instante vi la vieja peluquería en fragmentos de espejo. Jadeando en silencio como fieras nos fuimos saliendo del rincón, nuestro odio era puro gesto; yo iba en franca retirada buscando aire y claridad. Dos viejos testarudos y agotados nos liábamos en una lucha por la palabra, imaginé la ciudad que ya no sería la misma para mí a partir de ahora, imaginé los lunes que ya no tendrían el olor a &lt;em&gt;Old Space de Shulton&lt;/em&gt;, ni las toallas calientes, ni la navaja que ahora don Victo alzaba desde arriba para romper el saco viejo que era mi cuerpo y recuperar para él el arte de la escritura y con ella mis lectores. Tropecé con una silla, caí al suelo de nuevo entre maldiciones. Comencé a arrastrarme manteniendo la visual de esa sombra intensa y siniestra en la que se había convertido don Victo, tiré el viejo televisor en blanco y negro en mi afán por agarrarme de algo, hubo una explosión de humo blanco y ruidos metálicos, lo que me sirvió para mantener a raya a ese hombre que jadeaba y lanzaba cuchilladas enloquecidas al aire. De pronto escuché un golpe seco que rasgó el aire, vi cuando don Victo se derrumbaba y caía pesado, definitivo sobre mí, la navaja a un lado, muerta como la mano que la sostenía débilmente, la respiración que ya no lo era en sentido estricto, sino un borboteo de sangre espesa y su voz final, su reclamo inútil: “&lt;em&gt;Son las palabras las que sangran&lt;/em&gt; –dijo pesadamente-, &lt;em&gt;no las heridas&lt;/em&gt;, eso lo escribió usted la semana pasada Gómez, ¡maldito! ¡Oh!…”, pero esa sangre cálida de Don Victo se colaba por el tejido de mi camisa, buscaba mi pecho y se aquietaba en mi cuerpo demostrando en silencio que yo a veces me equivocaba pues su sangre era tan real como estas palabras. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¡Salgamos de aquí viejo! – oí la voz de Luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su80ZSIGFAI/AAAAAAAAASs/Y2aOuPjh4h4/s1600-h/1963167%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399592087207678978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 258px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su80ZSIGFAI/AAAAAAAAASs/Y2aOuPjh4h4/s320/1963167%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo de Don Victo se aplastaba como una larga bolsa de espesos líquidos y órganos que se comenzaban a hinchar lentamente, la muerte era una ilusión, pero era lo único explicable en ese momento. Yo, que estaba vivo, no tenía explicación. Como pude me escurrí debajo del bulto sanguinolento en que se había convertido don Victo, al rodar se oyó un golpe sordo, me asombró lo inútil y quieto, por fuera de toda duda, en que se había convertido don Vito en un segundo, después de las ganas de vivir que tenía hace un ratico ¿A qué pendejada le había apostado esta mañana? ¿Qué ideas de grandeza absurda aguijonearon su sueño? Allí estaba, entregado inerme a otras vidas que comenzaban a pulular por sus tripas y órganos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¡Apure pues! –gritó Luz nerviosa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me levanté y corrí saltando por entre sillas y frascos, rescaté el sombrero y la gabardina que colgaba del perchero. Recuerdo que en la emisora sonaba &lt;em&gt;Sur&lt;/em&gt; en la voz Susana Rinaldi con música de Astor Piazzola. Luz me esperaba ansiosa desde la puerta mirando a un lado y otro de la calle. Emprendimos carrera por los estrechas calles del barrio Chino, a nuestro paso dejamos regadas varias canastas con frutas, pan y pescado, detrás sentíamos los pasos de gente que nos seguía. Ruidos de sandalias sobre el adoquín, bambúes, voces chillonas en chino, gente enfurecida. Humo, olor a guiso y hervidos. Luz y yo corríamos agarrados de la mano; por un buen trecho ella llevó la delantera, en algún momento pensé que era la primera vez que salíamos a la calle cogidos de la mano, pero me arrepentí de haber pensado algo tan absurdo en esos momentos, a punto de que una multitud de comerciantes enfurecidos nos linchara e hiciera longaniza con nosotros. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por aquí!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Bajamos corriendo unas gradas de ladrillo viejo y húmedo, resbaladizo, bordeamos los callejones hediondos paralelos al río y llegamos al muelle, los sampanes se mecían con las olas espesas y barrosas, saltamos hacía un bote que se tambaleó con nuestro peso, Luz le puso la pistola en la nuca a un viejo que dormitaba en la lancha.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¡A la otra orilla ya! –ordenó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El viejo salió del sopor y entró de inmediato en el estupor lento, apenas dudó un instante antes de levantarse y arrastrarse hasta el motor. En vano intentó prenderlo al primer impulso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¡Muévalo pues anciano! –gritó Luz señalando con la pistola hacia la otra orilla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El hombre estaba bloqueado por el pánico, Luz corrió hacia el motor, jaló de la cadena, vi a ambos manipulando la máquina. Al fin la lancha prendió motores justo en el momento que llegaba al muelle un grupo de chinos con sombreros de paja, armados de varas de bambú y sogas para amarrarnos. La lancha giró veloz hacia la otra orilla, de vez en cuando el viejo nos miraba hacia atrás con miedo y furia, a nuestro paso se formaban olas por el tráfico intenso de esa hora; hubo un momento en que la lancha estuvo a punto de zozobrar al final de una comba de olas que había dejado un barco de turismo. Luz gritó, nunca la había visto gritar de miedo, pero el viejo logró maniobrar con destreza y la lancha logró salir del reflujo, ahora enfilaba tambaleándose hacia la otra orilla a toda velocidad. Minutos después comenzamos a ver la silueta del centro: la cúpula de la catedral, los viejos palacios, los edificios modernos, el puente colgante de la bahía y sin disminuir la velocidad fuimos llegando al muelle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Pobres tipos, con esas varas, se veían ridículos los malparidos – dijo Luz con el rostro encendido cuando bajó a toda de la lancha.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Corrimos una cuadra exacta por la cuesta de la avenida Virtudes y luego comenzamos a caminar disimuladamente, ya sueltos de las manos. Jadeábamos. Nadie nos miraba, los transeúntes vestidos de trajes negros y maletines ejecutivos caminaban de prisa por los amplios andenes y las cebras, el ruido espeso de la ciudad se sentía de manera rotunda. El tren elevado pasó en ese momento en silencio y repleto, un grupo de turistas tomaba fotos a la catedral de St. Paul. Nos metimos en el bar del Hotel Astoria. A Luz le brillaba el rostro moreno. Era sin lugar a dudas excitante: su respiración agolpada, su color, su ansiedad por algo tan lejano como un asesinato. Me sentí culpable, yo la había metido en todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su80LgRrNYI/AAAAAAAAASk/gR-czZTIOwo/s1600-h/beatles-abbey-road%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399591850487788930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 314px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su80LgRrNYI/AAAAAAAAASk/gR-czZTIOwo/s320/beatles-abbey-road%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Un café y un granizado de mandarina – le dije al camarero cuando llegó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El camarero nos miró extrañados. Entonces me di cuenta de que Luz había llevado la pistola en la mano durante la huida y que ahora estaba aferrada a ella como un talismán. Era una vieja Tokarev de fabricación rusa. Le hice una seña. Instintivamente guardó la pistola en su bolso hindú de color azafrán. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- La policía acaba de leer esto y puede llegar en minutos –dijo Luz.&lt;br /&gt;- La policía no me preocupa.&lt;br /&gt;- ¿Qué le pasa? –dijo Luz- ¿quiere que acabemos nuestros días en una cárcel?&lt;br /&gt;- Nada de eso.&lt;br /&gt;- ¿Y entonces viejo?&lt;br /&gt;- Es que cuando traspasen la puerta de la peluquería ya serán ellos mismos una hoja de papel periódico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Luz se rió, yo también. El mesero trajo el café y el granizado, al depositar la taza me clavó los ojos negros. Yo miré a Luz que estaba absorta sorbiendo el granizado, mirando ya hacia otro lado del bar, hacia esos puntos inaccesibles donde ella suele retirarse. Nada en su cuerpo y su mirada denotaban los acontecimientos que nos unían en ese instante.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Desistí de mirar hacia donde ella miraba, era inútil, se había ido; una mujer de falda larga se sentó a la mesa de al lado. Cruzó las piernas en silencio, abrió un maletín Totto y sacó un paquete de cigarrillos. Yo saqué mi cajetilla de Pielroja y fumé, en un momento nos miramos a los ojos. Los de ella parecían los ojos blancos de un gato blanco, profundos y salvajes. Afuera, detrás de la ventana, la ciudad. Ondulaciones blancas, azules, deformaciones, velocidades y fugacidades que iban buscando el abrigo de la noche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo llegó hasta la peluquería Luz?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Luz pareció despertar de un profundo letargo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Estaba en el kiosco de periódicos leyendo su crónica. El tipo no me cobra por ojear la prensa.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué lo hizo?&lt;br /&gt;- ¿Hice qué viejo?&lt;br /&gt;- Salvarme la vida.&lt;br /&gt;- Nada de altruismos viejo: me motivó una cuestión bastante práctica como podrá ver. Si usted muere yo también desaparezco viejo.&lt;br /&gt;- ¿Y de dónde salió la pistola? ¿Se la pasó el ruso?&lt;br /&gt;- Es de Cyxymu, el georgiano.&lt;br /&gt;- ¿Está saliendo con ese tipo Luz? –confirmé.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Luz me miró con una sonrisa tranquila.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Me voy viejo, gracias por el granizado. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su8zvHkY1HI/AAAAAAAAASc/VeHhdPgymLk/s1600-h/9.Mainbocher%2520corset_bg%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399591362819052658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 228px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su8zvHkY1HI/AAAAAAAAASc/VeHhdPgymLk/s320/9.Mainbocher%2520corset_bg%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Luz se fue. Me tomé otro café, la mujer de ojos blancos seguía en la mesa de al lado mirando lejos, yo sentía un cansancio fatal y desmedido, debajo de la gabardina sentía las huellas de la sangre seca, su olor dulzón y podrido salía a bocanadas de vez en cuando, era como un despertador que avisaba el destino; entré al baño, allí revisé mi herida en el pecho, ya no sangraba y no parecía grave, pero me ardía, me lavé con agua y jabón, sequé con servilletas. En ese momento tuve conciencia del dolor que había estado agazapado en algún pliegue de mis sentidos. Un hombre me miraba a través del espejo mientras orinaba. Salí de la cafetería y comencé a buscar un almacén de ropas, entré a un Everfit que encontré dos cuadras más adelante. El dependiente me mostró varias camisas mirándome de arriba para abajo, escogí una azul y me decidí rápidamente por un pantalón gris, entré en el vestidor, allí revisé de nuevo mi herida y me toqué las costillas, solté un quejido apagado. Me cambié la ropa con celeridad, en la bolsa del almacén embutí la ropa ensangrentada, pagué en efectivo ante la eterna mirada extrañada del vendedor, ya en la calle arrojé la bolsa a un contenedor de basura. Decidí caminar a casa, caminé creo que una hora, después me senté en una grada de la Biblioteca Nacional a descansar, el tren elevado pasó en silencio, iluminado y vacio, a lo lejos se escuchó una sirena. Muy cerca, el teléfono de una cabina pública sonaba desde que me senté en las escalinatas. Sonaba varias veces y se cortaba, luego comenzaba de nuevo, 15, 20 veces. Me levanté, alcé el auricular y dije:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hola?&lt;br /&gt;- Hola.&lt;br /&gt;- ¿Si?&lt;br /&gt;- ¿Cómo supo que era yo, Gómez?&lt;br /&gt;- ¿Y usted? –dije al reconocer la voz de Bruno- ¿cómo lo supo?&lt;br /&gt;- Estos son sus sitios Gómez, solo basta leer sus crónicas urbanas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Se oyó la risa de Bruno. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Supo lo que pasó hoy?&lt;br /&gt;- ¿Lo de hoy?&lt;br /&gt;- Hubo un atentado esta mañana, justo cuando usted estaba mirando por la ventana.&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;- Lo mataron. Este país se jodió Gómez –dijo Bruno con patetismo- Nos jodimos, estamos nadando en la mierda.&lt;br /&gt;- Si lo mira bien, nos queda un consuelo.&lt;br /&gt;- ¿Cuál Gómez por Dios?&lt;br /&gt;- El muerto de mañana será mejor. Por eso nunca dejaremos de matar, buscando el muerto del mañana.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- ¿Dónde andaba cuando ocurrió el atentado Gómez?&lt;br /&gt;- Supongo que mirando por la ventana, tal vez más allá de la ventana.&lt;br /&gt;- Imagínese, usted mirando por la ventana y la noticia a espaldas suya. ¿No le parece paradójico?&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- Bueno, no lo llamaba para joderlo con su descalabrada ética profesional. Paz por el día de hoy. Lo llamaba para felicitarlo por la historia de hoy, es que Gómez, uno se estresa con tantas muertes y en sus historias uno encuentra un alivio, aunque casi me lo matan en la de hoy, ¿no Gómez?&lt;br /&gt;- Sí, estuve a punto.&lt;br /&gt;- Verá, en un momento me sentí aliviado, me dije, bueno al fin se nos va este Gómez, un digno final para un periodista de su estirpe, en lucha por la palabra escrita. Pero luego me entró la nostalgia y empecé a pujar porque la suerte se revirtiera. Por fortuna todo terminó bien. Pero, ¿sabe?&lt;br /&gt;- ¿Sí?&lt;br /&gt;- Después me entró nostalgia por el barbero, uno no se entiende, ¿no Gómez?&lt;br /&gt;- Así es.&lt;br /&gt;- Porque yo era cliente de ese hombre, ya no quedan en la ciudad de esas barberías, con los adminículos y utensilios tradicionales: las jofainas, las lociones, las toallas, esas viejas canciones y, lo mejor de todo, la conversa. ¿Sabe una cosa Gómez? Yo acudía allí todos los lunes por la tarde. Usted era el de las mañanas. Yo nomás entraba y me colocaban la toalla decía las palabras mágicas: “Y bien don Victoria, ¿con qué nos salió Gómez esta mañana?” Y don Victoria comenzaba a contarme con detalle su vida Gómez. Yo anoté todo, tal vez escriba un libro sobre usted Gómez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Colgué. Sentía punzadas dolorosas en las costillas; y en el pecho había trazada una ligera línea de calor y humedad, era como una frontera entre una vida y otra, entre un tiempo y otro. Las calles estaban vacías y entendí que la poesía de la soledad no era otra cosa que un toque de queda. Caminé solo durante un buen trecho, al rato me di cuenta que desde hacia rato me seguía un gato blanco de ojos blancos. La noche era profunda y callada. La lumbre del cigarrillo iluminaba mi rostro. Recordé una línea de Murakami: La guerra no es más que una de las muchas cosas que pueden ocurrirle a uno. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su8y3ImQMgI/AAAAAAAAASU/6Y6wFhpzZZQ/s1600-h/baselitz_oberon_380%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5399590401022636546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 339px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su8y3ImQMgI/AAAAAAAAASU/6Y6wFhpzZZQ/s400/baselitz_oberon_380%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;strong&gt;Imágenes:&lt;/strong&gt; 1. Frank Gehry: Museo Guggenheim Bilbao 2. Serpiente Azteca MAM Nueva York, 3. Peluquería Monares, Madrid, 4.Andy Wharol: Knives, 5. Máscara azteca, MAM Nueva York, 6. Sony Liston vs. Floyd Paterson, Chicago 1962, 7. Beatles: Abbey Road, 6. Horst P. Horst: Corsé Mainbocher, 1939 7. Georg Baselitz&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-8255496042953190525?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8255496042953190525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8255496042953190525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/11/gato-blanco-ojos-blancos.html' title='Gato blanco ojos blancos'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Su822RNxYpI/AAAAAAAAATc/tFCYA9976gw/s72-c/20091005elpepuint_7%5B2%5D.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-1762470236153378020</id><published>2009-10-05T18:11:00.000-07:00</published><updated>2009-10-07T19:43:40.408-07:00</updated><title type='text'>St. Louis Blues</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqgqgZ8dLI/AAAAAAAAASM/D-2oZhxWjt8/s1600-h/vermeer_01.EL%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389296556215923890" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 358px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqgqgZ8dLI/AAAAAAAAASM/D-2oZhxWjt8/s400/vermeer_01.EL%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La ciudad vista desde el piso 40 del Blue Hotel era un pozo extenso de líneas y ruido encajado donde la voz humana era galvanizada por acero, concreto y asfalto. Un río ancho la cruzaba de norte a sur. La ciudad, o todo ese grupo de seres solitarios conectados y comunicados, segundo tras segundo, se perdía en el horizonte entre el verdor de las fronteras rurales y el azul denso del cielo y las montañas. Desde arriba y desde mi ventana no se veía la pobreza, pero estaba allí, escurrida entre calles y callejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabé de tomarme la naranjada del desayuno, despaché mi café mirando ese espacio del cual tenía algunos recuerdos visuales, (la iglesia de la Sagrada Compañía, la nueva estación de buses, por una foto, y algunas calles que desde mi balcón no podía distinguir) encendí mi segundo Pielroja de la mañana, solté la bocanada hacia el aire frío y dejé que el teléfono de la mesita de noche sonara cinco veces antes de decidirme a contestar, al sexto timbre me levanté de mi silla tranquilamente, al séptimo descolgué el auricular negro. No alcancé a pronunciar palabra cuando tronó la voz de Xavier, el editor en jefe:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gómez.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- ¿Sigue en el hotel? –preguntó con pesadez.&lt;br /&gt;- Creo que sí –dije mirando mi habitación, las paredes color curuba, la reproducción de un cuadro de Renoir que colgaba encima de mi cama, el balcón donde acababa de estar y concluí:- estoy en el hotel, este es el hotel aun.&lt;br /&gt;- Bien, –dijo Xavier ahogado –, debe salir de allí de inmediato Gómez, hace media hora que comenzó la Primera Manifestación Nacional por el Derecho de los Hombres a una Vida Digna en Sus Hogares, la PMNDHVDSH.&lt;br /&gt;- Señor –dije acariciando el Renoir: las mejillas encendidas de la señora y su hija, el sombrero púrpura, las flores en el cabello de la niña, el jardín con lago al fondo-, estaba respondiendo su pregunta.&lt;br /&gt;- ¡Salga ya del hotel y métase en esa manifestación histórica de una vez! –ladró Xavier -. Afuera lo espera Quintín el fotógrafo. ¡Recibo sus noticias para antes del cierre de edición! Recuerde Gómez lo que dije cuando lo mandé a la misión: ese mitin multitudinario es la evidencia más clara de la hipermodernidad, me interesa su punto de vista…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colgamos al mismo tiempo, se oyó un golpe seco. No escuché sus pensamientos y las palabrotas que siguieron a ese golpe seco: es imposible ser mejor de lo que somos y un periódico no es más que eso, un papel por el que se lucha todo el día, un papel regado de tinta que al final de la tarde, al final de la lucha, es una piel arrugada, un periódico de ayer, un espléndido fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqgbUvOtNI/AAAAAAAAASE/derSXRJrHRM/s1600-h/francesca-woodman3%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389296295385937106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 315px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqgbUvOtNI/AAAAAAAAASE/derSXRJrHRM/s320/francesca-woodman3%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me preparé para salir. Limpié mis orejas con cuidado y placer, una operación que vengo haciendo desde que recibí mi primer sueldo en un periódico de provincia y pude darme varios lujos, entre ellos la caja de copitos Johnson &amp;amp; Johnson. Boté los copitos en la papelera del baño y me miré al espejo antes de dejar la habitación: era un rostro huesudo y agudo el que me miraba sonriente y tranquilo; mis cejas habían crecido y mi cabello seguía siendo, a pasar de los años, saludable y negro, como el de mis papás, abuelos y tatarabuelos, tal vez porque todos lucíamos sombreros desde jóvenes. Me rocié sobre el cuello un poco de Agua Florida de Murray y Lanman, mitad por su perfume, mitad para la buena suerte y peiné mis cejas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Bajé en el silencioso ascensor, en la recepción pregunté a la chica, una rubia alta de labios pequeños, por el recorrido de la PMNDHVDSH y me miró sin articular respuesta, sin embargo recibí dos recados de ella: dos mensajes de Xavier. ¡Pamplinas Pamplona!, dije para mí. En la sala de espera, enfundado en saco negro, aguardaba Quintín el fotógrafo, hojeando revistas y acabando un café.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Nos vamos Quin.&lt;br /&gt;- ¿Ya tomó café Gómez? –Quintín dejó el pocillo sobre la revista, desde mi altura veía los bucles de pelo negro, luego me miró: ojos negros pequeños, nariz aguileña y la expresión seca.&lt;br /&gt;- Ya.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Desde al amplio andén del hotel alcé la vista con intención de descubrir el balcón de mi habitación, no hubo necesidad de esforzarme mucho pues me vi en la hilera final de balcones, justo debajo de la letra B de Blues Hotel cuyos bombillos iluminaron mi cuarto de manera intermitente toda la noche: me vi arriba mientras ese otro, que tal vez era yo, se perdía oyendo la ciudad, viendo el trazado de líneas como una abstracción de sus sueños. Yo abajo, comencé a ser parte de ese ruido denso que se lo tragaba el concreto, el asfalto y el acero, fui la ciudad en ese momento, un poco poderoso, un poco perdido, un poco la gran ciudad, parte en fin de una masa que desaparecerá en el día y volverá a ser una continuidad azulosa a la distancia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Dónde se concentrará la PMNDHVDSH, Quin?&lt;br /&gt;- No hay sitio Gómez, eso es lo que he sabido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqgJch2osI/AAAAAAAAAR8/BhR-HyG_zeo/s1600-h/robertfrank_06.EL%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389295988239672002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 211px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqgJch2osI/AAAAAAAAAR8/BhR-HyG_zeo/s320/robertfrank_06.EL%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mala cosa, pasé la mano por el cuello, olí rastros de colonia en mi mano, mala cosa andar la ciudad con Quin, un tipejo que solo toma las fotos que le encargan y que no suelta nada más que asuntos de trabajo. Creo que hasta un gato tendría más interés. En medio del andén me detuve a mirar el mapa de la ciudad; Quintín mientras tanto encendió un cigarrillo y me ofreció otro. La brisa fría hacía que el mapa se doblara, nos acercamos a una pared donde había un león de mármol parado en sus dos patas, era la oficina de correos, justo al lado del león pude desplegar el papel y conseguí ver la línea larga que cruzaba la ciudad de suroriente a noroccidente en una diagonal perfecta y las rutas que confluían en un gran cuadrado: la plaza central me dije, entonces vamos para allá. Ahora estamos sobre la M32, para llegar a la OM46 tendríamos que caminar cuatro cuadras y allí cogeríamos un transporte público que nos dejaría justo en la Plaza de los Mártires. Era fácil suponer que en esa plaza se encontrarían los manifestantes del PMNDHVDSH. Quintín miraba para todos los lados sin expresión en los ojos, sin agudeza por encontrar algo, solo esperaba mis órdenes, pobre diablo. Uno es lo que es. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Nos fuimos entonces para la OM46. El recorrido se fue llenando de colores y ruidos. Aleteos de palomas grises llegando a los frontispicios de viejas mansiones ocres, el ronroneo de un gato gris sentado sobre las piernas de un ciego que no vi, pero que existía tras las paredes azules del quinto piso de un edificio de apartamentos; el ruido seco de una campana tres cuadras hacia el occidente, el interior de la iglesia: dorado envuelto en humo de velas e incienso; el paso circular de un paño amarillo sobre una ventana; la frenada de un coche a dos kilómetros de allí. Luego la esquina, el color rojo y azul de la estación y un bus blanco que se detenía suavemente, la puerta se abre justo al frente mío, Quintín y yo entramos. La línea de autobuses de la ciudad es, ustedes ya lo saben, un lugar de historias móviles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqf3XRiWLI/AAAAAAAAAR0/U30L5wr8Y40/s1600-h/robertfrank_04.EL%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389295677591410866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 207px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqf3XRiWLI/AAAAAAAAAR0/U30L5wr8Y40/s320/robertfrank_04.EL%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Adentro una señora con una canasta de mercado en las piernas miraba por la ventana, un hombre anciano y de cabello lacio miraba al vacío con el mentón apoyado en un bastón de madera roja lacada, dos muchachos jóvenes leían un libro en silencio, un niño y tal vez su papá con los ojos cerrados dejaban ir la mañana; una mujer de rostro quemado y ajado miraba en dirección al chofer, los niños que estaban en su asiento, al parecer sus hijos, miraban por la ventana colocando las manos sobre los vidrios, señalando lugares de interés. Quintín y yo. Esos éramos quienes estábamos en ese momento en el bus.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente estación se subió solo un hombre que llevaba un ratón blanco en una jaula, tenía el cabello pintado de azul y una barbilla al estilo Gorki. La mayoría de puestos estaban desocupados pero el hombre de las sandalias de cuero no se sentó y se quedó de pie agarrado a las manijas que colgaban del techo luego de haber intercambiado palabras breves con el chofer. No bien el bus arrancó el hombre comenzó a hablar sin carraspear. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- No vengo a interrumpir su valioso tiempo, damas y caballeros –dijo-, tampoco vengo a sonsacarles el mucho o poco dinero que tengan en sus miserables bolsillos, nada de eso. No soy aquél que viene de una bodega de la zona franca para venderles exprimidores de limones o cuchillos especiales para tajar rodajas de piña. No les vengo a vender baratijas: eso nunca, por respeto, ante todo, a mí mismo. Yo les vengo a vender sensaciones. Esta vez les venderé la sensación de sentirse mirados. Señores y señoras he aquí al Señor Mauricio, el ratón que mira, ¡el ratón que nos mira!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Miré al ratón que jugaba ágilmente sobre una rueda como si no hubiera otra cosa qué hacer en la vida, luego se detuvo y comenzó a mirarnos. La sensación era, en efecto, de sentirse observado. El hombre continuó su historia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqeNBCNU9I/AAAAAAAAARs/21FMZy2IqCw/s1600-h/robertfrank_10.EL%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389293850555405266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 206px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqeNBCNU9I/AAAAAAAAARs/21FMZy2IqCw/s320/robertfrank_10.EL%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Este ratón venerable hacía parte de un selecto equipo de Científicos del Laboratorio Nacional del Departamento de Energía y estaba generando información valiosa relacionada con conductas de aprendizaje y desatención que pudieran aplicarse en la vida humana, sobre todo en niños con dificultad de atención, eso que llaman con rimbombancia &lt;em&gt;déficits de atención&lt;/em&gt;, o TDAH, para referirse al aburrimiento de los pobres niños de hoy día frente a la aceleración de la desaceleración en reversa y hacia adelante. Porque el mundo va a una velocidad y ellos a otra. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El ratón se fue a una esquina de la jaula, allí escarbó algo, luego se paró sobre las dos patas, tocó el techo de la jaula y de un salto ya estaba sobre la rueda, corriendo de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- El experimento iba muy bien pues el científico encargado de vigilar los movimientos del Señor Mauricio había logrado descubrir un desequilibrio en los neurotransmisores, es decir, los compuestos encargados de transmitir señales nerviosas en el cerebro. Para quienes todavía no han cogido el hilo de la historia por el derecho, nuestro señor científico estaba en proceso de separar las rutas neuronales que interrumpían y hacían olvidar órdenes decisivas para una vida en sociedad como: ¡A bañarse ya! ¡Hora de hacer las tareas! ¡No más internet por hoy! ¡No más juegos por esta semana! ¡Apaga el televisor! ¡A dormir! Esas desatenciones que causan tanta desazón en hogares y escuelas, sean estas públicas o privadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqdpe-UKFI/AAAAAAAAARk/d1xywdtPURM/s1600-h/5.davidsongang_bg%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389293240116848722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 209px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqdpe-UKFI/AAAAAAAAARk/d1xywdtPURM/s320/5.davidsongang_bg%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde la ventana del autobús el día parecía desaparecer engullido por una aspiradora, las nubes se alargaban, se encogían, las sombras pasaban veloces, amplios espacios se iluminaban, los frontis de las edificaciones se aplastaban en colores y algunas veces reventaban hasta volver a languidecer. Mientras, las cosas seguían donde estaban y las personas se envejecían un día más de su vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Por supuesto, el equipo apuntaba a algo más que a un informe para &lt;em&gt;Nature &lt;/em&gt;o la &lt;em&gt;Revista de la Asociación Médica&lt;/em&gt;. El experimento se había convertido en una prioridad de Estado hasta el punto de rozar los límites de la seguridad nacional: la idea era intervenir niños desde el vientre materno. ¿Qué quiere decir esto? Así de sencillo: la tarea secreta era poder actuar en los seres humanos desde el útero: crear individuos que no pusieran problemas para ir a bañarse, apagar el televisor, ir a dormirse, sentarse por horas en un salón de clase, seres sin preguntas, sin dudas, sin odios y, fundamentalmente señores y señoras, sin mirada. Niños bien educados. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De nuevo la rata dejó de mecerse y comenzó a corretear algo por la jaula, después se detuvo de un salto y nos miró a cada uno de nosotros con atención. Yo me sentí imaginado y creado por una rata. Creo que todos los pasajeros nos sentimos así.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Los científicos para tal fin –continuó el vendedor-, estaban utilizando una forma sofisticada de escáner, llamado &lt;em&gt;tomografía por emisión de positrones&lt;/em&gt; (TEP), con el cual pudieron analizar la forma como los cerebros de varias ratas manejaban la dopamina, un compuesto químico cerebral que es un regulador muy importante del estado de ánimo. ¿Saben en qué profundidades buceaban estos preclaros científicos? Claro que sí, ustedes lo acaban de adivinar: en las oscuras zonas del &lt;em&gt;núcelo accumbens&lt;/em&gt; y el mesencéfalo, nada más y nada menos, señores y señoras, donde nacen las emociones y las sensaciones, la motivación y la recompensa. En una palabra: ¡en el origen de la civilización! &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Miré las calles, todo normal, no parecía el gran día de la PMNDHVDSH, tal vez nos habíamos equivocado de fecha. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Entonces algo pasó –dijo el hombre del ratón blanco- y el experimento fracasó… por ahora… &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqdKwrDGFI/AAAAAAAAARc/lLyDuSVJZOk/s1600-h/17.california55_bg%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389292712291932242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqdKwrDGFI/AAAAAAAAARc/lLyDuSVJZOk/s320/17.california55_bg%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde la ventana del autobús olía a fresa y el tiempo era gris, vi un café solitario, más adelante un grupo de ejecutivos de corbatas azules y grises emergieron de las gradas del subterráneo, vi un billar con algunos jugadores; una anciana miraba pasar desde la ventana de su casa hundida entre el sardinel, fugacidades de colores amarillos, verdes, rojos, platino, otros coches, otros buses; adentro el vendedor de sensaciones seguía hablando, algunos lo seguían, otros miraban por el vidrio, distraídos y de vez en cuando lanzaban miradas hacia el ratón. “Pero dejemos que sea el mismo Señor Mauricio, el que les cuente lo que pasó”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La rata se bajó de un brinco de la rueda a su piso de papel periódico y comenzó a hablar como si estuviera royendo las palabras:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Había una vez un científico que me miraba día y noche. Era tanto lo que me miraba que alguna vez me sentí invadido en mi privacidad y eso es malo. Les pregunto, ¿alguna vez han sentido como que son y no son? Bien, es eso, porque el problema no es que nos miren, el lio es poder saber si cuando nos dejen de mirar seguiremos siendo el mismo o continuaremos siendo otros, perdidos en otras miradas que nos despedazan. Esa era la sensación y no les miento. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Yo miraba atentamente los labios del hombre de barbilla tratando de descubrir un movimiento que delatara al ventrílocuo, pero todo allí era convincente y coherente: no había el mínimo músculo moviéndose en su cara, mientras el ratón abría la boca y pronunciaba a la perfección su relato.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Ese es el lado oscuro de la historia -continuó el ratón-, la zona gris que aun me acompaña. El lado bueno es que al fin de cuentas soy un ratón y como tal, glotón. Es cierto, me sentía agredido, pero a cambio disfrutaba de mis buenas rodajas de queso, pan fresco, leche calientita, un buen sitio para dormir. ¡Es que esta barriga no me creció en un basurero! &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqc53bVLEI/AAAAAAAAARU/GvGv4kgNVwI/s1600-h/1968242AH%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389292422047280194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 125px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqc53bVLEI/AAAAAAAAARU/GvGv4kgNVwI/s320/1968242AH%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Miré a los pasajeros. Todos, a excepción del niño que iba con su papá, observaban al ratón. El niño pegaba la nariz al vidrio y miraba por la ventana abstraído, se dejó llevar por algo que le llamó la atención hasta que el cuello no le dio para más de tanto torcerlo. Después me miró sabiéndose mirado por mi, se metió un dedo en la nariz y se quedó un rato mirándose el dedo, justo cuando iba a lamer su dedo volví la vista hacia Quin que hacía un encuadre en dirección a la jaula. Al rato escuché la caída de unas migas de pan en una cafetería lejana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- De tanto ocio decidí ponerme a pensar y llegué a la conclusión de que pensar era mirar. Los niños saben lo que es mirar. Los ratones también. Y entonces miré cada uno de los movimientos del hombre que me miraba. Todo iba muy bien entre él y yo; ambos nos mirábamos. Con una diferencia: él no tenía ni la más remota idea de que yo también miraba. Y esto es delicado: un hombre puede enloquecer si descubre que las matas de su jardían lo están espiando. Yo, algo más desarrollado que una hortensia, miraba su ropa pulcra y planchada, el pelo bien peinado, la barbilla y el bigote que juntos lograban una geometría perfecta; miraba por supuesto la tristeza sellada en ese rostro que traía de la casa cada mañana como una huella que cada vez se iba haciendo más visible hasta convertirse en señal del tiempo, un hueco en el espacio infinito; después lo vi resurgir de las cenizas, ¿o tal vez hundirse hacia las profundidades con un dejo ambiguo y lejano, como quien se lanza de un edifico en llamas? Después de un tiempo vi una luz en sus ojos cada vez que llegaba su joven y bella asistente. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Le mujer de rostro ajado y quemado, de ojos pequeños y achinados, hacía rato no le prestaba atención al ratón y se dedicaba a mirar y darle vuelta a lo que parecía un retrato. Los dos niños miraban expectantes a la dirección del ratón. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Con el tiempo -continuó el ratón- ambos rompieron las barreras corporales y el trabajo se fue haciendo, a mi modo de ver, más agradable para todos. Se acercaban a mirarme ensimismados, me daban más comida, los pinchazos fueron cambiados por caricias, se divertían viéndome jugar, abrazados distraídamente, él pasándole el brazo por la cintura (ella al principio retirándolo firmemente, luego admitiendo ciertos toqueteos). De manera imperceptible se veía venir una explosión normal entre humanos aburridos de su soledad. Ella en busca del poder en el laboratorio, él en busca de lo real hermoso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqcnns9bkI/AAAAAAAAARM/_b9TwFIACH0/s1600-h/barbiermueller_04.L%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389292108588609090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 224px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqcnns9bkI/AAAAAAAAARM/_b9TwFIACH0/s320/barbiermueller_04.L%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una mujer de cejas postizas, minifalda fucsia y medias oscuras se subió en la parada de San Miguel. Se fue al fondo del autobús y se dedicó a hablar por celular, movía los labios en perfecto silencio, de vez en cuando miraba por la ventana, miraba el ratón, se reía con la persona que hablaba, otras veces reñía. Después dejó de hablar y se pasó rubor por las mejillas mirándose por un espejito, lanzado miradas hacia el fondo del autobús mientras seguía maquillándose, luego sacó de su bolso un lápiz labial y fue delineándose los labios de color rojo intenso. Cerró los labios, los encogió y acercó ante el espejo y miró de nuevo, satisfecha, al fondo del bus. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Una mañana sucedió lo impensado: ese día, no entiendo cómo, los dos enamorados se dieron cuanta que yo sabía todo lo de ellos. Él me señaló y ella lo miró a él aturdida. Discutieron, ella salió, él se quedó en el laboratorio solo, desde un rincón me miraba, las piernas abiertas, los brazos cruzados. Llorando se acercó a mi jaula y ya no pudo mirarme más, me sentí, cómo decirlo, despojado de su mirada, desposeído de sus ojos que cada día hacían que yo me sintiera un ratón, desde el rincón de mi jaula me fui despojando de mi identidad a medida que sus ojos llorosos dejaban de mirarme para siempre. Yo era el que lo había mirado, yo era el que día a día construía su identidad, su historia familiar, sus corbatas, sus oscuridades y esa luz de amor en su bella asistente de largas trenzas rubias, trenzas que yo hubiera querido trepar y roer alguna noche. Consternado cogió la jaula y salió conmigo. Por primera vez veía la ciudad, no sabía que más allá de mi mismo había una ciudad. Mi vida comenzó a fragmentarse en otras miradas, como la de ustedes ahora mismo, mi unidad había desaparecido. La luz de la calle me encegueció y entré en las tinieblas. En esas espesas oscuridades me pregunté: ¿A dónde terminarán mis huesos?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todos quedamos suspendidos en el hilo de la historia que se agolpó hacia adelante con el frenazo del autobús. Nos detuvimos en la estación cercana a un McDonald’s, el vendedor de sensaciones se bajó allí sin pasar por los puestos pidiendo monedas: una lágrima se resbalaba por su mejilla. Cuando el bus arrancó de nuevo con un resoplido supimos que allí había terminado la historia. Miré a la señora de rostro ajado y dientes torcidos: seguía mirando la foto como un objeto lejano, más allá de lo retratado, más allá del amor o desamor, desgracia o encanto que pudiera contener la historia de lo impreso en ese papel. Miraba esa imagen totémica de frente, de lado, de atrás, la acercaba, la alejaba, la ajaba. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqcZZADTHI/AAAAAAAAARE/9RT6dh1QmUM/s1600-h/barbiermueller_11.L%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389291864123985010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 256px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqcZZADTHI/AAAAAAAAARE/9RT6dh1QmUM/s320/barbiermueller_11.L%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los niños quedaron con la mirada quieta hacia donde un rato antes estaba el ratón; pasaron saliva, nos miraron a todos sorprendidos. Los dos se pararon de sus asientos y caminaron hacia donde estaba el tubo para sostenerse, exactamente el mismo lugar donde había estado el ratón. La niña de cabello rubio quemado, rudo como una melcocha nos miró a todos, el niño de rostro agudo como un felino se agarraba del tubo y miraba al suelo, algunas veces nos miraba otras, la mayoría del tiempo en que la niña habló, permaneció mirando al piso, sonriendo avergonzado. Hubiera bastado, pienso ahora, un gesto de cualquiera de nosotros, para verlo reír plenamente y escabullirse como un pequeño animal entre nuestras caricias. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- El papá mío murió ayer –dijo la niña-, pero llevaba muerto mucho tiempo. Algunas veces lo soñábamos; yo soñaba, mi mamá y mi hermano también. No nos contábamos los sueños, pero lo sabíamos: cada cual se iba a llorar su sueño lo más alejado de los demás, llorábamos y echábamos a un lado el mundo. Cuando yo lo soñaba le veía la cara completa y luego ella desaparecía, como una foto lavada por el tiempo. A mi papá lo mataron dos días después de habernos dado un abrazo de despedida, o sea hace tal vez dos semanas, ayer lo encontramos y ayer lo enterramos. Pero antes de enterrarlo miré a mi papá por última vez, entonces descubrí que le estaban faltando algunas cosas a ese rostro: el nombre ya no lo tenía, el color de su piel se lo había llevado la brisa, la noche y los muchos días que estuvo solo sin nosotros; también había desaparecido el recuerdo que él tenía de nosotros, su olor ya no era el mismo que yo olía cuando lo abrazaba; había desaparecido el olor de las comidas que comíamos juntos cuando él estaba, se había desvanecido el sonido de lo que nosotros fuimos para él, los ojos que nos miraron. La mamá mía no quería que lo enterraran en la fosa, no quería que él se fuera. Pero papá ya se había ido hacía tiempo. Solo quedaba un rostro que no era el suyo, que no nos miraba. Un rostro que tampoco era el de nosotros. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El bus se detuvo, la muchacha de vestido fucsia se bajó en esa estación, luego se fueron bajando poco a poco y subiendo otros, los niños regresaron a donde la mamá que seguía mirando la foto de arriba para abajo, por delante y por detrás, siguieron mirando por la ventana y yo noté que el día se había ido poco a poco y que pronto sería la noche. Sentí el codazo de Quintín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqb_CqYruI/AAAAAAAAAQ8/jVwFJyAcbAQ/s1600-h/francesca-woodman%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389291411450932962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 312px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Ssqb_CqYruI/AAAAAAAAAQ8/jVwFJyAcbAQ/s320/francesca-woodman%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Hemos llegado Gómez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La luz del día se había agotado y el sol, o la sombra del sol regaba su luz mortecina del final del día. La plaza fría y desierta extendía como en un tapiz de ladrillos y adoquines las primeras sombras de la noche. Las luces amarillas de los faroles daban un ambiente de calidez al lugar. Caminamos buscando instintivamente el centro donde estaba la estatua ecuestre y la fuente luminosa, suponíamos que allí íbamos a encontrar algún rastro de la PMNDHVDSH, pero solo encontramos un vagabundo que bañaba a su perro. Un papel llegó revoleteando en la soledad, lo agarré y lo guardé en un de los bolsillos de mi gabardina antes de que cayera al agua de la fuente. El vagabundo se reía con el perro que se sacudía para sacarse el agua y hacía ¡wraf, wraf!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- No hubo el tal mitin, Quin.&lt;br /&gt;- No sea tan certero Gómez, deje que la flecha llegue por los lados –dijo Quintín misteriosamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;- Yo tengo dos teorías –le dije a Quintín-: la primera es que todo esto fue un engaño de las redes sociales de internet, la segunda es que no se les permitió reunirse.&lt;br /&gt;- Yo, Gómez, tengo una sola teoría, bien diferente a la suya, y perdóneme ser tan claro, porque es a usted quien le corresponde ser claro.&lt;br /&gt;- ¿Cómo así?&lt;br /&gt;- Los lectores esperan de usted luces y yo lo veo aquí dudar, o sea que va a entregar en su informe dudas y sombras como las de esta plaza.&lt;br /&gt;- ¿Cuál es su teoría Quin? –le espeté de mal humor-, suéltela de una vez y déjese de bobadas&lt;br /&gt;- Yo digo que hubo el mitin y que nosotros hicimos parte de él.&lt;br /&gt;- No entiendo…&lt;br /&gt;- No sé más Gómez, se supone que…&lt;br /&gt;- Qué Quin.&lt;br /&gt;- Que van a seguir ocurriendo tomas esporádicas, sin concentración definida, de repente en una esquina, en el metro, en un taxi, desde hace días se han puesto cita, llegan de manera individual y sin previo aviso se juntan, de repente nosotros dos somos una célula de la PMNDHVDSH y estamos aquí reunidos.&lt;br /&gt;- No será usted Quin…&lt;br /&gt;- No, pero no puedo asegurar nada. Usted me entiende Gómez, si es que usted es hombre.&lt;br /&gt;- Y usted la reina, Quin.&lt;br /&gt;- Se estaba demorando con uno de sus jueguitos florales Gómez. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqbdOv32MI/AAAAAAAAAQ0/AudM7jwEqhY/s1600-h/01-montesinos%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389290830579620034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 184px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqbdOv32MI/AAAAAAAAAQ0/AudM7jwEqhY/s320/01-montesinos%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Salimos de la plaza, atrás dejamos el perro y su vagabundo, nos metimos en callejas a medio iluminar, me puse a pensar en la gente que vivía tras las paredes de esas casas y apartamentos. Recordé una novela de Camus donde el protagonista se hacía tres preguntas para entender una ciudad: cómo se trabaja en ella, cómo se ama y cómo se muere. Me puse a pensar en cuánto tiempo necesitaría quedarme en esa ciudad para saberlo. De las sombras de una esquina apareció un hombre como un silbido arropado por el pánico, me entregó un panfleto y huyó. Lo guardé en el bolsillo de mi gabardina. Unas sombras largas se acercaron precedidas del taconeo de las botas de gendarmes corriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Han visto a alguien sospechoso por esta calle? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Quintín y yo nos miramos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- No –dijimos al mismo tiempo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Eran tres oficiales de la policía, mujeres muy jóvenes y bonitas que estaban por los veintitantos, una de ellas, de facciones agudas nos dijo: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Mienten. Muestréenme sus documentos de identidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Le entregamos la cédula y las credenciales que nos identificaban como gente de la prensa. La oficial puso la linterna sobre los documentos. Verificaron los números desde un BlackBerry; nos miró uno a uno, revisó la cámara de Quintín y tuve un respingo cuando pidió que me quitara la gabardina gris: recordé los dos panfletos que guardaba indolentemente en uno de los bolsillos de la gabardina. Por fortuna simplemente la miró, más como una modista que como un policía. A continuación señaló mi sombrero, lo revisó con detenimiento, se detuvo en la marca y sonrío, “un autentico Borsalino”, dijo en voz baja. Entonces volvió a mirarme con una sonrisa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- De manera que usted es Gómez, el periodista –dijo entregándome el sombrero-; nadie más que usted puede llevar de estas cosas puestas.&lt;br /&gt;- Así es –dije sin saber si era un halago o una burla.&lt;br /&gt;- Yo no es que entienda mucho de estas cosas –continuó la oficial ya más seria-, pero dicen que usted no escribe las crónicas, para ser más exactos dicen que la escribe una mujer joven. ¿Es cierto?&lt;br /&gt;- Verá –le dije-, si es &lt;em&gt;ella &lt;/em&gt;entonces yo no soy yo, pero yo soy yo, así que &lt;em&gt;ella&lt;/em&gt; no soy yo. En realidad usted ve solo un cascarón, mi cuerpo. Allá en el fondo de ese cascarón usted no sabe con quién se va a encontrar y para buscarme no vale el documento de identidad que tiene en sus manos.&lt;br /&gt;- Sr. Gómez, dígame una cosa, ¿por qué habla de &lt;em&gt;ella&lt;/em&gt; con tanta familiaridad?&lt;br /&gt;- Es que &lt;em&gt;ella&lt;/em&gt; existe.&lt;br /&gt;- ¿Quién es &lt;em&gt;ella&lt;/em&gt;?&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Ella&lt;/em&gt; es usted.&lt;br /&gt;- No entiendo Sr. Gómez– dijo cada vez más seria y perpleja.&lt;br /&gt;- Usted la acaba de crear.&lt;br /&gt;- Sigo sin entender – dijo ya con la personalidad vaciada.&lt;br /&gt;- Es mejor así –le dije respetuosamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Al rato devolvió los documentos sin dejar de mirarme a los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Bien, pueden irse. No han visto ni oído nada. No quiero problemas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqbQ5_c0QI/AAAAAAAAAQs/7M9KC8DUnlI/s1600-h/06-verino%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389290618849382658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 184px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqbQ5_c0QI/AAAAAAAAAQs/7M9KC8DUnlI/s320/06-verino%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las oficiales siguieron el camino estirando las linternas por las calles adoquinadas. En ese momento me di cuenta que la ciudad no solo era cemento, acero y asfalto. También tenía macetas con flores rojas, amarillas, rosadas, azules. También tenía pajaritos y palomas que se despertarían mañana bien temprano a cantar y vivir con el resto de los habitantes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Qué sigue ahora Quin –me sentía vacío, hubiera podido seguir caminando toda mi vida en esa ciudad pero debía encontrar salida a un vacío que no tomaba forma.&lt;br /&gt;- Nada Gómez, regrese a su hotel, desconecte el teléfono, duerma y mañana regrese en el avión de la media mañana, para que pueda desayunar tranquilamente. Por fortuna usted es de los pocos que aun no tiene celular.&lt;br /&gt;- Ese hombre huyendo de tres mujeres bonitas es una buena historia –dije- Voy a escribir algo en mi máquina y luego buscaré una sala de teletipos.&lt;br /&gt;- ¿Teletipos? – Quintín se río sin ganas - ¿En qué época sigue anclado usted Gómez?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Quintín se fue en un taxi blanco y yo seguí caminando; un gato atigrado estaba en un jardín estirando las piernas perezosamente. Los periódicos se quedaron viejos en los quioscos con titulares que bien pudieron ser de hoy o de ayer. Me dejé caer en un andén, cerca había un bar, sonaba &lt;em&gt;St. Louis Blues&lt;/em&gt;, con la voz de Bessie Smith y la trompeta de Louis Arsmtrong. Saqué los dos papeles que tenía en mi gabardina, eran idénticos. Los leí, hice una bolita y los boté en el cubo de la basura. Luego encendí un Pielroja y me puse a mirar cómo se iba el humo en ráfagas, confundido con el vaho del amanecer. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqbE8WeUqI/AAAAAAAAAQk/tb_wi4Hpwxg/s1600-h/11.kleinsm_veil_bg%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5389290413324391074" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 226px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqbE8WeUqI/AAAAAAAAAQk/tb_wi4Hpwxg/s320/11.kleinsm_veil_bg%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Imágenes: 1. Johannes Vermeer, 2. Francesca Woodman, 3. Robert Frank, 4. Robert Frank, 5. Robert Frank, 6. Robert Frank, 7. Robert Frank, 8. World Press, 9. MAM Nueva York, 10. MAM Nueva York, 11. Francesca Woodman, 12. AFP, 13. AFP, 14. Kleinsm.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-1762470236153378020?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/1762470236153378020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/1762470236153378020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/10/el-mitin.html' title='St. Louis Blues'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SsqgqgZ8dLI/AAAAAAAAASM/D-2oZhxWjt8/s72-c/vermeer_01.EL%5B1%5D.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-626210649201800152</id><published>2009-09-03T15:56:00.000-07:00</published><updated>2009-09-10T16:00:32.837-07:00</updated><title type='text'>Apresúrate lentamente</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBPk_FBNvI/AAAAAAAAAQM/uG3XrR07M8s/s1600-h/DSC05943.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377385451906742002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBPk_FBNvI/AAAAAAAAAQM/uG3XrR07M8s/s400/DSC05943.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Hace cuánto nos quedamos sin noticias? ¿Ayer, una semana quizás? Supongo que no lo recordamos, las ausencias se olvidan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo es como una cebolla: cada capa olvida a la otra una vez se desprende y cae en la sartén; nace otro sabor, otra textura. La oficina de redacción cambió, los sonidos y el estilo. Todo. Los periodistas de ahora envían sus artículos por correo electrónico. Yo todavía los entrego en hojas tamaño carta de 90 gramos en interlineado sencillo desde una máquina de escribir portátil Corona Sterling/Silent de los años 40 (en mi casa tengo una Underwood que parece nueva). Todas las mañanas subo lentamente los tres pisos, ejercito mi mente y mi corazón mientras gano el cielo grada por grada, según recomendación expresa de mi médico, y entrego al director Federico una página sin tacha que la recibe con un suspiro, como esperando que yo algún día me esfume del periódico para no tener que seguir en lo que él considera “un embeleco”. Así lo ha dicho en las reuniones sociales donde se encuentra con colegas de otros periódicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso no voy a esas fiestas, para que él se explaye libremente a costillas mías. Supongo que eso lo relaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBPUvUzMwI/AAAAAAAAAQE/MZ7dhZYyFws/s1600-h/Corona_Sterling_1940s_M%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377385172800058114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 227px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBPUvUzMwI/AAAAAAAAAQE/MZ7dhZYyFws/s320/Corona_Sterling_1940s_M%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta mañana hemos acudido en ordenado tropel a la reunión que citó en el temible tercer piso. Federico ha decidido desarrollar una estrategia que todos hemos aprobado en silencio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Vamos a reciclar noticias –dijo en tono grave-. Les vamos a hacer creer que son noticias nuevas sin esconder nada.&lt;br /&gt;- ¿Cómo así? –le pregunto y todos me miran enarcando las cejas, como si fuera una perogrullada preguntar algo que nadie ha entendido a cabalidad.&lt;br /&gt;- ¿Cómo así, me pregunta usted Gómez? –dijo Federico resoplando -. Bien, escuche bien: publicaremos noticias refritas como si fueran frescas, al fin de cuentas podemos decir lo que queramos en este aluvión de informaciones que se olvidan al día siguiente. Eso es lo que quiero, así que manos a la obra, los espero a las seis de la tarde con ideas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Todo el grupo bajó las gradas sin mucho optimismo y se enmarcó en sus computadores, de inmediato las pantallas se llenaron de mapas, fronteras, fotos de personas que pasaban veloces, imágenes turbias, claras, lentas, rápidas, ominosas, turbadoras, despreciables. Yo miré por la ventana: la ciudad estaba gris a causa de la lluvia que había caído en la madrugada. Decidí salir a caminar. Cogí mi gabardina gris, el paraguas negro, el sombrero de jipijapa y encendí mi tercer Pielroja de la mañana. Pensé llegar al Billar Brasilia, uno de los sitios donde he encontrado las mejores historias que ustedes han podido leer en este periódico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La calle afuera tenía la brillantez del acero y algunos colores resaltaban a la vista: los avisos naranjas, las señales de tránsito amarillas, las zonas verdes mojadas, los edificios azules y la cabina telefónica roja que resaltaba sobre el pavimento negro brillante y los jardines de la zona residencial que estaba recorriendo en ese momento. En la cabina roja me metí, no sin antes mirar en todas direcciones por si me había seguido alguien. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién?&lt;br /&gt;- Yo.&lt;br /&gt;- Ah.&lt;br /&gt;- ¿Podemos vernos?&lt;br /&gt;- Estoy todavía en la cama viejo- dijo Luz perezosa, bostezó-. Hoy está el día así, así.&lt;br /&gt;- Necesito hablar –dije, la imaginé larga y morena, estirándose delicadamente entre las sábanas- , pero no puedo hacerlo por teléfono.&lt;br /&gt;- ¿Y ahora qué quiere éste?&lt;br /&gt;- Nos vemos en media hora en el Brasilia.&lt;br /&gt;- Esperá –dijo Luz-. El tiempo lo marco yo, nos vemos dentro de una hora y media. Me pagás el taxi.&lt;br /&gt;- De acuerdo – murmuré mirando el lento transcurrir de lo autos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBPHph3TWI/AAAAAAAAAP8/r30lbl_WH3Q/s1600-h/20090824elpepucul_12%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377384947905940834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBPHph3TWI/AAAAAAAAAP8/r30lbl_WH3Q/s320/20090824elpepucul_12%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Caminé por la avenida Bastidas para coger el malecón que bordea el río: los sampanes se mecían en los muelles al vaivén de las pequeñas olas que iban a morir a las playas, las canoas remontaban el río, los tejados se escondían en la arboleda de la otra orilla. Los bares de fin de semana parecían un no lugar, un espacio abandonado a la orilla de la vida. Hacia el norte, sobre la arboleda se erguían las dos largas torres del Banco Shanghái &amp;amp; Hong Kong. Evité la intersección de calles, el ruido lejano del centro de la ciudad y encontré kioscos vacíos, dejé el malecón, pasé por los escondrijos del barrio chino, me sumergí en el mercado reconstruido, los aromas de flores, asados, gritos, pitos, cacareos, hachas cayendo pesadamente sobre el lomo de los pescados frescos, verdor de lechuga, cilantro y apio en rama, costillares de cerdo y res, el olor profundo, espeso de las carnes, las humeantes ollas. Volví a salir a la luz de la otra ciudad. La ciudad como una cebolla, la memoria traslúcida, en capas que se olvidan unas a otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBO54ox22I/AAAAAAAAAP0/a8FQ-sPZCpA/s1600-h/20090824elpepucul_19%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377384711443307362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBO54ox22I/AAAAAAAAAP0/a8FQ-sPZCpA/s320/20090824elpepucul_19%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me detuve a mirar la estructura transparente, ondulada y móvil, del museo de arte moderno: había anunciada una película de Jim Jarmusch para la una de la tarde, "Coffee and Cigarettes” y continuaba, luego de dos semanas, la retrospectiva de Edward Cooper. Ya de Cooper escribí en un artículo que el editor rechazó por “demasiado emotivo”. Caminé los espacios verdes que rodeaban el museo, evité los restaurantes de lujo que a esa hora languidecían, dejé atrás ese espacio de luz, curvas, vidrios y elegancia infinita que resume la Biblioteca de la Facultad de Filología, me adentré de nuevo en callejones, laberintos y gritos hasta que divisé, confundido entre librerías, tenderetes, oficinas de abogados y dentistas, el clásico billar Brasilia, donde dentro de media hora estaría conversando con Luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBOo3VDIbI/AAAAAAAAAPs/NgP8GF0oud8/s1600-h/20090824elpepucul_21%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377384419034341810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBOo3VDIbI/AAAAAAAAAPs/NgP8GF0oud8/s320/20090824elpepucul_21%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El billar estaba a esa hora con algunos clientes que echaban tiza en los tacos, se agachaban a ras de mesa para medir el tiro, calculaban posibilidades, fumaban, miraban y tacaban con precisión seca, tac, trac; luego con actitud concentrada rodeaban la mesa, decidían la postura del cuerpo y daban el tiro, el siguiente tiro. En otro lugar había un juego de billar pool: traplóm, traplóm, las bolas cayendo una tras otra en la caja. Pedí un café fresco y encendí un Pielroja. Miré hacia la tarima esquinera del billar donde se hace el relator de historias, noticias y clasificados; la silla de cedro roja estaba vacía esta mañana y el relator miraba desde la barra del billar como un torero inspecciona el ruedo desde los burladeros y el toro da su primer enviste al aire de la plaza: la mirada aguda, fija, envuelta en una copa de aguardiente. A la media taza de café y el final del Pielroja apareció Luz vestida de amarillo con una pañoleta naranja tapándole el pelo negro rizado. Me vio y se acercó a la mesa sin mirarme, sonriendo a los billaristas, pidiendo una tisana de manzanilla: su presencia cortaba como con bisturí el contorno apagado del billar; en un momento me vi formando parte del fondo de una superficie opaca a la que se le hubiera pegado una figura luminosa. El mesero, usando una toalla blanca como delantal, le trajo la tisana a Luz. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué es lo que está ocurriendo con todo este boroló de las noticias? – le pregunté en voz baja una vez el mesero se fue a otra mesa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Luz me miró y su rostro pareció acordarse de algo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Es la llamada Coalición contra los Medios de Comunicación –dijo Luz acercando nariz y boca al enorme pocillo, aspirando el olor antes de beber la infusión.&lt;br /&gt;- ¿Cuál es su modus operandi?&lt;br /&gt;- Bloquean todas las entradas, por donde fluye y refluye la información, están dejando a los periódicos y noticieros sin noticias.&lt;br /&gt;- Es un suicidio para ellos, una muerte para nosotros.&lt;br /&gt;- Para ellos es una estrategia nada más.&lt;br /&gt;- Qué buscan.&lt;br /&gt;- Dominar los medios a punta de hambre, y entrar luego de la muerte lenta que ellos prevén. Muerte por inanición y de inmediato la compra a precios risibles.&lt;br /&gt;- No entiendo.&lt;br /&gt;- El poder de la prensa se les salió de las manos, había que comenzar a parar ese impulso. En un principio desarrollaron una estrategia de choque, cierre de canales de televisión y periódicos. Eso no funcionó. Se hizo mucha bulla y la gente comenzó a protestar. Ahora han comenzado una estrategia realmente perversa, pero silenciosa: cortar el chorro de noticias, como dicen sus estrategas. Al fin de cuentas son los políticos los que producen las más importantes noticias.&lt;br /&gt;- ¿Y la gente? –dije yo buscando mi cajetilla, oyendo el tac, trac y algunas voces de aprobación-, igual se darán cuenta de que algo ocurre.&lt;br /&gt;- No se han dado cuenta y lo ven como un periodo de calma política. Pero si notaran algo se irían contra la prensa: podrían decir que es la incompetencia de los periodistas la que ha ocasionado que nada ocurra.&lt;br /&gt;- Se darán cuenta de todos modos. La vida de los políticos es vida pública, no es cuestión de decisión privada. Los actos políticos son públicos, esa es la democracia.&lt;br /&gt;- Cuando la gente se de cuenta, ya se habrán desmantelado los periódicos y en su lugar pulularán por las salas de redacción periodistas entre comillas– Luz mueve los dedos índice y corazón de ambas manos sobre una invisible frase en el aire-. Esos periodistas comenzarán a cubrir las noticias. Será una operación perfecta, sin muertos, sin barricadas, nadie notará nada. Incluso el estilo de algunos periodistas está siendo copiado ahora mismo para que todo quede como en casa, como esos restaurantes que cambian de dueño pero cocineros y meseros siguen atendiendo sin contratiempos. Algún que otro tapiz cambia, los manteles, los cubiertos, pero eso será aprobado como &lt;em&gt;renovación interna&lt;/em&gt; para darle un mejor servicio al cliente.&lt;br /&gt;- ¿Qué sigue ahora?&lt;br /&gt;- Posiblemente muchos políticos se enfermen de gripa y no los veremos salir a la luz pública en semanas, para no contagiar a nadie, dirán sus portavoces.&lt;br /&gt;- ¿Qué haría usted si fuera la editora de mi periódico?&lt;br /&gt;- Ah, viejo eso vale, hasta allá no va mi consultoría –dijo Luz y me miró-. Me debés la carrera en taxi, dame esa plata viejo de una vez que esta vez estoy mal de pasta.&lt;br /&gt;- Hágalo como ejercicio. ¿Qué haría?&lt;br /&gt;- Primero decime que cuál es la estrategia de ustedes.&lt;br /&gt;- Vamos a publicar refritos, chivas muertas hace años.&lt;br /&gt;- Yo aprovecharía esta oportunidad única de silencio de los políticos para producir historias. Pero eso a ustedes ni se les pasa, si nada más piensan es en el dinero.&lt;br /&gt;- ¿Qué clase de historias contaría?&lt;br /&gt;- Tengo muchas incógnitas, preguntas en la vida que me gustaría resolverlas públicamente. Ahora es la oportunidad viejo, mirá que a la gente le gusta que le cuenten historias.&lt;br /&gt;- Por ejemplo, cuénteme una.&lt;br /&gt;- Audrey Hepburn. La encontré en un periódico de los años 60. Quisiera saber qué pasó antes y después de esa foto, de dónde venía, hacia dónde iba, tan hermosa, tan inteligente. Eso nadie lo supo cuando salió esa foto en un periódico madrileño de esos años, donde las fotos de la vida social del jet-set disimulaban la oscuridad del franquismo. Nadie lo supo, entre otras cosas, porque los periódicos cuentan la foto y, decime vos, quién necesita que le cuenten una foto. Queremos ver lo que no se ve, lo que ella fue y lo que sería en el instante siguiente.&lt;br /&gt;- Qué fue ella en ese instante.&lt;br /&gt;- Bien viejo, buen alumno sos vos, me gustaría tenerte en mi periódico pero estás atrofiado con tanto deseo de contar cosas. Yo me imagino un periódico taller donde comencemos a mirar la historia: qué fue antes, qué fue después. ¿No te parece viejo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBNO7ufDMI/AAAAAAAAAPU/c7NlN0rNQYE/s1600-h/Setiembre+2008+075.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377382874026544322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBNO7ufDMI/AAAAAAAAAPU/c7NlN0rNQYE/s320/Setiembre+2008+075.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Luz dejó la taza, olía a mañana y champú de melocotón, se dirigió a la tarima, se sentó en la silla de cedro rojo con el espaldar vuelto hacia ella y comenzó a hablar mirando a cada uno de los presentes. El relator de historias la miraba desde la barra, atento pero también distraído. Un torero había comenzado la novillada antes que él. El mudo quedó dibujando una expresión vaga, con los labios caídos, el hombre oscuro de ojos caídos, largas ojeras y larga cara arrugada que se descolgaba en una papada, dejó por un momento los cubiertos de su desayuno tardío con huevos, chorizo y arepa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Audrey Hepburn se miró al espejo por última vez antes de abandonar la habitación del hotel Ritz Madrid rumbo a la plaza de toros de las Ventas. Allí frente al espejo de marcos dorados saboreó lentamente su rostro blanco, su cara fina, la mirada tranquila. Afuera, en recepción, la esperaban Lucía Bosé y el actor Mel Ferrer, había recibido la llamada hacía cinco minutos y ella se había dejado ir el tiempo más allá del “ya bajo”, pronunciado en dubitativo español. Se asomó por la ventana. Las flores rosadas del magnolio dejaban en el ambiente un penetrante perfume que la brisa de abril esparcía por toda la habitación. Sonó de nuevo el teléfono y decidió no contestar. Salió al encuentro de sus amigos, al azar de una tarde de toros en la que tratarían de ser discretos espectadores. Después todo pasaría: la tarde, aquél día, aquél año, aquellos años, ese olor a magnolia del Himalaya, las paredes rosadas y los espesos cortinajes de ese tiempo breve. Al regresar al hotel se quitó el vestido blanco que había llevado a la corrida y se sentó de nuevo frente al espejo a mirarse, a repasar lo que fue de esa tarde ya lejana. “Un fotógrafo me tomó una foto –dijo mirándose-, de las tantas que me toman, él me tomó una cuando era bella, luego estaré muerta y otros me verán: yo no estaré para ver esos ojos que me seguirán mirando, quisiera saber qué se hizo ese fotógrafo para quitarle ese momento que me robó delante de mis propias narices. De izquierda a derecha Lucía Bosé, Mel Ferrer y Audrey Hepburn, en Las Ventas. Eso fui desde entonces, una foto y un pie de página que me sobreviviría. Nadie recuerda la corrida de esa tarde de domingo, la foto es la mía, lo único memorable de esa tarde, pero el torero era el mirado por el público, yo miraba el torero, él estaba en riesgo, pero la foto es la mía. Él salió en hombros de la plaza, yo salí discretamente, llevaba una foto en el alma, mientras mi cuerpo comenzaba a desaparecer.” El gesto seguro de Ferrer, sus manos sosteniendo la rodilla levantada; la expresión desviada, con un raro mohín montaraz de Lucía Bosé. Audrey un poco detrás del grupo, el cabello corto, la expresión tímida, el cabello corto cayéndole discretamente en la frente, sostenía un ramo de flores que alguien le había regalado al entrar a la plaza. Al fondo, gabardinas grises, sacos negros y grises sin rostro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Los billaristas aplaudieron y alguien dijo: “echanos otro cuento mamita rica”. El hombre de cara larga miró a Luz en su recorrido hacia mi mesa y siguió comiendo en silencio. El cronista se acabó de beber el trago e intentó subir a la tarima, pero el mudo se había adelantado y sin sentarse comenzó a relatar su historia. Movió los músculos de la cara, abrió y retorció la boca, gesticuló, señaló a cada uno de nosotros, miró hacia la ventana, hizo gestos desesperados con las manos y brazos a punto de ahogarse hasta prorrumpir en un llanto largo, doloroso y compulsivo que comenzó con una mueca que le arrugó toda la cara hasta que explotó como una flor en pleno verano. Todos quedamos mirando al sordomudo, que se bajó de la tarima, se quitó la gorra roja y se fue sin mirarnos. Noté que los billaristas se miraban entre sí en silencio, como si la partida se hubiera suspendido por una orden lejana. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBNDCMHaNI/AAAAAAAAAPM/YMjbb9QT3ew/s1600-h/20090814elpepucul_2%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377382669603006674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBNDCMHaNI/AAAAAAAAAPM/YMjbb9QT3ew/s320/20090814elpepucul_2%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Entonces el relator de noticias carraspeó y caminó hacia la tarima. Rodeó la silla de forma natural, pero a mi modo se vio como algo teatral, de hecho volvió a rodearla y en mi concepto realizó una media verónica con la silla cogida al estilo de un torero confiado que juega con el toro y con el público, después se subió a la silla con aires de triunfo, se tambaleó por un instante y volvió a carraspear. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Un hombre fue hallado muerto esta mañana. De inmedato el equipo forense conjeturó que llevaba 9 años fallecido gracias a una pista clave: los marcos alemanes que estaban amontonados sobre la mesa de noche, anteriores a la entrada del Euro en el 2000. Vivía solo, no tenía familia, nadie notó su ausencia, nadie lo echó de menos. La habitación estaba cubierta de telarañas, él, o ese montón amorfo de huesos y piel ajada yacía en la cama; al parecer estaba leyendo el periódico cuando la muerte le llegó. El periódico estaba al lado de la cama y lo cubría parcialmente, como cuando uno se duerme leyendo el periódico del domingo en la tarde. Tal vez murió mientras dormía. Un oficial leyó desde arriba los titulares del periódico, sin tocarlo para no contaminar la escena. Sin embargo se quedó con el deseo de leer la parte bocabajo, las páginas interiores del periódico. Para poderlo hacer hubiera tenido que estar en la posición del muerto, pero él no estaba muerto. Dijo que hubiera querido saber qué estaba leyendo el muerto antes de morir. El oficial no dijo los titulares de la primera página del periódico que leyó el muerto y pidió que no publicaran su nombre. Tampoco se supo la fecha exacta del deceso, aunque por el mismo diario se hubiera podido inferir. Claro, podía ser de otro día.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Nadie aplaudió, incluso los billaristas no suspendieron el juego, si bien de vez en cuando echaban una ojeada hacia la tarima, por lo que la historia del cronista estuvo adornada con ruidos como tac, trac… traplóm, traplóm entre pausas y voces. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Yo, viendo que nadie había aplaudido y que muy pocos estaban poniendo atención a nada de lo que allí se decía me fui a la tarima, me senté y dije, sin mirar a nadie, con los ojos clavados en los listones de madera: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Un condenado a muerte pidió como última voluntad que se le ofreciera a todos los vagabundos de la zona que rodea el presidio una hamburguesa McDonald con una Coca Cola tamaño personal. La petición fue debatida por la administración del penal que, después de una reunión extraordinaria, decidió no atender la solicitud del condenado por considerar que una prisión no hace obras de caridad. Sin embargo la petición fue conocida por varias instituciones de caridad que de inmediato se pusieron manos a la obra y entre todas lograron reunir 250 hamburguesas (no se especificó la marca) y sus respectivas Coca Colas con lo que se logró hacer un banquete a una cifra idéntica de vagabundos que comieron hamburguesas chorreadas con salsa de tomate mientras el recluso era electrocutado a pocos metros de allí. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto nadie me aplaudió. Ni siquiera Luz que miraba hacia la ventana, pensando en otra cosa. Luego dijo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Ya me fui viejo, dame lo del taxi de regreso –y antes de salir me dijo esto al oído: “Apresúrate lentamente”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me quedé en el billar, allí almorcé cerdo ahumado con ensalada verde, en la tarde comí maní, pedazos de queso gouda, seguí tomando tintos, cigarrillos, agua, los billaristas cambiaron a lo largo del día, pero los ruidos siguieron siendo los mismos, tac, trac, la única ventana del billar filtró diversas clases de iluminación durante el día, así que el billar se iba iluminando, oscureciendo, velando, envolviendo en grises o despertando en amarillos súbitos hasta terminar en rojizos feroces que fueron muriendo en suaves opacidades. Entonces se encendieron las luces del billar y la gente, los contadores de historias, los jugadores de billar, de póker, de ajedrez seguieron la procesión puntual y sin pausa. Ninguna historia me había llamado la atención en especial, tal vez Luz tenía razón: yo había acomodado mi estética a la medida tipo tabloide de un periódico y de él no me podía salir. No estábamos para ponernos a inventar nada, ni de arriesgar nada, ya teníamos nuestra clientela y eso era el fin del vagabundeo: los clientes nos imponían ahora el estilo que nosotros antes les habíamos impuesto. Entonces el teléfono sonó.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Es para usted Gómez –dijo el barman.&lt;br /&gt;- Lo estábamos esperando Gómez -dijo con voz rara nuestro director -, pero en fin ya todo está resuelto.&lt;br /&gt;- Tal vez demore un poco en llegar jefe–dije mirando la silla de cedro vacía-. No he encontrado un plan que me satisfaga.&lt;br /&gt;- No se preocupe Gómez, le repito: ya todo está resuelto.&lt;br /&gt;- ¿Qué resolvieron?&lt;br /&gt;- La nueva comunicadora que contratamos va a hacer sus crónicas Gómez, ella tiene almacenado su estilo, le ha hecho rastreo a sus escritos desde la primera crónica. Nadie va a notar el cambio.&lt;br /&gt;- Alguien lo notará –dije yo por decir algo.&lt;br /&gt;- Nadie notará nada Gómez, ni usted, lo mismo ocurrió con el resto de viejos periodistas, venga acá y nos tomamos una copa Gómez. De paso conoce a la mujer que usted será desde mañana temprano.&lt;br /&gt;- Supongo que usted es Federico... &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Las carcajadas me obligaron a apartar la bocina. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Hemos comenzado la nueva historia de la prensa escrita, Gómez, los negocios de la comunicación ahora corren por cuenta nuestra. ¡Somos el poder de la democracia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBMdkVpscI/AAAAAAAAAPE/f_BByLx0Awc/s1600-h/newcran160x160%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377382025934778818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 160px; CURSOR: hand; HEIGHT: 160px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBMdkVpscI/AAAAAAAAAPE/f_BByLx0Awc/s320/newcran160x160%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Durante años fuimos el mejor periódico, en nuestros días dorados éramos un auténtico “paper of record”, un documento que era consultado por académicos, por el gobierno y por productores de televisión antes de definir los temas del telediario. Yo comencé desde lo más bajo, esperando que al director de turno le pasara la rabia que genera un novato y le diera por pronunciar mi nombre en el altoparlante de la dirección para asignarme un sitio y un tema que al fin lograría sacarme del anonimato, muchas veces subí a revisar la planilla de tareas y mi nombre no estaba allí apuntado con tiza. Ese era el estilo del periódico, un ejercicio de humildad íntima y de arrogancia corporativa: se le apostaba a una nómina numerosa para poder jugar con nosotros como fichas de acuerdo a las necesidades del día. Ahora llegábamos al final de la jornada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco el administrador del billar fue apagando una a una las luces, en la mesa del fondo quedaban dos jugadores que pusieron los tacos sobre la mesa y se fueron en silencio. Entonces comenzó a cubrir cada mesa con un plástico verde, a recoger platos, pocillos de café, copas, subió las sillas a la mesa, barrió, se quitó la toalla que le servía de delantal, agarró la llaves. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Nos vamos Gómez. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Salimos. Cerró las puertas de hierro, abrió los tres candados, los colocó en las aldabas y los cerró, clic, clic, uno a uno. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Qué noticias hay para mañana Gómez –dijo encendiendo un cigarrillo y dándome candela al mío.&lt;br /&gt;- No hay noticias –dije botando una bocanada.&lt;br /&gt;Caminamos un trecho en silencio hasta que un bus iluminado con pasajeros dormidos se detuvo y se lo llevó. Antes me había preguntado: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Qué noticias hay para mañana Gómez. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Pero eso ya lo había escrito. Me senté en el andén: parecía una pintura de Edward Cooper.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBMKHHBzTI/AAAAAAAAAO8/5ru9UYU91gU/s1600-h/COFFEEAN-00AA1-poster_hires%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5377381691671301426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 266px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBMKHHBzTI/AAAAAAAAAO8/5ru9UYU91gU/s400/COFFEEAN-00AA1-poster_hires%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Dibujos del arquitecto Norman Foster&lt;/span&gt; &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-626210649201800152?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/626210649201800152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/626210649201800152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/09/apresurate-lentamente.html' title='Apresúrate lentamente'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SqBPk_FBNvI/AAAAAAAAAQM/uG3XrR07M8s/s72-c/DSC05943.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-3305720212896987793</id><published>2009-08-14T19:19:00.000-07:00</published><updated>2009-08-15T07:41:42.235-07:00</updated><title type='text'>Adiós al corsario del Rock</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYeS7Iiz2I/AAAAAAAAAO0/B_UWI6zOfl0/s1600-h/DSC02655.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370012916145901410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYeS7Iiz2I/AAAAAAAAAO0/B_UWI6zOfl0/s400/DSC02655.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Tienes dos horas para encontrar a Willy Deville y sacarle unas palabras.&lt;br /&gt;- Es muy poco tiempo –objeté espachurrando mi Pielroja sin filtro en el abarrotado cenicero: varias colillas se regaron sobre el escritorio dejando un olor agrio de ceniza vieja en el ambiente.&lt;br /&gt;- Es cuestión de vida o muerte –dijo el director-. En estos momentos pueden estar ocurriendo dos cosas importantes alrededor de Willy…&lt;br /&gt;- ¿Cuáles? –dije poniéndome la gabardina y embutiendo mi libreta en el bolsillo.&lt;br /&gt;- Uno: que puede estar vivo. Y dos: muerto.&lt;br /&gt;- No es nada nuevo –dije saliendo- yo también puedo estar uno: vivo y dos: muerto. Es la vida.&lt;br /&gt;- Sí –dijo el director gritando al tiempo que yo daba el portazo de salida-. ¡Pero tú no eres Willy Deville!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escuché la retahíla de hujueputazos al techo y al aire enrarecido que salieron desde la gris oficina de redacción y pasaron por el amarillento pasillo donde asomaban huecos de abogados, leguleyos y tinterillos. Una vez afuera encendí otro Pielroja. Un viento frío golpeó mi rostro. Ascendí buscando la Avenida Sao Paulo y me metí en una de las panaderías a comprar un roscón de azúcar, dejé atrás la calle de los restaurantes cantoneses, el olor a comidas callejeras, los cines triple X, los balcones de hierro de antiguas mansiones, hoy inquilinatos de podredumbre, y disfruté el fondo blanco de edificios recortados contra el azul de las montañas, el naranja evanescente del sol moribundo y el ruido intenso, lento del tráfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYdayfWwQI/AAAAAAAAAOs/18wKdw8TbSk/s1600-h/20090808elpbabese_5%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370011951752986882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 235px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYdayfWwQI/AAAAAAAAAOs/18wKdw8TbSk/s320/20090808elpbabese_5%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era estupendo caminar por la ciudad cuando ya estaba atardeciendo: poco a poco todo dejaba de ser un trepidante sonajero y las cosas se alargaban en reflejos de luz que luego se desvanecían transformándose en otros reflejos de sombras y luces, en bombonas amarillas, en charcos metálicos sobre el asfalto hasta el abandono pleno a la noche. Dejé atrás la Estación Central y los músicos callejeros, los almacenes de ropa, la fachada de granito del Teatro Municipal, los zócalos hundidos, hice el atajo esquinero de la centenaria Farmacia Ruiz que me dejaría, cinco cuadras más adelante, en la Sao Paulo con la Diagonal Nicaragua. Caminé tres cuadras de bancos y edificios públicos; el ciego del bandoneón, obeso y deforme, se escurría contra la pared, el sombrero caído y su rostro picado: cantaba “Milonga Sentimental” con voz de gato, el ruido de alguna que otra moneda (no la mía) cayendo en su tarro de galletas Noel; tres metros más adelante un mendigo alargaba su pierna gangrenada sin cantar y sin llorar y ya, en plena Sao Paulo, el golpe seco de un choque entre dos buses de pasajeros. Vidrios saltando en el piso como granizos. Vectores humanos confluyendo en un mismo punto. Otros colores para la tarde. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La ciudad era tranquila a esa hora, todos nos esmerábamos por llegar o por acabar de hacer lo interminable. La Plaza Colón, sus árboles, los vendedores de minutos, los informantes, los estudiantes abrazados, los alcohólicos, drogadictos, prostitutas, las palomas y mi ritual: darle de comer lirios a la enorme iguana que se los tragaba de un golpe, con los ojos cerrados, concentrada como una anciana decente que luego, satisfecha, se subía al árbol más cercano; sentada en el pretil de la fuente, una gitana de rostro largo, me observaba atenta: yo había comenzado mi tránsito en diagonal por la plaza hacia las callejuelas adoquinadas del centro histórico.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Leo la suerte - me dijo angustiada, estirando la mano para agarrar la mía.&lt;br /&gt;- Primero una pregunta – la paré en seco - ¿Lees mis artículos?&lt;br /&gt;- No… -dijo triste.&lt;br /&gt;- Entonces no puedes leer mi mano.&lt;br /&gt;- ¿Por qué no, señor mío?&lt;br /&gt;- Porque si lees mi mano vas a leer mis artículos, los que escribí y los que todavía no he escrito. Eso me acarrearía dos problemas.&lt;br /&gt;- ¿Cuáles señor mío?&lt;br /&gt;- El primero: que leerías gratis mis anteriores papeles, pero además terminarías cobrándome por leerlos ¿entiendes ahora para qué sirve leer vieja pilluela?&lt;br /&gt;- Y segundo…&lt;br /&gt;- Eso es: Y segundo, que si lees los artículos que no he escrito terminarías escribiendo mi columna diaria y la gente creería que soy yo el que escribo cuando realmente eres tú quien los escribe, copietas.&lt;br /&gt;- Pero tú cobrarías igual, Señor mío.&lt;br /&gt;- ¡Alto ahí! ¡No igual! Cobraría como un jubilado y eso no me va. ¡Los periodistas morimos con la pluma enhiesta! Y luego, ¿sabes qué?&lt;br /&gt;- Qué –imploró la vieja gitana que ya quería huir de mí.&lt;br /&gt;- ¡Que tú te convertirías en mí! ¡Y eso no te lo perdonarían mis lectores! &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La gitana se alejó desbocada lanzado de vez en cuando miradas aterradas hacia atrás. Aún así alcancé a gritarle:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ya te ubicaste vieja bribona en el exigente e inhumano mercado de la palabra? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La ciudad era una esquina en la tarde que se fundía entre la quietud y el tropel. No tenía la brillantez de la mañana, cuando sus habitantes se adentraban entre tímidos y anhelantes en la incertidumbre del día. Me detuve en el kiosco de los periódicos vespertinos, una noticia pequeñita: “Los cubanos se pueden quedar sin papel higiénico para fin de año”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYdQjl9szI/AAAAAAAAAOk/xNmflBpE2kw/s1600-h/20090811elpepucul_20%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370011775955481394" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 213px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYdQjl9szI/AAAAAAAAAOk/xNmflBpE2kw/s320/20090811elpepucul_20%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La noticia me ayudó a trazar mi estrategia. Decidí ir a buscar a Willy en el café Valdés de la Plaza Botero. Si estaba vivo existía la posibilidad de un 0.1 % de que llegara a ese sitio. Si estaba muerto la probabilidad era del 0%. Si llega, muy bien, si no, era que no convenía. Así es la vida, perfecta como la matemática y sin muchos azares. Pero la que sí tenía que llegar a ese sitio era Luz, la estudiante de periodismo. Ella no estaba muerta: es viva, o por lo menos así la dejé la última vez que se quedó dormida en su cama antes de terminarle de leer uno de mis mejores artículos sobre las palomas de la paz que cagan la cara de nuestros héroes patrios, supongo que era ella: su voz que murmuraba incoherencias pastosas, sus suaves ronquidos, la pelusilla rubia de sus mejillas, el reflejo azuloso de la pantalla del computador en su cara, mis caricias que empezaron a desabrochar su ropa cuando cayó rendida con mis lecturas somníferas, mi truco infalible. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué deseas hoy? – me dijo la muchacha que a veces me sonríe y a veces no.&lt;br /&gt;- Lo de siempre.&lt;br /&gt;- Un expreso doble –dijo para sí misma, sin mirarme, haciendo una señal con marcador en el vaso de cartón rojo- ¿Así?&lt;br /&gt;- Así. Gracias.&lt;br /&gt;- ¿Algo más? – me dijo cuando detuve la larga fila por mirarla.&lt;br /&gt;- No, así está bien.&lt;br /&gt;- Al final de la barra le entregarán su pedido–me dijo con su sonrisa estándar, su voz afectada de azafata-. Que lo disfrutes.&lt;br /&gt;- Por supuesto que sí. Te disfrutaré.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYdD_0aaDI/AAAAAAAAAOc/f7un3O5-7aE/s1600-h/coffee%2520cigarette%5B1%5D.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370011560193976370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 104px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYdD_0aaDI/AAAAAAAAAOc/f7un3O5-7aE/s320/coffee%2520cigarette%5B1%5D.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La del café se mira con la otra, rubia y grande, una sonrisa que se pierde en retruécanos de lenguaje no verbal. En el grupo de mesas metálicas y la arquitectura de velero, descubro la mesa señalada, allí está Luz, esperándome desde hace rato. Ella no toma café. Granizado de naranja con torta de zanahoria. El café la deprime.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Terminó su investigación – le dije a modo de saludo.&lt;br /&gt;- Ya.&lt;br /&gt;- ¿Y qué?&lt;br /&gt;- Nada –dijo Luz-. Cosas sueltas en realidad.&lt;br /&gt;- Cuénteme algo –acabé de sentarme, bebí el café sin azúcar, eché un vistazo casual a las otras mesas.&lt;br /&gt;- Y vos qué pensás hacer con eso –me dijo cruzando las piernas, dejando ver unos músculos firmes y morenos-, ¿uno de tus artículos somníferos?&lt;br /&gt;- Nada de eso, quiero escuchar lo que averiguó -busqué un cigarrillo, lo encendí, aspiré hondo- . Yo no vivo de papeles viejos.&lt;br /&gt;- ¿De qué vivís vos viejo?&lt;br /&gt;- De bellas dormidas.&lt;br /&gt;- ¿Lo decís por mí? – Luz se sonrió satisfecha de noséqué y metió boca y nariz en el granizado de mandarina.&lt;br /&gt;- ¿Qué encontraste en el tour por las ediciones viejas del periódico?&lt;br /&gt;- Encontré cosas que me llamaron la atención, por supuesto –dijo Luz sacando su libretica de apuntes-. Luces a eventos lejanos, ocultamiento a otros locales, sin escamotear nada. La muerte del poeta Guillermo Valencia ocupaba un titular completo y media página de entrada más un cuarto del interior. El editor se imagina cosas…&lt;br /&gt;- Como por ejemplo…&lt;br /&gt;- Como por ejemplo, que la muerte de Valencia es llorada por todo el continente.&lt;br /&gt;- Vea pues, pero comencemos por el principio…&lt;br /&gt;- El principio es el 6 de febrero de 1912.&lt;br /&gt;- ¿Qué hay allí?&lt;br /&gt;- No hay nada…&lt;br /&gt;- ¿Cómo así?&lt;br /&gt;- No hay noticias, puros anuncios publicitarios; hay uno muy grande que ocupa el centro: &lt;em&gt;Miguel Vásquez e hijos. Almacén de ferretería y para mineros. Tienen un surtido disponible en artículos de primera calidad.&lt;/em&gt; Dos años después aparece la primera guerra mundial: “La confrontación europea. Génesis de la actual guerra.” A la muerte del poeta José Eustacio Rivera le dedican 10 líneas, pero más abajo el suceso es remarcado con un titular a tres columnas, sin embargo debajo del titular está el cuerpo de otra noticia. Pareciera que los diagramadores pensaran el periódico mientras lo montaban. El final de la guerra contra Perú es ilustrada con caricaturas referentes a Olaya Herrera, Urdaneta y Valencia. Luego ocurre algo raro.&lt;br /&gt;- ¿Qué cosa?&lt;br /&gt;- El titular a seis columnas dice: “Interesantes gráficas de la tragedia ocasionada en el campo de aviación de la ciudad” Abajo dice: “Laureano Gómez llega hoy”. ¿Sabe a qué se refiere todo eso?&lt;br /&gt;- Eso de &lt;em&gt;interesante&lt;/em&gt;… Deme una pista.&lt;br /&gt;- Ya se la di.&lt;br /&gt;- Otra.&lt;br /&gt;- Es el año 1935 y en una esquina se lee: “En Buenos Aires y en Nueva York causó gran sensación la tragedia”.&lt;br /&gt;- ¿La muerte de Gardel?&lt;br /&gt;- Adivinó. Pero el lector tiene que ser un mago para entender que es la muerte de Gardel porque en todo el periódico solo se menciona una vez, la prioridad es la tragedia de aviación y el resto de muertos, de hecho dice en otro lugar: “En todas las ciudades se decretó luto por la terrible catástrofe”.&lt;br /&gt;- Eso es respeto por todas las victimas, vea usted.&lt;br /&gt;- O descuido de los diagramadores… Años después aparece el ejemplo de una noticia que se va desarrollando en la misma página. Como en internet.&lt;br /&gt;- Cuénteme eso.&lt;br /&gt;- Sí, una noticia que uno la ve evolucionar a medida que baja la mirada por la primera página, “En estado pre agónico el ex presidente Carlos E. Restrepo” y una línea más abajo dice: “Falleció a las 4 el Dr. Restrepo”. Y ya en la parte final de la página, abarrotada de anuncios comerciales: “Todo el país conmocionado”.&lt;br /&gt;- Conmocionado, era la palabra de moda.&lt;br /&gt;- Es aun la palabra de moda. En noticias RCN usted la escucha a menudo. El cubrimiento de la Segunda Guerra Mundial es aparatoso. Por ejemplo este titular del 17 de junio de 1941: “Francia se rindió INCONDICIONALMENTE a Los Alemanes!!”; en 1944 se lee: “París se liberó a sí mismo”. Aquí tengo este dato que es de más atrás solo que soy un poco desordenada con mis fichas, en 1940 este titular apeñuscado en medio de la página: “Alemania prepara el ataque a Inglaterra. Tratará de ocupar a Islandia desde los puertos de Noruega”.&lt;br /&gt;- Las estrategias eran trasmitidas como un juego de ajedrez o un partido de fútbol -dije yo.&lt;br /&gt;- Así es. En el 36, debe saberlo, el periódico fue asaltado e incendiado.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- La llegada al gobierno de Laureano Gómez y su frase: “Pido a Dios que me de fuerzas para poder responder por tan grande responsabilidad”. Muchos años después, a fines de los 80, aparecen otras muertes que no están en los tamaños a que nos acostumbramos: Pardo Leal, Jaramillo, Guillermo Cano, Pizano, aparecen pero no como un grito, sino como un susurro. Y en fin, otras cosas: ese deseo inmenso por ser internacionales y grandes hasta en las tragedias: la foto muestra un edificio semidestruido y el gran titular: Somos la Beirut de América. ¿Qué mirás viejo?&lt;br /&gt;- No, nada. Siga.&lt;br /&gt;- En resumen es eso: luces y sombras, manejadas por una tramoya ideológica.&lt;br /&gt;- Pues nada nuevo –dije yo decepcionado lanzando una bocanada en forma de circulo que recorrió ingrávida todo el café-. No alcanza ni para que un lector se duerma.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYc5VW7bYI/AAAAAAAAAOU/P1iuzGT0eT0/s1600-h/brassai_2%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370011376997330306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 254px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYc5VW7bYI/AAAAAAAAAOU/P1iuzGT0eT0/s320/brassai_2%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Jirones de reflejos, hojas de vidrio, flujo y reflujo sin fin de personas, de todas ellas detengo la mirada en el que tiene que ser, para algo tenemos ojos selectivos: un hombre, de cabello largo y liso, largas zancadas, pantalones negros y chaqueta negra con camisa blanca. La bocanada circular fue a detenerse sobre su cabeza y lo siguió hasta que encontró su mesa, su silla y su café. Alguien, una mujer lo esperaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Aquél santo no es Billy? – le digo a Luz estirándome un poco.&lt;br /&gt;- ¿En qué mundo andamos? –dijo Luz abriendo sus ojazos- Billy murió esta tarde.&lt;br /&gt;- ¿Y quién es ese entonces? –dije restándole importancia a ese asomo tribal juvenil.&lt;br /&gt;- Su doble, por Dios, está cerrando unos compromisos que Billy adquirió antes de morir: entrevistas, donaciones que debía recibir, etc. Nada que ver con conciertos porque el gran Billy no tenía dobles. Era el último de los auténticos, no tenía correo electrónico, celular, ni se dirigía a sus fans por medio del twitter, ahora que todos vivimos tuitiándonos.&lt;br /&gt;- Tuteándonos querrás decir.&lt;br /&gt;- Eso de tutear es de ustedes los de la vieja guardia, para nosotros es tuitiar viejo. Ponete al día, ¿sí?…&lt;br /&gt;- Pero dices que Willy ni siquiera tenía correo y así les gustaba. El poder de los viejos…&lt;br /&gt;- Por favor no te comparés. Vos no sos Willy.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;De pronto miro a la mujer que lo esperaba desde hacía rato como una cita concertada con el tiempo: larga, flácida y ajada, tal cual un dibujo azul de Picasso. Estaba sentada a su lado, pero la silla quedaba frente a mí, así que mientras leía la mano que le extendía el doble, ella podía mirarme. Después miré bien y ella dejó ver su suave sonrisa de victoria alada. La sangre dio tumbos como un torrente helado. En algún lugar escuché la &lt;em&gt;Rapsodia en Azul&lt;/em&gt;, cruzándose con las espesas campanadas de la catedral y la sirena de una ambulancia. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¡Aquél soy yo! –grité al fin- ¡Y aquella es…!&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa hombre? –dijo Luz.&lt;br /&gt;- ¡El doble de Willy soy yo!&lt;br /&gt;- Y éste… ¿se la fumó verde o qué?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Dejé a Luz con su lógica barata y me fui tambaleando hacia donde estaba mi doble.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué haces, vieja bribona? – le espeté a la gitana - ¿Qué lees en mi mano?&lt;br /&gt;- Ya llamé al director del periódico –respondió impávida.&lt;br /&gt;- ¿Qué le dijiste impostora?&lt;br /&gt;- Le dicté las palabras del gran Willy que mañana saldrán en primera plana.&lt;br /&gt;- ¿Y qué dijo el tal Willy?&lt;br /&gt;- Me dijo esto, perdón, te dijo esto: "Si supiera cómo va a ser un concierto me aburriría antes de salir. Sería como saber quién va a ganar una pelea callejera”.&lt;br /&gt;- ¡No! –grité desolado- ¡Es la frase perfecta y yo no estaba allí! &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Se rió a pedazos, como un muñeco antiguo, mostrando su boca profunda y mellada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabes lo que me dijo tu jefe? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras eran una risa convulsa y grotesca: &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- El director me dijo: “Eres grande Gómez, perdona mis indelicadezas de esta tarde, a veces me acelero, pero eres grande. ¡Qué palabras las que le sacaste al gran Willy!” &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Era grandioso, ella era grandiosa. Dejé el café aterrado mirando hacia atrás, tropezándome con mesas y bebedores de café (una torta de chocolate rodó por el suelo) y caminé como sonámbulo por la ciudad, pateé los humeantes canecos vacíos que les servían a los vagabundos para abrigarse, escuché sus maldiciones pastosas, recorrí las calles que se volvieron desiertas con el paso de las horas, miré de reojo las enormes vitrinas con los inquietantes maniquíes que en la soledad provocan pavor; en una esquina, entre vendedores de café y morcilla, estaba la edición matinal del periódico con el titular que ella redactó. Leí la noticia. Lo normal, nada había cambiado: era yo el que escribía. Caminé a casa a descansar, a esconderme de la ciudad, pero antes de entrar me asomé por la ventana de mi habitación. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Lo imaginé, soy un periodista de los buenos, de esos que puede ver los matices y las ramificaciones de las historias mientras se las cuentan. Soy de los últimos que quedan así en la ciudad. Por eso lo supe desde antes de llegar a casa, pero igual me asomé. Allí estaba ella, recién bañada, desayunando con frutas, al lado un café: peinaba lentamente su larga cabellera de gitana y cantaba una antigua y triste canción romaní; la pantalla del computador daba un aire azuloso a su rostro tranquilo. La esperaba, tal vez, un día agitado en noticias. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;- Esa soy yo – me dije aplastando contra el piso el último de mis Pielroja sin filtro–; y este soy yo: el lector de ella. Estrujé la cajetilla y la tiré a un cubo. ¿Para dónde ir ahora? No hay mundo más allá de una noticia en papel periódico. De repente me entraron ganas de leer las manos de los transeúntes que pasaban deprisa por mi lado como un desfile interminable de muñecos grises, todos leyendo la primera página sin mirar a los lados. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El sol de la mañana se estiraba en jirones por la calle. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYcqZ787rI/AAAAAAAAAOM/S2-CefyNhow/s1600-h/IMAGEN-300001193-1%5B1%5D.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5370011120528322226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 169px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYcqZ787rI/AAAAAAAAAOM/S2-CefyNhow/s320/IMAGEN-300001193-1%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-3305720212896987793?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/3305720212896987793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/3305720212896987793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/08/adios-al-corsario-del-rock.html' title='Adiós al corsario del Rock'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SoYeS7Iiz2I/AAAAAAAAAO0/B_UWI6zOfl0/s72-c/DSC02655.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-6163179942023483039</id><published>2009-08-09T12:52:00.000-07:00</published><updated>2009-09-10T17:53:31.941-07:00</updated><title type='text'>Escuela, comunidad y niños en el Medio</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8s8hBOUtI/AAAAAAAAAOE/fV1PILoJ9ow/s1600-h/DSC05585.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368058699016196818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8s8hBOUtI/AAAAAAAAAOE/fV1PILoJ9ow/s400/DSC05585.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;6 recomendaciones para una experiencia de comunicación escolar en medio del conflicto desde el proyecto CISP-OIM en Norte de Santander y Arauca.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recinto Quirama, Rio Negro Antioquia, Julio 27 al 31 de 2009.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benjamín Casadiego, proyecto CISP-OIM&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Contexto para el ejercicio&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del 27 al 31 de julio de 2009 se realizó la 8ª versión de &lt;a href="http://wwww.ourmedianetwork.org/"&gt;OUR MEDIA&lt;/a&gt;/ NUESTROS MEDIOS. El evento tenía 4 grandes temas: 1 Medios ciudadanos y conflicto; 2 Comparando los medios alternativos: problemas teóricos y metodológicos; 3 Imágenes indígenas… Historias de identidades; 4 Experiencias internacionales en narraciones digitales para el cambio social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante una semana, comunicadores, investigadores, académicos y educadores de Colombia y el mundo debatieron, mostraron experiencias, documentales, libros, revistas, ideas en varios idiomas y en una hermosa hacienda del siglo XVIII convertida hoy en hotel escondido en las montañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejercicio inaugural de la semana estaba ubicado en la mesa “Medios ciudadanos y conflicto armado. Las lecciones aprendidas en Colombia” e invitaba a que cada panelista desarrollara 6 propuestas para que una experiencia de comunicación pudiera desarrollarse en Afganistán con base en la experiencia colombiana. Posteriormente intervino el grupo de invitados internacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa perspectiva el proyecto CISP-OIM en Norte de Santander y Arauca, desde la experiencia en campo y en los debates internos, ha generado aprendizajes que aquí se insertan como elementos, más de debate que de recetas finales, entendiendo que las recetas se dejan a un lado una vez se comienza a realizar el plato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8syKfpddI/AAAAAAAAAN8/csnq0WxTslI/s1600-h/DSC05603.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368058521171097042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8syKfpddI/AAAAAAAAAN8/csnq0WxTslI/s320/DSC05603.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escuela, comunidad y niños en el medio&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;En espacios de riesgo y conflicto entendemos que un medio es comunitario porque es escolar: la escuela es sitio de reuniones, es confianza local, es respeto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Históricamente la escuela ha desarrollado en su interior una compleja estructura jerárquica donde el estudiante es una maquina imperfecta que debe ensamblarse para entrar en sociedad como resultado final. Esta dinámica “margina” de alguna manera la experiencia comunicativa vital de la comunidad de niños y jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pura casualidad escucharemos hablar de tareas y lecciones a un grupo de niños o adolescentes reunidos en los pasadizos de las escuelas o en las esquinas del barrio: en esos corrillos se están tejiendo redes que nacen de la escuela pero que crecen al margen de ella. Desde esa perspectiva, el hecho de que los estudiantes se dediquen a crear una red interactiva es un reflejo de lo que Habermas ha llamado Interés cognitivo práctico. Por “práctico”, Habermas entiende que los supuestos de tal conocimiento no están relacionados directamente con la acción instrumental (lo que se aprende en el salón de clase) tal y como es definida por los supuestos del conocimiento, sino más bien enfocados hacia la creación y clasificación de significados, la consecución de comunicación y la producción resultante de lazos colectivos y mutuos entre los individuos de una comunidad que comparten sistemas de creencias. Los intereses prácticos conciernen al conocimiento que surge de la interacción colectiva y al conocimiento que le precede y que constituye su base.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La semilla de la comunicación escolar crece en ese intersticio. Por eso la importancia de los medios escolares en contextos no formales: porque ellos recogen esos espacios e intereses prácticos, "ablandan" la estructura jerárquica y propician un cruce más fluido entre el espacio comunitario y el escolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8sod0KNkI/AAAAAAAAAN0/P9CkZsWOcIA/s1600-h/DSC05597.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368058354558711362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8sod0KNkI/AAAAAAAAAN0/P9CkZsWOcIA/s320/DSC05597.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo se realiza ese cruce comunidad-escuela?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;De muchas formas, por ejemplo: Cuando un medio comunitario basado en la escuela piensa otros espacios de comunicación, cuando se piensa en los saberes intergeneracionales, cuando viejos y niños comienzan a preguntarse mutuamente, cuando esas "pequeñas" tomas de decisiones (escoger tal foto, priorizar tal toma, tal escenario, decidir tal texto entre todos padres y niños) nos abren las ventanas de la participación y la democracia no como algo abstracto sino como eso: algo práctico que nos lleva a un resultado entre todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8seYb1lUI/AAAAAAAAANs/kewOVwDFJzo/s1600-h/DSC05600.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368058181315827010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8seYb1lUI/AAAAAAAAANs/kewOVwDFJzo/s320/DSC05600.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nuestras seis recomendaciones:&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo la dinámica del ejercicio, hemos estructurado estas seis propuestas o recomendaciones para que una experiencia de comunicación pueda insertarse en escuelas en situación de conflicto:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;• Debe ser una iniciativa de educación no formal, es decir que esté dentro del aula pero cuya producción se de en tiempos extraescolares. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;• La experiencia de comunicación debe ser transversal al aula. Es decir, sus contenidos deben conectar la experiencia cultural viva del barrio, de la casa, de las horas extraescolares con los formatos de educación formal. Al mismo tiempo debe tener un cruce con otras disciplinas de la misma escuela: lenguas, ciencia, investigación. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;• Los contenidos. Los dueños de esa información es la comunidad educativa y es allí donde primero tiene que difundirse, esto no indica que luego otras comunidades se retroalimenten con esos contenidos, pero la comunidad productora debe saberlo y consentirlo. ( aporte de Libardo Benavides) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;• Ubicación y administración. Por supuesto, la experiencia debe estar ubicada en la escuela (centro de confianza de la comunidad) con administración equitativa entre los niños, los profesores y los padres de familia, con igualdad de condiciones para decidir contenidos, talleres y horarios de trabajo. Esto significa al mismo tiempo una apuesta participativa. En una experiencia de comunicación deben participar los padres de familia, los profesores, el vecindario y los niños, todo ese grupo conforma lo que se entiende por comunidad educativa. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;• Respeto por los contenidos. Tiene que haber un proceso pedagógico que apoye la creación de contenidos desde la memoria, los juegos, la cocina, los rituales de comunicación, etc. Esto no significa banalizar o evadir el conflicto, significa elevar al individuo hacia experiencias vitales que lo convoquen como ser humano creativo. Muchas experiencias de comunicación para la paz se regodean con el conflicto y terminan reproduciendo la historia íntima del conflicto. Deben apoyarse iniciativas donde los individuos de la escuela sean sujetos de derecho y no seres marginales aplastados por el conflicto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;• Neutralidad. La escuela está ubicada en espacios de riesgo debido a la presencia de grupos armados organizados, esto marca líneas en cuanto a los contenidos: es importante dejar en claro a través de los contenidos y los talleres esa condición de neutrales. Esto no sugiere un mensaje conformista hacia el desconocimiento, la búsqueda de la verdad y reconocimiento de la memoria, todo lo contrario: implica una mirada compleja de la realidad, una búsqueda equilibrada hacia la verdad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8sT2yKe5I/AAAAAAAAANk/tWVOH2QK788/s1600-h/DSC05593.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368058000483974034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8sT2yKe5I/AAAAAAAAANk/tWVOH2QK788/s320/DSC05593.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comentarios:&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;1. La primera de nuestras 6 condiciones es que la experiencia de comunicación debe tener una perspectiva desde lo no formal. Esto implica un reto que es casi un retruécano: ¿Cómo formalizar lo no formal en la escuela? Esto parece ser definitivo y hace parte de nuestras preguntas actuales. Para que las cosas funciones debe haber un sentido de apropiación plena de la escuela hacia el ejercicio no formal, para ello hay que crear alianzas sólidas y verdaderas, nacidas de la necesidad, entre las directivas de la escuela y las organizaciones que llegan a implementar experiencias no formales. Esto implica un sistema de evaluación y seguimiento conjunto y unas metas construidas entre ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8sIWSB4BI/AAAAAAAAANc/5iuyqVoIsKU/s1600-h/DSC05606.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368057802780696594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8sIWSB4BI/AAAAAAAAANc/5iuyqVoIsKU/s320/DSC05606.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;2. Me preocupa la poca presencia que tiene la escuela en estos eventos de comunicación. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;3. Llama la atención en la conferencia OUR MEDIA esa marginalidad de los contenidos en los jóvenes. Pero también la uniformidad: todos, desde Nueva York a Bangladesh y Bogotá están unidos por el Hip Hop. Esa marginalidad, para mi gusto, está atrasando la inclusión de los jóvenes marginados en el mundo de la vida real: la política, los debates de la democracia, la toma de decisiones, la participación. Es como si hubiera una aceptación de lo marginal que está sacando dividendos en investigación pero que en el fondo mantiene a buena parte de nuestra sociedad al margen de las decisiones diarias que construyen nación. “Me pregunto qué estamos esperando para crecer, ya tenemos todos cierta edad.” Michele Monina, ESTA VEZ EL FUEGO. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;4. Robert Everhart, &lt;strong&gt;Leer, escribir y resistir&lt;/strong&gt;: “¿Y si fuéramos capaces de tratar a los adolescentes como personas responsables, con un sistema de conocimiento que no fuera considerado inferior al de los adultos, sino diferente? ¿Y si nuestros procedimientos de socialización formalizada no estuvieran basados exclusivamente en intereses tecnológicos, como en la mayoría de las sociedades modernas, sino orientados hacia una competencia trascendente en la que los individuos fueran más capaces de crear historia, al aprender críticamente a examinar su lugar en ella? ¿Y si pudiéramos ritualizar competencias tales como la manipulación de las habilidades básicas, pidiendo a los estudiantes que pusieran esas habilidades a trabajar colectivamente en su comunidad y llegasen a comprender ese proceso de ritualización? (Ésas son, tal vez, las funciones aplicadas y los ceremoniales de la “peregrinación” australiana, o el aualuma y el aumanga de los poblados somoanos, donde los adolescentes están formalmente integrados a la estructura política del poblado). Nuestras escuelas, al mantener a los adolescentes en un estado dependiente durante largo tiempo, difícilmente pueden constituir una preparación adecuada para la vida independiente y asertiva que nuestra cultura ha idealizado.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8r-BItJYI/AAAAAAAAANU/ZYSl8Hmpmx0/s1600-h/DSC05610.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368057625305752962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8r-BItJYI/AAAAAAAAANU/ZYSl8Hmpmx0/s320/DSC05610.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;5. Cuando los indígenas del Cauca muestran sus documentales y dicen: “a nosotros no nos interesan las estéticas del hombre blanco sino decir las cosas como las vemos”. Uno queda con la pregunta sobre la forma: ¿la cuestión está en arrancar emociones y aplausos o generar reflexión para la construcción de una sociedad multicultural? El asunto es que al decir “no nos interesan sus estéticas dominantes”, estamos cerrando puertas a la comunicación. Sea cual sea el camino, tendremos que encontrarnos desde las estéticas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;6. Las experiencias locales y nacionales funcionan solo como referente a tener en cuenta. El primer ejercicio que estaba dirigido a especialistas en comunicación y educación de varios países deja claro que el contexto allá es bien diferente y que los conflictos no se parecen por más que tengan los mismos componentes: horror, destrucción, muerte, desarraigo, violación de los derechos fundamentales, inequidad, raíces históricas complejas. Según las cifras que se dieron en la mesa en Afganistán hay 2 millones de niños sin educación y la guerra es total. Pero también queda claro que los encuentros se van por lo similar: la creatividad, la alegría, las formas de comunicación, eso que de alguna forma resume Eduardo Galeano: "Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, pero quizás desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8r0c0u_aI/AAAAAAAAANM/_CKfFKf2XtY/s1600-h/DSC05614.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368057460939488674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8r0c0u_aI/AAAAAAAAANM/_CKfFKf2XtY/s320/DSC05614.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;7. Me llamó la atención lo que dijo Benjamin Ferrón (Francia) en una de las mesas: “Cada conflicto es el fruto de una interpretación”. En otro momento desarrollaré este tema basándome en una conversación que tuve con él durante el evento y unos apuntes míos sobre la guerra en Ruanda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;8. Esto lo dijo Alirio González: “La guerra es un desconocimiento de lo cotidiano” También hablé con él sobre esto. Sus ideas, con entrevista, la incorporé desde el año pasado en un libro que estoy escribiendo sobre el tema. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;9. Esto que dijo Clemencia Rodríguez, quien fue relatora de mesa y la mujer que nos invitó desde el Departamento de Comunicaciones de la Universidad de Oklahoma: “Aquí no va a pasar nada que no hagamos nosotros”, refiriéndose a lo que es OUR MEDIA, pero un poco más allá a la responsabilidad nuestra como educadores y comunicadores. Como ciudadanos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;10. Esto que dijo Amparo Cadavid: “Los proyectos comunicativos comunitarios y escolares no apuntan necesariamente a la formación de comunicadores”. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Benjamin Casadiego es responsable pedagógico del proyecto CISP-OIM en Norte de Santander.&lt;br /&gt;Fotografías: taller en Tibú con los niños del Colegio Camilo Torres.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-6163179942023483039?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/6163179942023483039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/6163179942023483039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/08/escuela-comunidad-y-ninos-en-el-medio.html' title='Escuela, comunidad y niños en el Medio'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sn8s8hBOUtI/AAAAAAAAAOE/fV1PILoJ9ow/s72-c/DSC05585.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-2080184529026466837</id><published>2009-08-02T14:06:00.000-07:00</published><updated>2009-08-06T13:07:42.065-07:00</updated><title type='text'>El hombre que hacía obituarios</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYBJVXcNGI/AAAAAAAAANE/kZSW5Qnc97I/s1600-h/DSC05645.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365477265924437090" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYBJVXcNGI/AAAAAAAAANE/kZSW5Qnc97I/s400/DSC05645.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para Alirio y Natalia: sus imágenes, su alegría&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;- Aquél es, mírelo bien– me dijo el joven editor cultural del periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba rato señalando hacia un costado del restaurante. Al final de esa extensión invisible de su dedo reposaba un hombre delgado de aspecto eternamente joven: cabello rizado, ojos cansados y gesto vivo. Bebía una cerveza Águila a pico de botella. Miré de nuevo el dedo señalador de Jose y relativicé su impertinencia. Jose es la nueva adquisición del periódico y sus críticas despiertan odio y amor dentro de un amplio grupo de artistas. Esas imbecilidades venden. De esas imbecilidades vivimos en el medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo voy a entrevistar tan pronto acaben de desfilar ese grupo de aspirantes.&lt;br /&gt;- ¿Qué hace el tipo?&lt;br /&gt;- ¿No lo sabe, don Michín? Eh, eh…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se comió este pendejo hoy? Esa arrogancia prefiero pasarla de lado como el olor del camión de la basura cuando pasa: necesario, pero de lejos. Hediondos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hombre don Michín, ese es Alirio el director de cine que está destrozando los gastados esquemas del cine mundial.&lt;br /&gt;- ¡Tantos directores que se pasan por aquí! Y ahora me viene a restregar a este recién aparecido.&lt;br /&gt;- Es que éste… - Jose tartamudeó patético- …es-el-que-hace-cine en tiempo real, como el abreviado arte de chatear. Precisamente allí está haciendo el casting para las historias, don Michín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dale con don Michín, qué irrespeto viniendo de alguien que ni siquiera tiene en su nombre la respetable tilde en la e. Pero si por lo menos este petimetre fuera original. Hombre, si en el periódico todos los colegas sabemos de qué diario extranjero copió su pegajosa columna: “Cultura y nación del Yo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Precisamente esta noche estrena su última película –dijo Jose-. Nadie sabe su nombre, nadie sabe la trama. ¡Es una sorpresa en vivo! Como un chat, sin guión pero con texto escrito en el instante. Y olvidado en el instante. ¿Para qué más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una venerable dama de origen asiático llegó danzando discretamente hacia donde estaba Alirio. Desde la entrada venía desplegando la danza más dulce y simple que estos ojos hayan visto jamás. Lucía un vestido floreado pero discreto y dijo en un hermosísimo inglés: “Animate and inanimate world, the cosmos including ancestors.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé en mi mamá, en los ancestros, en la belleza de lo simple, en lo auténtico. ¡Cómo hubiera querido abrazarla en esos momentos! ¡Qué distancia tan cercana tendría la soledad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A propósito don Michín, hace rato que no leo sus obituarios…&lt;br /&gt;- ¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo bebía una taza de café, miraba la señora que ahora se levantaba en su suave danza y se iba evadiendo mesas en su paz espiritual, afuera estaba la oscuridad que lentamente había llegado al restaurante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, hace rato no lo leo.&lt;br /&gt;- ¿Eres lector de mis obituarios? Vaya…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYA6TzGNlI/AAAAAAAAAM8/t8ZPgc8fPNk/s1600-h/cerveza_aguila[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365477007805527634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 177px; CURSOR: hand; HEIGHT: 243px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYA6TzGNlI/AAAAAAAAAM8/t8ZPgc8fPNk/s320/cerveza_aguila%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rato después había llegado a la mesa de Alirio una mujer de pelo rubio. Sacó un cigarrillo de su cajetilla de Gitanes. Lo miró fijamente y dijo: “Comenzamos a subir la montaña a las dos de la mañana, había una especie de escalones que a través de los años, dos mil años diga usted, se habían hecho resbaladizos de tanto uso, lo que dificultaba el ascenso. Todo ocurría en silencio, apenas escuchábamos nuestros jadeos, tres horas después llegamos a la cima: el amanecer rompía en el infinito paisaje que teníamos a nuestros pies, los colores espléndidos, el sol sin aparecer pero allí, oculto como un actor largamente esperado, la península del Sinaí al fondo, nuestro silencio reverencial, sobrecogido. Entonces…” El humo azuloso, la cajetilla blanca y dorada, la expresión emocionada, silenciosa de ella mirándolo a él, la cerveza de ella, la barbilla descansando sobre la mano, los ojos cansados de él, los ojos claros, vivos de ella viendo en ese momento la península del Sinaí desde el monte donde Moisés… “Entonces alguien tomó una foto y el ruido del clic retumbó a lo largo de esa llanura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Don Michin, a veces quisiera entrevistarlo a usted para mi página cultural, ¿se le apunta?&lt;br /&gt;- ¿Y qué preguntarías periodista imberbe?&lt;br /&gt;- Le preguntaría algo que todos sus lectores quisieran preguntarle pero no lo hacen por físico miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se fue con una sonrisa intensa entre la esperanza y la tristeza infinita, una sonrisa por momentos ajada con las luces del restaurante, una sonrisa que se fue haciendo intensa pero sin matices a medida que fue entrando en los límites de la oscuridad de esa centenaria hacienda colonial donde la esperaban un grupo de amigos que celebraban. El mesero, un hombre corpulento, con los ojos caídos de buey triste, se acercó a la mesa de Alirio con otra Águila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato llegó a su mesa un hombre bajito, corpulento, barrigón, tez morena y de moño tejido de canas rudas. Se sentó frente a Alirio. Abrió el computador y dijo: “Verá usted, en el pueblo de Papantla se celebra anualmente el ritual de los voladores de Papantla, donde 4 personas amarradas a una larga viga dan, cada uno de ellos, un total de trece vueltas que multiplicado por cuatro suma 52 lo que nos remite al número de años del calendario ritual azteca. En el extremo de la viga hay un hombre tocando una flauta que se contorsiona sin perder el equilibrio, lo que sería fatal a una altura de, diga usted, un edificio de tres pisos. Los hombres voladores se llaman Quetzales y yo, mientras admiraba el espectáculo, me dediqué a beber Yolixpa, una fuerte bebida de origen nahua, hecha a base de flores y matas medicinales destiladas por años. No es que uno se emborrache como con el Whisky, la sensación es otra, ¿sabe?, uno siente que el corazón se abre a la vida, de hecho no es casual pues Yolixpa quiere decir en lengua nahual, &lt;em&gt;abre tu corazón&lt;/em&gt;. Cada cosa tiene su contexto y su coherencia: el tronco se corta en un ritual de purificación que dura varias noches. Pues bien, yo con varios Yolixpas encima me dediqué a tomar fotos de ese soberbio espectáculo que estaban ofreciendo esos grandiosos quetzales. El cielo era de un azul intenso y el sol bajaba sin golpearnos. Todo era una armonía perfecta, una emoción que uno desea en la vida y en la muerte. Y el asunto quedó allí, en la tarde me monté en un bus escalera y lentamente llegué hasta mi pueblo, a mi casa. Pero vea usted que las cosas no llegan hasta donde uno cree que ha cerrado algo en una anécdota. Un día mi mujer hurgando en el computador encontró las fotos y descubrió unas formas alargadas, como capsulitas blancas que resaltaban sobre el limpio azul del cielo. Mi mujer, intrigada, amplió y amplió la imagen hasta que todo quedó claro: eran ovnis. Varios, estaban observando el ritual. Mírelos, aquí están.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué sería eso joven imb?&lt;br /&gt;- Le preguntaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se puso al lado de Alirio para mostrarle las fotos en el computador: señalaba la pantalla y miraba a su interlocutor. Luego, cuando el tiempo de hablar y señalar llegó a su límite, cerró el portátil y salió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Le preguntaría, no sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYAsyxk00I/AAAAAAAAAM0/hJFpBSQkRbE/s1600-h/GITANES[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365476775602475842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand; HEIGHT: 283px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYAsyxk00I/AAAAAAAAAM0/hJFpBSQkRbE/s320/GITANES%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un rato después, otro hombre calvo, largo y con suaves vestimentas se acercó a la mesa y dijo con voz clara y pausada: “Yo nací en un pueblo que ahora yace bajo las aguas de un lago. A veces imagino las calles, mi casa, el patio, la escuela, la iglesia, las huertas debajo de agua cruzada por peces, todo allí en perpetua ondulación y reflejo de colores. Al principio soñaba con algunas esquinas, calles, montañas y huertas donde transcurrió mi infancia, la ventana donde vi mi primer amor, la habitación aquella. Después supe que no era yo solo el que soñaba sino todo el pueblo a la orilla del otro pueblo sumergido el que soñaba el pueblo, como se sueña con un amante perdido. A veces me pregunto si estoy viviendo en el pueblo de la orilla o si estoy viviendo en el pueblo sumergido que sueña con hombres y mujeres que lloran la memoria perdida solo porque el país necesitaba energía eléctrica para las fábricas”. Dijo eso y salió sin más palabras, sin despedidas como un monje tibetano, largo, ascético, bello. Alirio había quedado solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué me preguntarías joven imb?&lt;br /&gt;- Le preguntaría: ¿Por qué las personas mueren justo el día en que sale el obituario que usted redacta con certera, florida y lacrimógena pluma?&lt;br /&gt;- Le faltó decir aplaudida, joven imb. Pero le respondo a su pobre inquisición: porque todos tenemos que morir, la palabra, el verbo, el logos antecede la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me turbé con mi respuesta. Me turbé porque pensé en mi muerte: Yo también tendré que morir algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién será el próximo muerto?&lt;br /&gt;- Usted no lo será, eso téngalo por seguro. No me mancharía las manos de tinta con su miserable muerte. Y por favor déjeme a solas.&lt;br /&gt;- ¿Se dedicará a pensar en su próximo obituario?&lt;br /&gt;- Tal vez sí o tal vez no, la vida es larga.&lt;br /&gt;- Discúlpeme si lo ofendí -dijo el joven imb con cara de banal arrepentimiento-, no haga caso de todo lo que dije, de mi impertinencia, de mi arrogancia, somos colegas y eso es lo que vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue hacia la mesa de Alirio al tiempo que llegaba el mesero de mirada degollada y cuello grueso embutido en un traje de corte con otra Águila, seguido de una muchacha bajita que dejaba en la mesa un plato con lomo de cerdo en salsa agridulce con pimentón, pepino y cebolla. Alirio hizo a un lado la cerveza y la emprendió de manera limpia y concentrada con el plato, y al final, cuando estaba a punto de agarrar la servilleta, me miró por primera vez y apartó con la mano a Jose y su grabadora digital. Entonces él y yo quedamos solos en el recinto, afuera la noche era plena. La mesera acabó de recoger los platos, en los pasillos y patios internos se escuchaba música y carcajadas. Alirio bebía su Águila y me miraba, me construía en su mente, buscaba en su imaginario el origen de ese interés súbito por mi presencia allí. De pronto hizo un encuadre entre sus dedos pulgar e índice, realizó un paneo que recorrió lentamente el restaurante, las ventanas con los gajos de mango matasanos hundidos en la oscuridad, los arreglos florales multicolores, las cinco mesas de frente, las dos del medio, la barra y terminó suavemente en mi mirada que lo miraba a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el paneo terminó en lo que, supongo, era un plano cerrado de mi rostro, sentí un resquebrajamiento mezclado con un sonido gelatinoso que recorrió todo mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYAhoIWeoI/AAAAAAAAAMs/UlyMQTxGBLs/s1600-h/gitanes_surreal_magnet-p147440849990958417q6ju_400[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365476583766653570" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYAhoIWeoI/AAAAAAAAAMs/UlyMQTxGBLs/s320/gitanes_surreal_magnet-p147440849990958417q6ju_400%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté de mi mesa y salí con ganas de vomitar, de votar ese yo que no era yo, pasé por las mesas abarrotadas de contertulios bulliciosos que celebraban la noche en varios idiomas, pasé por el jardín de las azaleas, crucé el patio de piedras y ladrillos, me adentré en salones con pianos y muebles del siglo XIX, crucé una pared adornada con originales a lápiz de Rendón, el que diseñó el indio de Cigarrillos Pielroja, crucé el zaguán y salí al descampado, al patio de grava, busque la fuente, intenté vomitar y expulsé solo gesto y palabras, a mi espalda sentía la mirada, los dedos encuadrados de Alirio que enfocaban mi vómito imposible, caí al suelo, arriba el cielo era azul oscuro incendiado de estrellas, un avión lejano pasó dejando una estela de luz, me incorporé, caminé hacia los pabellones donde estaban las habitaciones de la hacienda hotel, atravesé la oscuridad, pase por una pequeña sala, subí los escalones de madera sin dejar se sentir que me enfocaban en un travelling y en plano continuo desde que estábamos en el restaurante. Ese es el nuevo cine, me dije con rabia, efímero como el tiempo y la vida. Logré abrir la puerta luego de varios giros erráticos a izquierda y derecha y entré dándole una patada a la puerta para cerrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi cama estaba el computador, todo era cuestión de segundos, todo dependía del tiempo en que el computador se iniciara y yo pudiera comenzar a escribir el obituario de Alirio que enviaría por internet al periódico. Al fin tenía ante mi la infinita página blanca de Word y comencé a escribir: “Una estrella en el firmamento. Sentido y emotivo. Así se podrá recordar al hombre que transformó nuestra idea del cine, el artista legendario. Fuentes de su familia dijeron que sufría de un problema de…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No escuché cuando la puerta se abrió, lo sentí tras la puerta cancel, afuera los vidrios estaban empañados por el rocío del amanecer, jamás pensé que instantes antes de mi muerte fuera a fijarme en ese detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Antes fue hoy que mañana –dijo Alirio apuntándome con su encuadre digital- Uno no se muere la víspera, pero hoy con vos ya se acabó, no pudiste terminar tu último obituario. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estábamos frente a frente, hacia rato que yo no hacía un obituario y él había encontrado el motivo de su película imposible: “El hombre que hacía obituarios”. Para terminar mi obra solo faltaba poner el nombre del muerto. Sentí, sin horror, como mi imagen se iba oscureciendo en un fundido imaginado por el mismo Alirio, descubrí mi historia en un descenso en ascensor. Me vi al interior de una mina, tal vez, o del infierno en versión libre, la sensación era como la de estar en un huevo gigante, rodeado de sal por todas partes, 40 kilómetros de corredores. Túneles oscuros que desembocan en galerías inmensas convertidas en salas de cine, espacios naturales en la penumbra. Una pantalla por aquí, una caja de luz por allá, un letrero &lt;em&gt;Timeless Territories (Territorios Eternos)&lt;/em&gt;, escuché los aplausos del público desde la ventana de mi ascensor que era la pantalla blanca oscureciéndose en el infinito, en eso en lo que me había convertido quizás hacía unos pocos segundos o tal vez hacía horas, porque los tiempos del cine son diferentes al de la muerte y así duré hasta que todo se oscureció a mi alrededor, incluyéndome yo mismo, convertido en haz de pixeles. En el fondo seguía escuchando los aplausos; imaginé la salida triunfal de Alirio al escenario con los brazos en alto. Esa hubiera sido una muerte hermosa con un bello obituario: el hombre que murió en la plenitud de su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El sol es nuestro enemigo –escuché que dijo Alirio al público-. No me gusta la luz a la altura de los ojos, no me gusta la luz cenital. Sigo mi gramática de luz y eso es muy difícil que cambie. Me gusta que la mentira parezca verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que imaginé a Jose buscando sus palabras para la redacción de su fútil columna. No tuve envidia de la gente que celebraba la película. Solo sentí rabia de que la oscuridad del último fundido en negro no me hubiera dejado ver las estrellas que seguramente brillaban tras la ventana de mi cuarto. Alguien se rio, pero luego se arrepintió de haberse reído. Pensé que quedaban pocos refugios donde reinara tanta tranquilidad... Este era uno de ellos: ya no se escuchaban los aplausos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYAWfTcf9I/AAAAAAAAAMk/06xUgD55UOM/s1600-h/herve-morvan-gitanes-swiss-cigarette-vintage-poster[2].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365476392418705362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYAWfTcf9I/AAAAAAAAAMk/06xUgD55UOM/s320/herve-morvan-gitanes-swiss-cigarette-vintage-poster%5B2%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-2080184529026466837?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2080184529026466837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2080184529026466837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/08/traves-de-sus-ojos.html' title='El hombre que hacía obituarios'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SnYBJVXcNGI/AAAAAAAAANE/kZSW5Qnc97I/s72-c/DSC05645.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-8353080731365193691</id><published>2009-07-18T12:03:00.000-07:00</published><updated>2009-08-02T15:09:08.852-07:00</updated><title type='text'>Un encuentro con John Malkovich</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmIwuAtL5HI/AAAAAAAAAMc/HJ17A-aPN2U/s1600-h/UNAD+330.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359900073545950322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmIwuAtL5HI/AAAAAAAAAMc/HJ17A-aPN2U/s400/UNAD+330.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ella apareció hoy a mi mesa mientras me tomaba un café. Apareció volando, como suelen llegar los papeles. Eso no es una buena señal, me dije escrutando el cielo enrojecido del final de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Será que me puedes invitar a un café? –hablaba con voz miserablemente dulzona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio de mi parte, miré hacia donde la tarde se volvía rosada sobre los balcones blancos manchados de amarillo, verde y gris. Ella seguía mirándome y cuando el mesero llegó con mi pedido ella ordenó el suyo con prolijidad y parsimonia, preguntando y volviendo a preguntar, revisando, mirando y volviendo a mirar. La miré con disgusto a sus ojos blancos y entendí las desdichas de los asesinos en serie: un latido que llama a la tragedia, una sombra que nunca se va pero que nunca está. También, no sé por qué, pensé en los políticos solitarios en su cuarto de hotel, desnudos mirándose al espejo luego de un discurso aplaudido (detrás de la puerta dos guardaespaldas adormilados). Sueño a menudo con políticos, lo confieso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella me miraba de reojo, mientras yo bebía el café tratando de concentrarme en otro tema: en esa pareja de ancianos chinos que tomaban fotos en la plaza llena de gaviotas, o en los niños que se tropezaban contra el hipopótamo de esponja y rebotaban como un caucho. Miraba por perder el tiempo pues mi labor de estar solo había sido interrumpida. El mesero le trajo un capuchino con galleticas de chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias –dijo dejando caer en mi cuerpo sus ojos blancos manchados de tinta, hundiendo las galleticas en la espuma parda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice un gesto displicente con las manos, como diciendo: adelante, adelante. ¡Adelante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Antes era equilibrista –dijo mirándome desde la taza.&lt;br /&gt;- Vaya, eso sí que es bueno – dije sin mirarla.&lt;br /&gt;- ¿Qué?&lt;br /&gt;- El oficio de arribista…&lt;br /&gt;- Ah, ya–respondió con una sonrisa perezosa-: es casi lo mismo Estaba arriba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cara de qué tenía yo para que me pasaran todas estas cosas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es su explicación? – escuché que decía alguien cercano a mi mesa.&lt;br /&gt;- No sé – dijo el otro -. Si matas gente, las mujeres te escriben cartas, quieren casarse contigo. Quizás las mujeres piensan que pueden cambiar a los asesinos, que los pueden salvar. Les gustan los hombres amenazantes. Conozco varias mujeres que se divorciaron porque sus esposos eran demasiado buenos, amables. Me parece raro. No tengo respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mesa vecina, dos hombres de mediana edad conversaban. No se miraban cuando hablaban, ambos estaban con las piernas estiradas hacia el paisaje de afuera, estaban terminando una comida. Uno de ellos va desocupando lentamente una botella de vino, saca un cigarrillo de una cajetilla que deja sobre la mesa. Fuma, llenando con humo los largos intervalos de silencio. Afuera se veían las avenidas, los feos edificios blancos manchados de gris del puerto, la pantalla gigante que anunciaba un concierto de Lou Reed para septiembre. Un tambor africano, un corno inglés. Las preguntas, los leves intervalos, las precisas respuestas, los bloques sintagmáticos girando unos sobre otros como volutas, la sirena de alguna ambulancia y del tren que pasa conectando párrafos, las campanas de la catedral, el sonido de un avión, los tonos que ascienden sobre las palabras, voces apagadas de gente afuera entre carillones y efímeras gotas de lluvia; el tiempo del discurso, el tiempo que nos arrasa sobre largas oraciones. Los gestos en cámara lenta, las bocas de ellos, los labios delgados del fumador, las mejillas rojas del otro que pregunta sin mirar. Cuatro pianistas japonesas interpretaban el Canto Ostinato de Simeon Ten en la calle. Ella y yo miramos a los comensales, ella me vuelve a mirar inexpresiva. El tiempo adecuado, propicio para estar en esta tarde y el tiempo que indica que ya el día acabó y que, al igual que muchos días pasados, volveremos a algún hueco, algún refugio que un día preciso el tiempo nos quitará de un zarpazo. Yo sigo pendiente de lo que ellos dicen. Ella retoma la palabra sobre las otras voces que se escuchan en otro plano ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Antes fui malabarista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes era malabarista. Recordé. La suerte me puso en el camino esta vieja historia que tanto mal causó a mi profesión, pienso en ella que me mira. Supongo que hace años leyeron en este mismo papel lo de la malabarista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ser malabarista es estar un poco más arriba. Yo iba al nivel del piso, pero me sentía arriba, eso es ser malabarista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes fue malabarista. Atravesaba las calles de una ciudad larga y angosta. Una vez no volvió a hacer malabares. En la soledad de su cuarto escribió. Escribió hasta quedar hecha tinta en el papel. La brisa alguna vez entró en su cuarto y se llevó el papel con las palabras. Se la llevó. Ella voló y luego se arrastró, parecía huir, algunas veces parecía estar ciertamente buscando algo. Pero más parecía huir, en su huida fue dejando trazos de sí misma y con esas trazas se iban perdiendo las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella era un papel, un papel escrito, luego no fue papel pero tal vez fue palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso lo escribí hace unos años y mis lectores creyeron que se trataba de la otoñal inspiración poética de un periodista sin ideas serias para continuar con su rutina. El canto del cisne del periodista y el nacimiento de un poeta mediocre. Lo confieso: perdí lectores durante esa semana, recuerdo que maldecía leyendo las &lt;em&gt;Cartas al Lector&lt;/em&gt; donde se mofaban de mí y de mi objetividad envejecida, rancia. Nunca pude demostrar que todo eso era cierto, tampoco podía hacerlo. ¿Qué elementos probatorios podía esgrimir? Ahora tenía la prueba reina ante mis fans pero igual, de nada iba a servir: demasiado poético para ser cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De súbito supe que nada valía la pena esa tarde donde John Malkovich se terminaba la botella de vino, sacaba otro cigarrillo de su cajetilla roja y blanca de Lucky Strike y miraba abstraído hacia el puerto, nada valía la pena. El viento sopló, por supuesto como suele soplar en este puerto que ha sentido la suela de mis zapatos por más de 50 años buscando noticias. El viento se llevó el papel que voló sin un quejido, luego me llevó a mí, que volé cerca de Malkovich, dejé el restaurante, atravesé la plaza, rodeé la imponente estatua ecuestre del fundador escurrida con cagadas de pájaros, me adentré por callejones, sobrevolé el aire de los viejos cafés del puerto con ventiladores de aspas y clientes taciturnos, las oficinas de abogados ocultas en angostos pasadizos de inquilinatos, evadí las añosas librerías del centro donde los libreros mueren conversando de libros que ya nadie lee; estuve a punto de caer en manos de un niño regordete que iba agarrado a la falda de su mamá, me escurrí por una ventana azul donde una muchacha se peinaba mirando la ciudad, aspiré el olor primitivo de su cuerpo, pasé hacia el patio evitando su manotazo, disfruté el olor de los limones y los mangos, ascendí por los cielos, encontré el laberinto de la ciudad blanca manchada de gris, verde y amarillo, los diminutos puntos humanos que se movían, me dejé envolver por un remolino que me llevó hasta los solitarios y abandonados baños de la playa donde los vagabundos estiraban su borrachera, pensé en mi final con ellos, pero de nuevo el viento me arrastró por las calles, los andenes, las cloacas abiertas, las enormes y rigurosas puertas de madera hasta desembocar de nuevo en la plaza donde estaba la estatua ecuestre del fundador, divisé el café y presentí mi tragedia sin que ningún viento pudiera evitarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui a dar de bruces donde ella estaba sentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarró el papel descuidadamente y leyó. Luego me tiró al cesto de la basura. Siempre supe que era una mala historia, todos mis lectores lo saben. Tenía buena puntería: caí en el borde del cubo y luego fui a dar al fondo. Eso se le abona, porque el cubo estaba lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Imagina que alguien te dice que los árboles delante de tu casa están enfermos –seguí escuchando que decían desde el fondo de mi cueva. Imaginé a Malkovich fumando mientras miraba el puerto anocheciendo y tuve nostalgia de esos ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El teatro me gusta porque es libre, porque es efímero como la vida – oí que dijo después de una larga bocanada y luego calló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O tal vez yo dejé de escuchar. Olía a lluvia, tal vez afuera había comenzado a llover. Mala cosa para un papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmIpSTNAuhI/AAAAAAAAAMU/IEvgpafDf1w/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359891900893542930" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmIpSTNAuhI/AAAAAAAAAMU/IEvgpafDf1w/s400/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-8353080731365193691?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8353080731365193691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8353080731365193691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/07/un-encuentro-con-john-malkovich.html' title='Un encuentro con John Malkovich'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmIwuAtL5HI/AAAAAAAAAMc/HJ17A-aPN2U/s72-c/UNAD+330.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-7582135240050392444</id><published>2009-07-17T06:14:00.000-07:00</published><updated>2009-07-18T15:16:00.586-07:00</updated><title type='text'>Haruki Murakami: alguien tiene que hacerlo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmB7-hMdoJI/AAAAAAAAAL0/IZp_40PHOiQ/s1600-h/DSC01235.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359419870563639442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmB7-hMdoJI/AAAAAAAAAL0/IZp_40PHOiQ/s400/DSC01235.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Somebody’s Got to Do It&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;At the Haruki Murakami interview, there was a faint sense of siege. Tickets had sold out in eleven minutes. Up in the nosebleeds, people were pleading with an usher to let them sit on the stairs. (She was firm: “It’s against the law.”) On stage, the writer belied his rock-star reputation, glancing shyly at his feet. He began by telling the story of a jazzman who, when accused of playing “just like Charlie Parker,” handed his saxophone to his critic and said, “Here—you try playing like Charlie Parker.” He said that we should draw three conclusions from this:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Criticizing somebody is fun and easy.&lt;br /&gt;2. Meanwhile, creating something original is very hard.&lt;br /&gt;3. But somebody’s got to do it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He went on to reveal his writing secrets:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;On inspiration: “I became a writer all of a sudden. I don’t know why.”&lt;br /&gt;On the three essentials to literature: “Reason. Harmony. Free improvisation.”&lt;br /&gt;On momentum: “I wanted to turn the pages, but there were no pages—I had to write them. I don’t know what’s going to happen next, so I write it. And then I don’t know what’s going to happen next, so I write it.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;On happiness: “If the protagonist is happy, there’s no story at all.”&lt;br /&gt;On the toughness required to be a writer: “You have to be Rocky.”&lt;br /&gt;On writing in general: “It’s fun.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rapid Motion Through Space Elates One&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In our Summer Fiction Issue, the Japanese writer Haruki Murakami recalls the moment he decided to try writing a novel (1:30 P.M., April 1, 1978, in the middle of a baseball game) and how, once he exchanged the active life of a jazz-club impressario for the more sedentary practice of writing at a desk all day, he turned to long-distance running for exercise. Since then, he has competed in twenty-six marathons. Writers who run—or who at least appreciate the concept —are perhaps not rare, but literary writing about running is. (William Goldman’s “Marathon Man” doesn’t really count.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In the magazine, Murakami declares, “When I began my life as a runner. . .it was my belated, but real, starting point as a novelist.” Earlier this year, in an &lt;a href="http://www.spiegel.de/international/world/0,1518,536608,00.html"&gt;interview&lt;/a&gt; in Der Spiegel, Murakami directly linked his marathon training to his creative process:&lt;br /&gt;Der Spiegel: Are you a better writer because you run?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murakami: Definitely. The stronger my muscles got, the clearer my mind became. I am convinced that artists who lead an unhealthy life burn out more quickly. Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin were the heroes of my youth— all of them died young, even though they didn’t deserve to. Only geniuses like Mozart or Pushkin deserve an early death. Jimi Hendrix was good, but not so smart because he took drugs. Working artistically is unhealthy; an artist should lead a healthy life to make up for it. Finding a story is a dangerous thing for an author; running helps me to avert that danger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://www.newyorker.com/"&gt;The New Yorker &lt;/a&gt;© 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmB7OB-cnGI/AAAAAAAAALs/aKwQ16dxhVE/s1600-h/DSC05425.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5359419037549632610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmB7OB-cnGI/AAAAAAAAALs/aKwQ16dxhVE/s320/DSC05425.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Fotografía de Murakami: &lt;a href="mailto:libardobenavides@gmail.com"&gt;Libardo Benavides&lt;/a&gt; © 2009&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-7582135240050392444?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7582135240050392444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7582135240050392444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/07/haruki-murakami-escribir-y-correr.html' title='Haruki Murakami: alguien tiene que hacerlo'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SmB7-hMdoJI/AAAAAAAAAL0/IZp_40PHOiQ/s72-c/DSC01235.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-7102283353993305176</id><published>2009-07-11T09:03:00.000-07:00</published><updated>2009-07-17T06:43:36.923-07:00</updated><title type='text'>Anne Michaels</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SljGD8oCwWI/AAAAAAAAALk/RmjKhWaJbPs/s1600-h/UNAD+247.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5357249527873192290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SljGD8oCwWI/AAAAAAAAALk/RmjKhWaJbPs/s400/UNAD+247.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;FLORES &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay otra piel dentro de mi piel&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que se ajusta a tu tacto como un lago a la luz; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;que desliza su memoria, su lenguaje perdido&lt;/div&gt;&lt;div&gt;dentro de tu lengua, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;borrándome para hacerme de nuevo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Justo cuando el cuerpo cree saber &lt;/div&gt;&lt;div&gt;los caminos para conocerse a sí mismo, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;esta segunda piel sigue buscando sus respuestas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En la calle - las sillas de los cafés abandonadas &lt;/div&gt;&lt;div&gt;en las terrazas, los puestos del mercado vaciados &lt;/div&gt;&lt;div&gt;de su viva luz, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;aunque el pavimento todavía respire &lt;/div&gt;&lt;div&gt;uvas y melocotones - &lt;/div&gt;&lt;div&gt;como la luz de todo lo que crece &lt;/div&gt;&lt;div&gt;en la tierra recién removida, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;cada partícula de mí se ajusta a tu tacto, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;el viento envolviéndonos las piernas en mi vestido, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;tu camisa deshaciéndose en flores por mis manos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;FLOWERS &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;There's another skin inside my skin&lt;/div&gt;&lt;div&gt;that gathers to your touch, a lake to the light;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;that looses its memory, its lost language&lt;/div&gt;&lt;div&gt;into your tongue,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;erasing me into newness. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Just when the body thinks it knows&lt;/div&gt;&lt;div&gt;the ways of knowing itself, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;this second skin continues to answer. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;In the street - café chairs abandoned&lt;/div&gt;&lt;div&gt;on terraces; market stalls emptied&lt;/div&gt;&lt;div&gt;of their solid light,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;though pavement still breathes&lt;/div&gt;&lt;div&gt;summer grapes and peaches.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Like the light of anything that grows&lt;/div&gt;&lt;div&gt;from this newly-turned earth,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;every tip of me gathers under your touch, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;wind wrapping my dress around our legs, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;your shirt twisting to flowers in my fists. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;The Weight of Oranges/Miner's Pond (Toronto: &lt;a href="http://www.mcclelland.com/"&gt;McClelland &amp;amp; Stewart&lt;/a&gt;, 1997). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-7102283353993305176?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7102283353993305176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7102283353993305176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/07/flores-hay-otra-piel-dentro-de-mi-piel.html' title='Anne Michaels'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SljGD8oCwWI/AAAAAAAAALk/RmjKhWaJbPs/s72-c/UNAD+247.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-2195923375523580777</id><published>2009-07-05T09:12:00.000-07:00</published><updated>2009-07-18T13:07:25.221-07:00</updated><title type='text'>Diálogos sobre Dios y el Diablo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDRmaA_bBI/AAAAAAAAALM/-np5VxZ9CU0/s1600-h/DSC00075.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355010414692232210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDRmaA_bBI/AAAAAAAAALM/-np5VxZ9CU0/s400/DSC00075.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Diálogos sobre Dios y el Diablo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las escuelas vacías son perturbadoras. Durante las vacaciones escolares puede ocurrir cualquier cosa en su interior. Si quieren un consejo lo digo sin tapujos: mejor no entren. Puede llegar a ser la más prudente de las decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo razones para decirlo: soy un investigador juicioso de los tiempos y los espacios escolares pero, como mal cristiano, he cometido errores. Una tarde de estas cometí la imprudencia de adentrarme en una escuela en plenas vacaciones de mitad de año. El vacío del patio se sentía como una prolongación cuadriculada del cosmos, el viento hacía golpear las puertas con un eco profundo, voces huecas reptaban por los salones desiertos, los tableros dejaban ver las sombras pálidas, ocultas, de lo que algún día, en tiempo de clase, fue la geometría, la matemática y la gramática: se adivinaba una pugna interna por tratar de reacomodar sus fórmulas maltratadas, gritadas, injuriadas, transformadas y calumniadas por miles de niños y profesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo la sombra del mango un pequeño, sentado en el piso, acomodaba las fichas de un dominó. No demostraba más de 6 años y, con un gesto admonitorio, me invitó a jugar con él. Tenía la expresión vital y aguda de una lagartija. Acomodó el juego y contó. Me dijo: 5 para usted, pero me entregó 15, y apartó 15 para él, pero contó 30. En silencio comenzamos la partida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El que tenga la ficha más alta inicia -dije yo inútilmente pues el pequeño inocente ya había puesto sobre la mesa el doble uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De suerte encontré un 6-1 y puse el uno al lado del uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No - me corrigió a tiempo-, el 6 va con el 1. ¿Usted no sabe jugar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No alcancé a responderle su imprudencia pues en ese momento sopló la brisa de junio con toda la fuerza y tumbó las fichas que tanto trabajo nos había costado parar y organizar. El niño miró hacia el cielo, decepcionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dios es malo- dijo comenzando a acomodar otra vez las fichas.&lt;br /&gt;- ¿Y eso por qué?- le pregunté enderezando las mías.&lt;br /&gt;- ¿No ve cómo tumbó todas las fichas?&lt;br /&gt;- Tenía pensado que otro era el malo.&lt;br /&gt;- Quién.&lt;br /&gt;- El diablo…&lt;br /&gt;- No, el diablo no puede ser malo.&lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;- Porque él vive debajo de la tierra. ¿Cómo va a poder soplar debajo de la tierra?&lt;br /&gt;- Ya veo.&lt;br /&gt;- En cambio Dios, mire como sopla, le da duro a las puertas, tumba las fichas… Sopla y sopla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento de junio siguió soplando con esa fuerza que se traen los vientos cuando vienen de viajes largos, del Caribe, del lago de Maracaibo y se cruzan con las brisas del Catatumbo. En cualquier lugar de la ciudad calurosa ese viento era recibido como una bendición de Dios, en cualquier lugar menos en aquella escuela desolada, donde el viento estaba causando graves estragos: a duras penas nos las arreglábamos para enderezar las fichas que se caían una tras otra y el largo juego no podía comenzar. Dios es bueno, pensé disfrutando del frescor de la tarde, pero no me atreví a decirlo en voz alta: el niño me hubiera mirado como quien mira a un insensato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dios es muy malo – dije al fin decepcionado, levantándome-; no nos dejó jugar.&lt;br /&gt;-Eso ya lo sabía – dijo el niño sin mirarme, empeñado en juntar las fichas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de la escuela y llegué al centro de la ciudad cuando ya estaban cayendo las sombras. No quise ni imaginarme como sería esa escuela de noche, las voces que allí se escucharían, la eterna pugna entre Dios y el diablo que siempre escogen escuelas desoladas para debatir sus arcanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Benjamin Casadiego © 2009&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDRVlEU_YI/AAAAAAAAALE/fujbfezAZZk/s1600-h/Cabrera+infante+022.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355010125601242498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDRVlEU_YI/AAAAAAAAALE/fujbfezAZZk/s320/Cabrera+infante+022.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-2195923375523580777?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2195923375523580777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2195923375523580777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/07/dialogos-sobre-dios-y-el-diablo.html' title='Diálogos sobre Dios y el Diablo'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDRmaA_bBI/AAAAAAAAALM/-np5VxZ9CU0/s72-c/DSC00075.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-6690834068089563542</id><published>2009-07-05T07:54:00.000-07:00</published><updated>2009-07-06T11:39:08.912-07:00</updated><title type='text'>Receta del arroz de dulce</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDElLlr9nI/AAAAAAAAAK8/dPvePzZyOeM/s1600-h/DSC02606.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5354996099988584050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDElLlr9nI/AAAAAAAAAK8/dPvePzZyOeM/s400/DSC02606.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Arroz de dulce&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ingredientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 tazas de arroz&lt;br /&gt;4 tazas de agua&lt;br /&gt;½ taza de azúcar (más o menos)&lt;br /&gt;1 caja de pasas Sun Maid&lt;br /&gt;Canela al gusto&lt;br /&gt;1 lechera de la grande&lt;br /&gt;1 bolsa grande de leche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Preparación &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lava el arroz, se coloca en 4 tazas de agua, se pone a cocinar en fuego alto y luego, cuando hierva y se haya mermado un poco el agua, se pone a fuego medio. En ese momento se agrega la media taza de azúcar. Cuando el arroz ablande y esté en pleno proceso de secado se vierte la leche poco a poco, revolviendo para que no se pegue hasta desocupar la bolsa de leche. Se agrega la canela, las pasas, la leche condensada y lo bajamos cuando la leche haya tomado una consistencia cremosa. Algunas veces no se le echa canela ni pasas. No pasa nada. Al servir se coloca encima queso costeño rayado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un manjar. La tradición en Ocaña es prepararlo el domingo en la tarde para servirlo a las visitas que llegan. De todos los dulces, ese es mi preferido y lo hago de la manera como lo he expuesto, sin preocuparme por si van a llegar visitas o no. En estos tiempos donde todo es dietético, desde los licores hasta el pan (por ahí vi pan Bimbo &lt;em&gt;Diet&lt;/em&gt;), vale la pena saborear algo con el sabor genuino de la buena vida, cuando la gente moría de vieja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDAGn7mzUI/AAAAAAAAAKs/V7dmxl5BUl8/s1600-h/sunmaid[1].jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5354991176974257474" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 217px; CURSOR: hand; HEIGHT: 275px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDAGn7mzUI/AAAAAAAAAKs/V7dmxl5BUl8/s320/sunmaid%5B1%5D.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-6690834068089563542?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/6690834068089563542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/6690834068089563542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/07/receta-del-arroz-de-dulce.html' title='Receta del arroz de dulce'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlDElLlr9nI/AAAAAAAAAK8/dPvePzZyOeM/s72-c/DSC02606.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-7627454998365763692</id><published>2009-07-05T07:48:00.000-07:00</published><updated>2009-07-05T07:52:50.393-07:00</updated><title type='text'>El etnógrado</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlC9gpkuCLI/AAAAAAAAAKc/cZLzz-NJR0I/s1600-h/Agosto+de+2008+032.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5354988325556848818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlC9gpkuCLI/AAAAAAAAAKc/cZLzz-NJR0I/s400/Agosto+de+2008+032.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ETNÓGRAFO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso me lo refirieron en Texas, pero había acontecido en otro estado.  Cuenta con un solo protagonista, salvo que en toda historia los protagonistas son miles, visibles e invisibles, vivos y muertos.  Se llamaba, creo Fred Murdock.  Era alto a la manera americana, ni rubio ni moreno, de perfil de hacha, de muy pocas palabras.  Nada singular había en él, ni siquiera esa fingida singularidad que es propia de los jóvenes.  Naturalmente respetuoso, no descreía de los libros ni de quienes escriben los libros.  Era suya esa edad en que el hombre no sabe aún quién es y está listo a entregarse a lo que le propone el azar; la mística del persa o el desconocido origen del húngaro, las aventuras de la guerra o el álgebra, el puritanismo o la orgía.  En la universidad le aconsejaron el estudio de las lenguas indígenas.  Hay ritos esotéricos que perduran en ciertas tribus del oeste; su profesor, un  hombre entrado en años, le propuso que hiciera su habitación en una reserva, que observara los ritos y que descubriera el secreto que los brujos revelan al iniciado.  A su vuelta, redactaría una  tesis que las autoridades del instituto darían a la imprenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murdock aceptó con alacridad.  Uno de sus mayores había muerto en las guerras de la frontera; esa antigua discordia de sus estirpes era un vínculo ahora.  Previó, sin duda, las dificultades que lo aguardaban; tenía que lograr que los hombres rojos lo aceptaran como uno de los suyos.  Emprendió la larga aventura.  Más de dos años habitó en la pradera, entre muros de adobe o a la intemperie.  Se levantaba antes del alba, se acostaba al anochecer, llegó a soñar en un idioma que no era el de sus padres.  Acostumbró su paladar a sabores ásperos, se cubrió con ropas extrañas, olvidó los amigos y la ciudad, llegó a pensar de una manera  que su lógica rechazaba.  Durante los primeros meses de aprendizaje tomaba notas sigilosas, que rompería después, acaso para no despertar la suspicacia de los otros, acaso por que ya no las precisaba.  Al término de un plazo prefijado por ciertos ejercicios, de índole moral y de índole física, el sacerdote le ordenó que fuera recordado sus sueños y que se los confiara al clarear el día.  Comprobó que en las noches de luna llena soñaba con bisontes. Confió estos sueños repetidos a su maestro; éste acabó por revelarle su doctrina secreta. Una mañana, sin haberse despedido de nadie, Murdock se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ciudad sintió la nostalgia de aquellas tardes iniciales de la pradera en que había sentido, hace tiempo, la nostalgia de la ciudad.  Se encaminó al despacho del profesor y le dijo que sabía el secreto y que había resuelto no revelarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo ata su juramento? – preguntó el otro.&lt;br /&gt;-No es esa mi razón –dijo Murdock – En esas lejanías aprendí algo que no puedo decir.&lt;br /&gt;-Acaso el idioma inglés es insuficiente – observaría el otro.&lt;br /&gt;-Nada de eso, señor.  Ahora que poseo el secreto, podría enunciarlo de cien modos distintos y aun contradictorios.  No sé muy bien cómo decirle que el secreto es precioso y que ahora la ciencia, nuestra ciencia, me parece una mera frivolidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agregó al cabo de una pausa:&lt;br /&gt;-El secreto por lo demás, no vale lo que valen los caminos que me condujeron a él.  Esos caminos hay que andarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor le dijo con frialdad:&lt;br /&gt;-Comunicaré su decisión al Consejo. ¿Usted piensa vivir entre los indios?.&lt;br /&gt;Murdock le contestó:&lt;br /&gt;-No.  Tal vez no vuelva a la pradera.  Lo que me enseñaron sus hombres vale para cualquier lugar y para cualquier circunstancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal fue en esencia el diálogo.&lt;br /&gt;Fred se casó, se divorció y es ahora uno de los bibliotecarios de Yale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(enviado a la lista de Raíces por el poeta José Ropero)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-7627454998365763692?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7627454998365763692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7627454998365763692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/07/el-etnogrado.html' title='El etnógrado'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SlC9gpkuCLI/AAAAAAAAAKc/cZLzz-NJR0I/s72-c/Agosto+de+2008+032.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-8197521839120920899</id><published>2009-06-23T14:14:00.000-07:00</published><updated>2009-09-03T10:32:18.257-07:00</updated><title type='text'>Días sin clase</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SkFKlB5ejeI/AAAAAAAAAKU/V_DpkkSD870/s1600-h/DSC05381.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350639832317988322" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SkFKlB5ejeI/AAAAAAAAAKU/V_DpkkSD870/s400/DSC05381.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SkFJBzfVooI/AAAAAAAAAKM/4GJRcFQrkBk/s1600-h/DSC05381.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Días sin clase: para pensar las rutas de regreso a la escuela&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Benjamin Casadiego&lt;br /&gt;Responsable pedagógico proyecto &lt;a href="http://www.blogger.com/www.sviluppodeipopoli.org"&gt;CISP&lt;/a&gt;-&lt;a href="http://www.iom.int/jahia/jsp/index.jsp"&gt;OIM&lt;/a&gt; en Norte de Santander&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la biblioteca del Centro de Convivencia ciudadana de Tibú me encontré con “Los niños terribles”, un libro de memorias de infancia que escribió Jean Cocteau en 1929. En él narra su vida escolar en París. La trama de la historia se abre desde el momento en que un muchacho, Dargelos, le tira una bola de nieve en la cabeza a su compañero Paul. Hay sangre en el rostro del niño y un hilo rojo se escurre hacia los adoquines. Un profesor al ver la escena corre de inmediato con el herido a la enfermería, mientras otro se va con el infractor a la Rectoría. El joven agresor dice que solo le tiró una bola de nieve, pero un niño que ha sido testigo hace una diferencia crucial: la bola de nieve llevaba una piedra adentro. Dargelos termina expulsado del colegio, no por la bola de nieve con la piedra sino porque, días después, le esparció pimienta en los ojos a un profesor. Cuando Paul, el agredido, se entera en medio de su convalecencia de que Dargelos ha sido expulsado de la escuela, siente que se ha ido el único motivo por el que le gustaba ir a clases.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn1" name="_ednref1"&gt;[i]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno suelta el libro y se pregunta abstraído: ¿qué anima a un niño a asistir a clases? &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En una reunión con profesores en Tibú, estos contaban que muchos niños llegaba a clase buscando el amor que en casa no recibían de sus padres. Ese amor y otras cosas más buscan todos los niños en las escuelas: ellos sienten que van a participar de una experiencia educativa en un ambiente complejo, es decir vivo y rico, de lo contrario la escuela no funcionaría como tal sino como “jaula”, que es como se refieren en el libro de Cocteau a las aulas de clase. Lo curricular puede ser visto por los niños como la condición que deben saldar para acceder a ese otro espacio oculto de la camaradería, el intercambio social, la invención, los juegos, las complicidades, el ascenso o descenso en la vida pública. Allí está inscrito el aprendizaje, por eso no se puede desligar el aprender de los intereses claros de los niños, de la vida que están llevando y esperan llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, para que un niño llegue a su escuela debe haber una ruta pensada como proyecto educativo al interior de una familia. Ese proyecto se construye a partir de necesidades de inclusión social y vida digna. Con esto claro, la familia hace que la ruta diaria no tenga pierde: el baño, el desayuno, el uniforme lavado y planchado, los zapatos, el maletín, los cuadernos, las tareas. Esa es la ruta que la familia como institución se encarga de validar día a día desde hace tal vez un siglo. La familia por lo general no discute o evalúa con los niños el placer o no de estar en el colegio: los niños tienen el deber de estudiar, comenzado porque no podrían dejarlos con nadie en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar está el interés del niño por afianzar esa cohesión social que significa estar dentro del espacio escolar: allí están sus camaradas, sus tesoros, sus revanchas y dolores, la vida social organizada, una vida casi invisible para los adultos, pero que allí va paralela a la vida “normal” de los grandes: intrigas, decepciones, amores, solidaridad, trabajo en equipo, mezquindades, violencia, pobreza, poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la vida normal. Ahora bien: qué ocurre cuando en la casa ven más práctico que el niño se quede haciendo los oficios domésticos, o que se vaya a trabajar con el papá en la mina o a raspar coca. O cuando todo es tan complicado que enviar al niño al colegio no hace parte de una rutina pues la escuela se ve como un proyecto a muy largo plazo donde no se ve nada inmediato. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Entonces allí el juego puede terminar para una comunidad y un país: cuando un niño no va a clases comienzan a ascender los indicadores de desprotección y vulnerabilidad. Es decir ese proyecto a largo plazo que es la educación queda truncado, lo mismo que ese roce del conocimiento en un espacio que hace parte de sus construcciones sociales que continuarán hasta la vida de adulto. Algo se desconecta en una red creada desde los aprendizajes compartidos, una red que exige poseer las claves para estar en ella. Lo marginal se vuelve más marginal, lo pobre se vuelve más pobre, la exclusión se abre como una flor venenosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Los azares de la exclusión?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El físico y matemático francés de fines de siglo XIX, Henri Poincaré, nos habla sobre el azar de esta manera: para que el azar ocurra se necesitan pequeños cambios: por ejemplo, para que la aguja de una ruleta se detenga en un color rojo o verde se necesita un impulso inicial leve o menos leve para que llegue a un punto determinado, rojo o verde; para que un ladrillo al caer golpee o no la cabeza de algún transeúnte se necesitan centésimas de segundo: una más y el ladrillo llega a la cabeza, otra centésima menos el ladrillo cae al piso sin herir al transeúnte. Pero esas cantidades mínimas que rigen al azar pueden tener consecuencias enormes, algunas veces devastadoras. “Siempre que estos dos mundos, generalmente extraños entre sí –escribe Poincaré-, reaccionan de esta manera el uno sobre el otro, las leyes de esta reacción han de ser muy complejas; por otra parte habría bastado un pequeño cambio en las condiciones iniciales de estos dos mundos para que la reacción no se hubiera producido”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn2" name="_ednref2"&gt;[ii]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traigo este ejemplo para pensar en ese momento cuando el niño no llega más a clase. Dos mundos, esta vez reconocidos entre sí, se desencuentran de manera desafortunada para que ese azar se de: la casa sin proyecto de educación y la escuela sin espacios de atracción efectivos. Es una decisión inadvertida dentro de la vida azarosa de un barrio en la periferia de la ciudad, pero las consecuencias son devastadoras a largo plazo: para el niño y la sociedad. Debe pasar mucho tiempo para que nos demos cuenta a dónde llegan las cosas cuando la ruta de la escuela se pierde. Para todos significa más pobreza, para un país significa inequidad.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn3" name="_ednref3"&gt;[iii]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los riesgos de no tener ruta para la escuela&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hace que un niño decida coger la ruta de las armas o los negocios ilícitos? La pobreza, podemos decir de inmediato, pero la respuesta no es completa. Un niño puede irse a las armas porque ve allí grupos donde se siente respetado, donde hay calor de amigos, camaradería o simplemente porque la familia lo entrega para desentenderse económicamente de él: al fin de cuentas allí va a tener comida y techo.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn4" name="_ednref4"&gt;[iv]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro indicador es el espacio que habita&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn5" name="_ednref5"&gt;[v]&lt;/a&gt;, pensando en el espacio físico no solo como expresión de las desigualdades y discriminaciones sociales, sino también porque contribuye a formar el “habitus” que condiciona la proximidad y lejanía de personas en el plano subjetivo, en el ámbito de las creencias, pensamientos, disposiciones y percepciones.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn6" name="_ednref6"&gt;[vi]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en ese espacio donde los seres humanos aprendemos por segunda vez a hablar para entrar al mundo, donde se puede acceder, según Bernstein, a los códigos elaborados que no dependen de factores sicológicos sino del acceso a posiciones sociales especializadas dentro de la estructura social por medio de las cuales se hace posible un determinado modelo de habla que es la que al final viene a construir el modo de vida que llevamos o queremos llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno de esos indicadores es el espacio, debemos pensar qué estrategia debemos construir con la escuela y la comunidad para que un niño se sienta protegido en su lugar, respaldado en su decisiones, animado para poder desarrollar un entorno de libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las estrategias&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué estrategias desarrollar para que pase lo que pase el niño vaya todos los día a la Escuela? La respuesta aquí la damos desde un enfoque de educación no formal que apoye a la escuela y las familias para que la ruta no se pierda. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Un enfoque de educación no formal significa una alianza con la escuela para que ocurra una red entre la casa, la escuela y el barrio. Las experiencias no formales pueden consolidar algunas actividades de formación y comunicación barrial:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uso vital del tiempo libre.&lt;br /&gt;Sentido de pertenencia con la escuela.&lt;br /&gt;Escuela de padres.&lt;br /&gt;Placer de aprender.&lt;br /&gt;Talleres con profesores.&lt;br /&gt;Reglas de juego claras.&lt;br /&gt;Construcción de ciudadanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un enfoque de educación no formal significa estar en una experiencia de aprendizaje sin estar en el aula, ser profesores sin serlo, por lo tanto no es repetir en tiempo extra escolar lo que se ha hecho en el tiempo escolar: pero comunica, enlaza y da luces de sentido al conocimiento de la escuela formal. Este enfoque le apuesta a algo que el niño y el ser humano busca instintivamente: el intercambio, el juego como construcción social, la otra mirada a lo que se ve en la escuela a través de expresiones artísticas, la literatura, la educación física. “La capacitación debe enfatizar en su capacidad para participar de forma constructiva e incitar un cambio positivo, es decir, sugerir mejoras en las actividades escolares o informar y prevenir abusos dentro del ambiente de aprendizaje. Las tareas que surgen durante las emergencias (por ejemplo, brindar actividades recreacionales a los niños y jóvenes) pueden ser usadas para involucrar a las personas jóvenes, especialmente aquellas que no asisten a la escuela, en actividades que son importantes para la comunidad. Esto les da alternativas positivas ante influencias negativas tales como el delito, grupos armados, etc.”&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn7" name="_ednref7"&gt;[vii]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un enfoque de educación no formal hace gestión con los padres y los profesores, intenta conversar con ellos, conecta ideas para trabajar con el barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando una familia no envía a un niño al colegio no está tomando una decisión privada, allí la decisión es pública enmarcada dentro de la los deberes y derechos entre el Estado y la familia. Si algo pueden hacer las experiencias de educación no formal es ayudar a la escuela y la familia a encontrar la ruta sobre un mapa construido entre todos los implicados. Este enfoque no enjuicia: busca solución a problemas, conectando a las instituciones del Estado, acercando a la casa con ese proyecto que es la educación para toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la intervención debe ser bien pensada para que sea coherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según un documento de Medicina Legal aparecido a comienzos de junio, las muertes por la violencia organizada disminuyeron en el 2008, al tiempo que amentaron las muertes por violencia domestica. Es decir que los índices generales de violencia se mantuvieron, lo que nos deja ver que la violencia “intima” es un problema a escala social y que las intervenciones deberían tener esa mirada a gran escala. Así pues, cuando intervenimos una familia a partir del riesgo de abandono escolar debemos tener claro, o por lo menos sospechar, que hay una disposición a la violencia más allá de la casa. Que es histórica. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Saber esto no terminará con la deserción escolar de la misma manera como sale un conejo del sombrero del mago, pero nos hará más sensatos cuando hacemos intervenciones a partir de la observación de un grupo de niños escolares demarcando fronteras de manera ruda. En efecto, hay violencia y es posible que haya más violencia intrafamiliar de la que podemos imaginarnos, pero detengámonos un momento, pensemos antes de dar el veredicto final. Construyamos desde las familias y la escuela aportes a la comunidad desde una mirada asertiva &lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn8" name="_ednref8"&gt;[viii]&lt;/a&gt; y diversa. Con esto queremos ir más allá del blanco y negro, donde hay malos y buenos a rajatabla, para buscar una experiencia vital. Porque una experiencia vital es abarcadora desde nosotros mismos, como victimas, cómplices y victimarios, como los de afuera y los de adentro, femeninos y masculinos dentro de nuestra feminidad y masculinidad: Fausto y Mefistófeles al mismo tiempo. Pero nunca como el de bata blanca que viene a decir de qué se van a morir los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El informe de Medicina Legal concluye: ayudan mucho los programas de educación no formal. Nosotros en las reuniones con padres de familia en La Gabarra y Tibú hemos podido medir de manera cualitativa cómo los niveles de agresividad de los niños han disminuido desde que ellos están en el programa. Somos conscientes que esas mediciones, aunque valiosas, no bastan. Para acercarnos a una certeza más adecuada a los intereses del proyecto, como de la escuela y las familias, el equipo de sicólogos y pedagogos ha diseñado una ficha de seguimiento escolar aplicada cada tres meses en donde; a través de 17 valoraciones, podemos tener una idea de los progresos o retrocesos de los participantes en un proceso de educación no formal enfocado a niños en alto riesgo de deserción escolar. Para el proyecto, las evaluaciones deben obtener tanto los datos cualitativos como los cuantitativos para desarrollar un cuadro integral. Los datos cualitativos proporcionan información contextual y nos ayudan a explicar los datos estadísticos obtenidos. Los datos cualitativos pueden obtenerse mediante entrevistas, observaciones y documentos escritos, mientras que los cuantitativos, por medio de encuestas y cuestionarios&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn9" name="_ednref9"&gt;[ix]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De niños, el profesor era un ser todopoderoso, un dios que lo sabía todo y estaba más allá de nuestro pequeño espacio. Aún hoy, para un niño escolar, el profesor es un paradigma clave en su vida, pero no es el ser todopoderoso que creció en nuestra imaginación entre la reverencia y el miedo. En zonas de crisis, el maestro es igualmente víctima junto con los niños y las familias. Una reunión de líderes comunitarios y profesores del Catatumbo deja claro que el apoyo sicosocial lo necesitan tanto niños como profesores, toda la comunidad educativa. Allí la propuesta de educación no formal tiene unos tiempos, espacios, ritmos y temáticas diferentes. “Los métodos de enseñanza para las poblaciones infantiles y de adolescentes que han estado expuestos a traumas deben incluir una estructura predecible, períodos de aprendizaje más cortos para desarrollar la concentración, métodos disciplinarios positivos, participación de todos los estudiantes en actividades de aprendizaje y juegos cooperativos. Será necesario también considerar las necesidades psicosociales del personal educativo, ya que el mismo con frecuencia se extrae de la población afectada y enfrenta los mismos estresares o traumas que los educandos.” &lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn10" name="_ednref10"&gt;[x]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuando leí el libro de Cocteau pensé en lo que me motivaba para ir a la escuela y me respondí luego de habérmelo pensado con nostalgia: Los otros niños. Uno paga un día de clases por verse con los amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propongo un ejercicio entonces: el de preguntarnos íntimamente qué nos motivó a ir a clases cuando fuimos niños, preguntarles a los niños de ahora qué los motiva a asistir hoy día a clases. Y otra pregunta: qué los desmotiva tanto para no querer ir al colegio. Es posible que con las respuestas podamos construir una idea de escuela entre todos y todas. David, un niño de 10 años, me respondió: “vengo a la escuela para aprender y tener un mejor futuro”. David, ha visto escenas de la violencia colombiana que un adulto en condiciones normales es posible que no vea a lo largo de su vida. Que David hable tan bien de la escuela y tenga expectativas tan claras alrededor de ella, es una señal para tener en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref1" name="_edn1"&gt;[i]&lt;/a&gt; Jean Cocteau (1889-1963), poeta, novelista, dramaturgo, diseñador, autor de libretos y director de cine francés. Estuvo asociado con el surrealismo y su obra ejerció gran influencia en la de otros muchos escritores.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref2" name="_edn2"&gt;[ii]&lt;/a&gt; Henri Poincaré, Sobre la Ciencia y el método. Biblioteca Universal Círculo de Lectores, Unesco, Barcelona, 1997.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref3" name="_edn3"&gt;[iii]&lt;/a&gt; Ejemplos de indicadores para una deficiente cohesión social en cualquier país: la pobreza, la discriminación, la exclusión, la desconfianza social, la falta de oportunidades, la ciudadanía postergada, al decir de Octavio Paz. A todas estas, los indicadores de educación nos ponen a pensar en todos los anteriores. Uno de ellos para este caso, según un documento de la CEPAL (Inclusión y Sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile, 2007), se refiere a la proporción de personas que abandonan prematuramente la enseñanza y no continúan con ningún tipo de educación o formación. Por ejemplo, este indicador revela la eficiencia del sistema educativo de un país, así como la habilidad de una sociedad para luchar contra la pobreza y mejorar los niveles de cohesión social. Según los cálculos del ICBF, (La Opinión 20.06.09) invertir 1 dólar en alimentos por parte del Estado en la primera infancia (0 a 6 años), le permite ahorrar al gobierno hasta 12 dólares en la edad adulta. Es de suponer que esos 12 dólares tienen que ver con un intento de restaurar educación deficiente, problemas de salud e imposibilidad de inserción en la vida económica del país.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref4" name="_edn4"&gt;[iv]&lt;/a&gt; Un informe del PNUD, Noticias del Callejón trabaja estos indicadores de riesgo para que un niño o niña terminen involucrados en la guerra: vivir en zonas de violencia, idealizar lo armado, vivir en un entorno familiar disfuncional, el desplazamiento, la disputa por la riqueza en zonas mineras, petroleras por las millonarias regalías, o cuando se está en zona de cultivos ilícitos.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref5" name="_edn5"&gt;[v]&lt;/a&gt; Según la directora del ICBF la desnutrición afecta sobre todo a zonas rurales por la situación histórica del conflicto en el país. De acuerdo con sus cálculos, los grupos armados organizados en muchas ocasiones se oponen a que lleguen los alimentos, afectando sobre todo a indígenas y afrodescendientes. La Opinión, 20.06.09&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref6" name="_edn6"&gt;[vi]&lt;/a&gt; Bourdieu, Pierre, “Efectos de lugar”, La miseria del mundo, Pierre Bourdieu y&lt;br /&gt;otros, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref7" name="_edn7"&gt;[vii]&lt;/a&gt; Normas mínimas para la educación en situaciones de emergencia, crisis crónica y reconstrucción temprana, INEE. Unesco, Londres, 2004.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref8" name="_edn8"&gt;[viii]&lt;/a&gt; Alonso Montaguth en su ensayo inédito, “Comportamiento y constitución del sujeto humano”, dice: por norma de comportamiento asertivo se entiende aquella que busca en toda acción que emprenda un estudiante cuando implique una falta, más que destacar la falta en sí, la promoción y el acompañamiento de los procesos de desarrollo del niño o niña de manera positiva, buscando en el refuerzo y en el razonamiento empático que se perciba la manera correcta de actuar, de tal manera que se viva la integración y el convivir siempre pensando y actuando en función del otro y de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref9" name="_edn9"&gt;[ix]&lt;/a&gt; INEE, documento citado&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref10" name="_edn10"&gt;[x]&lt;/a&gt; INEE, documento citado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-8197521839120920899?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8197521839120920899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8197521839120920899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/06/dias-sin-clase-para-pensar-las-rutas-de.html' title='Días sin clase'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SkFKlB5ejeI/AAAAAAAAAKU/V_DpkkSD870/s72-c/DSC05381.JPG' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-3197421900762252137</id><published>2009-04-20T11:19:00.000-07:00</published><updated>2009-04-22T09:25:38.625-07:00</updated><title type='text'>El color del blanco</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SezDQKjyi7I/AAAAAAAAAJ8/ve1I3hDET3o/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+243.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326847141752245170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SezDQKjyi7I/AAAAAAAAAJ8/ve1I3hDET3o/s320/Agua+de+la+virgen+1+243.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SezBFdbvBPI/AAAAAAAAAJ0/1IUpFZ1U6r0/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+183.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326844758816916722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SezBFdbvBPI/AAAAAAAAAJ0/1IUpFZ1U6r0/s320/Agua+de+la+virgen+1+183.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sey_qWxk48I/AAAAAAAAAJk/b4-1ApZVxSE/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+248.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326843193661383618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sey_qWxk48I/AAAAAAAAAJk/b4-1ApZVxSE/s320/Agua+de+la+virgen+1+248.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sey_bYb-AdI/AAAAAAAAAJc/nLvIGVDLjKw/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+171.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5326842936409588178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sey_bYb-AdI/AAAAAAAAAJc/nLvIGVDLjKw/s320/Agua+de+la+virgen+1+171.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El color estaba allí, con un mensaje lejano desde el comienzo de los tiempos. Creíamos que el blanco había pintado el pasado, pero no. Estaban todos los colores, como el mundo. Pero si bien el mundo tenía colores desde siempre, no lo tenía la historia y la memoria. Para la memoria y para la historia, el mundo no tuvo colores sino desde el Renacimiento. Si buscamos una época de arrogancia allí la tenemos en todo su colorido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego fueron apareciendo pistas y el misterio finalmente fue resuelto: Hacia finales de la década de 1860, el pintor anglo holandés Lawrence Alma-Tadena expuso un pequeño cuadro, &lt;em&gt;Fidias y el Friso del Partenón&lt;/em&gt;, en el que se muestra al artista, no como el gran escultor de la antigüedad, sino como un pintor, dando los últimos retoques a la rica policromía del relieve, las intensas carnaciones del jinete situado sobre un fondo del más intenso azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fue el punto donde el pasado en blanco y negro, como nuestros sueños, comenzó a verse en colores: Alma-Tadena reconstruyó el tiempo clásico, sus vivos cromatismos y se hizo famoso por sus cuidadosas reconstrucciones: esta temprana aparición de una paleta multicolor precisamente cuando se pensaba (otra vez desde el Renacimiento) que la deslumbrante pureza del mármol blanco era una de las más notables características del arte antiguo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ese, al parecer, fue el detonante para repensar los sagrados colores de la antigüedad, comenzamos a imaginarnos todo coloreado: las paredes blancas de las viejas iglesias, los santos de yeso, los frontis de cal, los de cal y canto, los alto relieves y los bajo relieves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, no hay aquí una unidad, pero vista a la distancia se ve un sentido disperso. Los artistas se empezaron a imaginar otros colores. Picasso pintó con otros tonos las Meninas de Velásquez, se refugió en el arte primitivo buscando más colores y en el Timeo de Plantón para encontrar las aristas de sus cubos en azul o en rosa, Beatriz Gonzáles en Colombia repintó los próceres y los presidentes, esculcó los baúles y las viejas maletas de cuero que se enmohecían en nuestros desvanes y Andy Wharol pintó los potes de sopas Campbells para indicarnos que hacía rato se habían cerrado la puerta del arte religioso y que en lugar de ello estaba otra religión: la del consumo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, si allí iban los audaces, los pintores del siglo XX, atrás venían los más tímidos, los que estaban a la vera del camino sin prestarle mucha atención a la explosión del arte pop y que se dedicaban con brochas y vinilos a retocar santos e imágenes sacras. Algo, una señal venida desde el inconsciente colectivo, ese que según Jung, contendría 'arquetipos', imágenes primitivas, primordiales, les dijo a esos pintores artesanos que todo objeto humano debía tener algún color, como lo cocido lleva color y especias, como los cosméticos ponen armonía a un rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ideas y los cables se cruzaron desde entonces. Ahora vemos un busto de Bolívar con patillas largas y pensamos: eso parece pintado por Beatriz Gonzáles, luego vemos un Bolívar con largas patillas en el Museo Nacional y suspiramos: aquello parece pintado por los estudiantes de 11 grado de un colegio de la costa. Pero ese es otro cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrugada. Es la dura subida al Santuario del Agua de la Virgen, uno de los sitios tradicionales de la fe católica en Ocaña. Allí, entre el frío, la niebla, el murmullo del amanecer, los pájaros y el canto de los gallos están cada uno de los misterios en antiguo yeso blanco que de trecho en trecho nos llevan hasta el santuario. Los fieles se detienen y rezan brevemente ante el misterio, tocan el yeso y siguen; los caminantes y deportistas pasan de largo sin detenerse hasta coronar la cima. ¿Quién mira? ¿Quién es mirado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en eso. A veces me detengo a mirar esos yesos delicadamente pintados con ingenuidad artística, me acerco a ellos casi con lupa, los fotografío y me sonrío (a veces suelto la carcajada, estaré loco, dirá cualquier desprevenido caminante). Me encanta ver los amarillos, azules, verdes y marrones de la Anunciación, la expresión contenida de la Virgen, casi orgullosa, ante la llegada del Arcángel, como diciendo, ¿y a este qué bicho le picó? Sigo el camino, un poco más arriba está el rostro aburrido de San José en el Nacimiento y el niño, un matachito por ahí como colocado en medio de ambos. Hay algunos que parecieran estar posando a una cámara, o mirándonos a nosotros, como el Centurión romano que le está colocando la corona de espinas a Jesús pero que nos mira con los ojos muy abiertos y una rara sonrisa, como si todo eso fuera un juego; está ese otro misterio llamado La cruz a Cuestas donde Jesús y su verdugo parecen estar ambos tan aburridos y molestos (no hay cansancio en la expresión, si podemos llamar a eso expresión) llevando la cruz: el verdugo, que no está cargando nada, parece más demacrado que Jesús. Más adelante en el ascenso, los dos ángeles de cabello amarillo y ojos azules que coronan el misterio llamado Visitación parecen recién acabados de pintar por un niño que se encontró con unos colores en el piso; la austera expresión de las dos mujeres en el cuadro, los labios cerrados, las largas pestañas, hermoso. Antes de emprender lo más empinado de la ruta se nos aparece de nuevo el niño Jesús, ya más grandecito. Está como una mancha amarilla en el misterio llamado La Presentación, una mancha que señala apenas el rubio de su cabello, una mancha jalada hacia arriba, como un joven punk o un niño recién levantado de la cama, lo mismo ocurre con el misterio llamado El Hallazgo, que está ya en la mitad de la cuesta más dura del Santuario: allí el niño ya mayor es un ráfaga de amarillo que se extiende más allá del yeso. En resumen, al niño le fue muy mal en estos misterios por lo pequeñito, por ser apenas un montículo en el yeso. Porque todo se pensó inicialmente para que fuera forma sin color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo alcanzo a llegar hasta lo plano, hasta la casa donde siempre estaba sentado un anciano y corpulento ciego que miraba las transparencias del aire en la montaña; al lado de esa casa está la Crucifixión, un yeso que no representó grandes problemas formales para el anónimo pintor, solo que algunos fieles cuelgan flores sobre la cabeza, que con el tiempo se escurren, dando la sensación de una melena. El resto queda para nuestra imaginación y silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ese grupo de misterios y otros que he venido encontrando en otros espacios cultuales le he llamado &lt;strong&gt;Arte Sagrado Naif&lt;/strong&gt;. Es la expresión y la historia del color donde antes había blanco sobre blanco, profundidad de blanco en el yeso sagrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“De modo que ‘nosotros’ (que ya hemos ‘atravesado la fantasía’) vemos que no hay nada allí donde la conciencia pensó que veía algo, pero nuestro conocimiento está ya medido por esta “visión” en la medida en que apunta al espacio vacío que hace que la ilusión sea posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el velo de los fenómenos se oculta otra esencia trascendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, no hay nada tras la cortina, salvo el sujeto que ya la ha traspasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se ve que detrás del llamado telón, que debe cubrir el interior, no hay nada que ver, a menos que penetremos nosotros mismos tras él, tanto para ver como para que haya detrás algo que pueda ser visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, en el nivel de la sustancia la apariencia es simplemente engañosa, nos ofrece una falsa imagen de la esencia; en tanto que en el nivel del sujeto, la apariencia engaña precisamente por la pretensión de engañar – por fin ya hay algo que ocultar."&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ladoslav Sizec, &lt;strong&gt;El sublime objeto de la ideología&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrada de la catedral en Salazar de las Palmas. En el marco de la plaza principal de 89 palmeras hay dos iglesias. En la mitad hay un indio que mandaron a fabricar en Nueva York, por los resultados parece que allá sacaron de un deposito algo que consideraron era lo que en ese lejano pueblo de Sudamérica habían encargado: un apache, entendiendo que los indios de todo el mundo eran iguales, es decir apaches, con pantalones largos con tirillas en las bocamangas, hachuelas, elegante carcaj con flechas, y penacho de plumas. Caminamos por el medio de la plaza, entre palmeras, cruzamos la calle, ascendemos las gradas y nos encontramos con el arco de entrada a la iglesia: allí nos reciben yesos en tamaño mediano de los doce apóstoles. Mirados de cerca parecen un grupo de reflexivos viejos, tal vez un poco aburridos: Jesucristo que se sonríe a media cara como saliendo de un trago amargo. Luego sigue: Pedro, Andrés, Santiago, Juan, Felipe de rostro chupado que nos mira con ojos perdidos, Bartolomé, Tomás, Mateo, Santiago el Menor, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote a quien se le olvidó todo. El final de una larga cena que parece haber durado siglos y siglos. Los colores contándonos otra historia, haciéndonos guiños desde sus veladuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“En algún lugar del tiempo, más allá del tiempo, el mundo era gris. Gracias a los indios Ishir, que robaron los colores a los dioses, ahora el mundo resplandece; y los colores del mundo arden en los ojos que los miran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tigo Escobar acompañó a un equipo de la Televisión Española que vino al Chaco para filmar escenas de la vida cotidiana de los Ishir. Una niña indígena perseguía al director del equipo, silenciosa sombra pegada a su cuerpo, y lo miraba fijo en la cara, de muy cerca, como queriendo meterse en sus raros ojos azules.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director recurrió a los buenos oficios de Ticio que conocía a la niña, y la muy curiosa le contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo quiero saber de qué color mira usted las cosas.&lt;br /&gt;- Del mismo color que tú.&lt;br /&gt;- ¿Y cómo sabe usted de qué color veo yo las cosas?”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Eduardo Geleano, &lt;strong&gt;Las Preguntas&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-3197421900762252137?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/3197421900762252137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/3197421900762252137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/04/i-el-color-estaba-alli-con-un-mensaje.html' title='El color del blanco'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SezDQKjyi7I/AAAAAAAAAJ8/ve1I3hDET3o/s72-c/Agua+de+la+virgen+1+243.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-4843855016948534486</id><published>2009-03-25T13:39:00.000-07:00</published><updated>2009-03-25T13:41:53.753-07:00</updated><title type='text'>Esponjado de piña</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScqW9l-9TtI/AAAAAAAAAI0/nhe1BuezSmQ/s1600-h/UNAD+305.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5317228294976655058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScqW9l-9TtI/AAAAAAAAAI0/nhe1BuezSmQ/s320/UNAD+305.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ingredientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una piña&lt;br /&gt;4 cajas de gelatina de piña&lt;br /&gt;1 pote de leche condensada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se pica en cuadritos y se pone a cocinar con ¼ onzas de azúcar. Cuando ya hierva se cuela y con esa agua de piña de hace la gelatina de piña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se coloca en la nevera y cuando ya cuaje se licua con leche condensada de la grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una refractaria se coloca una porción de piña y otra de gelatina licuada y así sucesivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se coloca en la nevera y listo, buen provecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La receta ha sido transcrita tal y como la dejó Elizabeth de la Rosa en mi libreta de apuntes. Este esponjado es famoso en las fiestas de cumpleaños desde hace unos treinta años; no es el clásico dulce de las primeras comuniones y los cumpleaños de mitad de siglo XX consistente en arequipe (leche de vaca con azúcar a fuego lento hasta que espese) con galletas Nacional de esas que venían en una caja de lata ya salidas del mercado (aunque hace unos meses vi varias de esas en el armario de una tienda en Salazar de las Palmas). Desde que Elizabeth dejó esa receta en mi cuaderno, el esponjado hace parte de las fiestas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-4843855016948534486?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/4843855016948534486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/4843855016948534486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/esponjado-de-pina.html' title='Esponjado de piña'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScqW9l-9TtI/AAAAAAAAAI0/nhe1BuezSmQ/s72-c/UNAD+305.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-5629996857634938133</id><published>2009-03-24T14:43:00.001-07:00</published><updated>2009-03-24T14:53:40.480-07:00</updated><title type='text'>Una torta natural</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SclWVfZ7tJI/AAAAAAAAAIs/VBkDLXL0f0Y/s1600-h/Agosto+de+2008+074.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5316875762295092370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SclWVfZ7tJI/AAAAAAAAAIs/VBkDLXL0f0Y/s320/Agosto+de+2008+074.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pudin de zanahorias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3 tazas de harina&lt;br /&gt;2 cucharadas de bicarbonato&lt;br /&gt;4 huevos&lt;br /&gt;2 cucharadas de canela&lt;br /&gt;1 cucharadita de sal&lt;br /&gt;2 tazas de zanahoria rayada (pueden ser tres)&lt;br /&gt;1 taza de pasas&lt;br /&gt;2 cucharaditas de polvo de hornear&lt;br /&gt;1 ½ taza de azúcar (yo uso banano y con ello disminuyo la cantidad de azúcar)&lt;br /&gt;1 ¼ tazas de aceite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se revuelve la harina con el bicarbonato, el polvo de hornear y la sal. Aparte de se ponen el aceite y el azúcar mezclándolos bien después de cada adición. Se agregan los huevos uno a uno, las pasas y de último la harina, alternando con la zanahoria y el banano. Se vierte en un molde engrasado a 350º F. Por una hora aproximadamente. (Simplemente yo calculo calentar por 15 minutos a temperatura máxima y luego cuando ya meto la torta le bajo el calor, esto equivale en términos reales a casi dos horas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: De las calidades de esta recta puede dar fe el profesor Benavides, que ha llegado a degustar, poco a poco, hasta una torta entera.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-5629996857634938133?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5629996857634938133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5629996857634938133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/una-torta-natural.html' title='Una torta natural'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SclWVfZ7tJI/AAAAAAAAAIs/VBkDLXL0f0Y/s72-c/Agosto+de+2008+074.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-227605736980660581</id><published>2009-03-20T08:14:00.000-07:00</published><updated>2009-03-20T08:30:06.384-07:00</updated><title type='text'>Licores caseros: Sabajón</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScOzuclVYuI/AAAAAAAAAHc/n5Pg5hxvTRA/s1600-h/Agosto+de+2008+053.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5315289595755455202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScOzuclVYuI/AAAAAAAAAHc/n5Pg5hxvTRA/s320/Agosto+de+2008+053.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Ingredientes:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;1 litro de ron Viejo de Caldas&lt;br /&gt;2 litros de leche de vaca (NO puede ser leche de bolsa; el tamaño de los litros es el de la coca cola 2 litros y medio)&lt;br /&gt;2 tarros grandes de leche condensada&lt;br /&gt;2 tarros de crema de leche (del mismo tamaño de la leche condensada)&lt;br /&gt;2 flanes de leche (para licuar)&lt;br /&gt;10 huevos&lt;br /&gt;1 copa de vino (opcional)&lt;br /&gt;1 copa de aguardiente&lt;br /&gt;Pasas&lt;br /&gt;Canela en polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Preparación:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se pone a hervir la leche. Se preparan aparte los flanes de leche. Luego se pone a licuar: la leche, los flanes ya listos, los 10 huevos, la leche condensada, la crema de leche, los licores. Se espolvorea canela y se agregan las pasas. Se deja enfriar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se quiere mas fuerte se le reduce la cantidad de leche de vaca: puede dejarse solo un litro de leche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta receta ha sido publicada a petición de mi sobrina &lt;strong&gt;Karina Avendaño&lt;/strong&gt; que entre navidad y año nuevo se degustó un balde completo de este tradicional licor)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-227605736980660581?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/227605736980660581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/227605736980660581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/licores-caseros-sabajon.html' title='Licores caseros: Sabajón'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScOzuclVYuI/AAAAAAAAAHc/n5Pg5hxvTRA/s72-c/Agosto+de+2008+053.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-7711249878015954704</id><published>2009-03-17T08:36:00.000-07:00</published><updated>2009-04-20T11:58:38.254-07:00</updated><title type='text'>Atrapados en el tiempo</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sb_FHkBuFvI/AAAAAAAAAHU/VU4MvhFjPKY/s1600-h/filipo+tuso+010.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314182819041122034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sb_FHkBuFvI/AAAAAAAAAHU/VU4MvhFjPKY/s320/filipo+tuso+010.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sb_Ej49G3uI/AAAAAAAAAHM/jMQtT6Z_nrE/s1600-h/filipo+tuso+010.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;A María Lisant: su belleza y espíritu neolítico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Si uno pudiera deshacerse en el tiempo”&lt;/em&gt;, William Faulkner: Mientras agonizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¡Todo el mundo sabe que en nuestro país lo más fácil es hacerse rico! La existencia de tanta pobreza a pesar de aquello se debía a que, a lo largo de sus vidas, a nuestros compatriotas no se les enseñaba a ser ricos, sino a ser pobres. &lt;/em&gt;Orham Pamuk: El Libro negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los 26 años Lévi-Strauss dictaba clases en la Universidad de São Paulo al tiempo que realizaba trabajo de campo en la Amazonia y Mato Grosso do Sul con aisladas comunidades indígenas. Durante esos intensos años de exploración, trabajo académico y búsqueda interior (1934- 37) el joven antropólogo llega a la conclusión de que su búsqueda antropológica se ajustaba a la perfección en su inteligencia neolítica. Había entendido que había algo en él, en su pensamiento, que asumía sin contradicciones las investigaciones que estaba llevando a cabo en las selvas de Brasil y Paraguay. Ese momento crucial en su viaje de iniciación a Sudamérica lo relató en Tristes Trópicos, un fascinante documento entre la ciencia y la literatura: “Hoy a veces me pregunto si no me sentí atraído por la antropología, aunque inconscientemente, a causa de una afinidad estructural entre las civilizaciones que son su objeto de estudio y mis propios procesos mentales. Mi inteligencia es neolítica.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anécdota que he contado apunta a esto: Imaginemos que hemos decidido hacer un viaje hacia el conflicto colombiano. ¿En qué nos puede ayudar para el viaje esa certeza íntima de Lévi-Strauss? Mi idea es así: para uno entender esta violencia en primer lugar hay que ser del país y en segundo poseer esta “inteligencia” nuestra que fue el caldo de cultivo de este conflicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podemos sabernos neo-colombianos de la misma manera que Lévi-Strauss se supo neolítico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La edad neolítica fue un intermedio entre la agricultura y el asentamiento de las ciudades: fue entonces pos-agrícola y pre-urbana, un momento ideal de la historia humana. Floreció la agricultura, la cría de ganado, la alfaharería, los telares; los alimentos comenzaron a ser conservados y procesados y estábamos lejos aun de la civilización mecánica.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn1" name="_ednref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejados irremediablemente de ese momento romántico de la historia del hombre, nos encontramos con nosotros mismos: colombianos en la primera década del siglo XXI, atrapados en el tiempo: la guerra ha mutado, nos ha engañado haciéndonos creer que es la misma y nosotros hemos caído en su trampa: confundimos la guerra de ahora con la de hace 50 y la de hace 50 con la de los Mil días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos motivos para confundirnos: ante esa ausencia de tregua y de soluciones claras nos queda el sabor de estar en las mismas desde los tiempos de los tiempos. Hay una trampa que no ha sido resuelta. La guerra así parece infinita. Hay una expresión para designar las pinturas que engañan al ojo: Trompe l'oeil, literalmente trampa al ojo.&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn2" name="_ednref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; ¿Es una trampa al ojo esta guerra? O ¿Somos una trampa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La película Matrix de Larry y Andy Wachowski, nos muestra ese mundo en el que estamos atrapados: un no-lugar entre la máquina y el hombre. Para nuestro caso: un mundo entre el la necesidad de guerra y el deseo de paz. La verdad es que ni lo uno ni lo otro sino ambas personalidades: tenemos necesidades encontradas. Tampoco somos los mismos de hace décadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si esta guerra no ha sido siempre la misma y nosotros tampoco somos los mismos, pensemos entonces dos ideas sobre la discontinuidad del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno. Ante una realidad, a simple vista inmutable, nos puede interesar o indisponer saber entonces que no somos una continuidad en el tiempo y que, en palabras de Slavoj Zizek, vivimos en un interespacio y en un tiempo prestado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es todo eso de interespacio y tiempo prestado? Simplemente que tanto los problemas como las soluciones son temporales, toda solución es provisional o temporal: no podemos ser radicales en las soluciones porque los problemas tampoco lo son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo han demostrado en la India y en Malasia por citar dos grandes regiones donde las oportunidades han mejorado para muchos, donde la clase media ha crecido de un 10% a un 50% en menos de cinco décadas. Claro, en Colombia tenemos una desventaja: llevamos mucho tiempo en guerras y eso nos ha atrasado considerablemente en ciencia, tecnologías, educación, investigación y comunicaciones. &lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_edn3" name="_ednref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos. Foucault en sus estudios sobre el lenguaje del siglo XVI descubre que el hombre es una invención reciente, una figura que apenas tiene 200 años, o sea desde la época de nuestra independencia. Es decir el hombre como tal, esto que somos ahora viene de la modernidad que nace a comienzos del siglo XIX. Para él era reconfortante saber que ese hombre, del cual muchos consideraban que venía construyéndose desde Sócrates, es solo un desgarrón en el orden de las cosas, un pliegue que desaparecerá cuando el saber encuentre una forma nueva dentro de su constante fluir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué nos lleva todo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno. A que los tiempos y los seres humanos no somos estáticos, tampoco las culturas. Toda esta identidad que nos ha marcado a lo largo del tiempo moderno puede desaparecer tal y como llegó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos. El tiempo se vive como un libro. Un libro puede significar algo en la juventud y otra en la madurez, pero uno no puede decir cuando lee por primera vez un libro: si lo hubiera leído de joven, ¡el provecho que le hubiera sacado! Al leerlo ahora ese libro está modificando de inmediato el pasado, el presente y el futuro de nuestra vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posibilidad de un nuevo colombiano podría generar nuevos retos. Yo ubico dos escenarios por ahora:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer escenario: es posible que tendríamos que asistir a terapias grupales con sicólogos de alto nivel que nos ayuden a asumir y aceptar el trauma de un país SIN guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo escenario: Simplemente asumimos el síntoma con responsabilidad y enfrentamos la enfermedad sin eufemismos a ver si trascendemos ese momento en el que quedamos, como el protagonista de Matrix, atrapados en esa estación de metro donde no vale andar pa lante porque siempre se regresa al mismo punto por detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra tiene final, pero estamos confundidos… ¿O tal vez amañados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2009 © Benjamín Casadiego&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref1" name="_edn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Lo que se pregunta Clifford Geertz es si Lévi-Strauss no se encerró durante su “primer viaje” en una civilización ideal escondida en la inaccesible selva para desde allí intentar encontrar con su pensamiento neolítico el mundo ideal. Lo cierto, dice Geertz, es que esa fe primitiva con todos sus valores carece ahora de importancia y credibilidad.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref2" name="_edn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Orhan Pamuk en El Libro Negro cuenta de un concurso en Estambul para decorar un salón de esparcimiento: aquellos pintores que aceptaran el reto debían hacer un mural perfecto en su realismo. Los dos mejores pintores de la ciudad se le midieron al reto y a cada uno se les dio una pared, frente a frente, tapada con una gran cortina de tal manera que ninguno sabía lo que estaba haciendo el otro. El de la izquierda pintó un paisaje tan real que uno podía pasear en él, por su parte, el de la derecha colocó un descomunal espejo. Ganó por supuesto el del espejo, pues desde el espejo se veía con mayor nitidez y colorido la obra del frente: hasta se veían revolotear pajaritos en las ramas de los árboles pintados y otros detalles que en la pintura no se alcanzaban a notar.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-endnote-id: edn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8350438944742266326#_ednref3" name="_edn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; “Y no pude menos que pensar en todos aquellos a quienes la guerra había seguido matando después de que las armas hubieran cesado de disparar”, dice un personaje de Alessandro Barico en “Esta historia”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-7711249878015954704?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7711249878015954704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7711249878015954704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/atrapados-en-el-tiempo.html' title='Atrapados en el tiempo'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/Sb_FHkBuFvI/AAAAAAAAAHU/VU4MvhFjPKY/s72-c/filipo+tuso+010.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-640730192322485088</id><published>2009-03-13T14:55:00.000-07:00</published><updated>2009-03-13T15:03:34.205-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbrX1eeWyyI/AAAAAAAAAGc/w8ApFNumE64/s1600-h/Setiembre+2008+105.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312796024150346530" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbrX1eeWyyI/AAAAAAAAAGc/w8ApFNumE64/s320/Setiembre+2008+105.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Una vieja historia&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;John Jairo Junieles&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;En otro lugar me esperan&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Paul Celan&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta es una vieja historia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi primer hermano no llegó a nacer&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y fue enterrado en el patio,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que es hoy un lugar sagrado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego nací yo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mis padres me llamaron como a él,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;condenado a saber que cada gesto&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y acto mío es inferior a él,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;quien hubiera sido capaz de volar,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;mientras yo ocupo el espacio suyo,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;el aire de sus palabras,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;todo eso que me queda grande.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya no hay ruidos en el patio,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;las gallinas son frutos extraños&lt;/div&gt;&lt;div&gt;en las ramas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tarde abre sus venas en el horizonte,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y me trae cosas de otro tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuántas lunas para llegar a mí,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si cuando miro atrás creo que&lt;/div&gt;&lt;div&gt;no son mías las huellas que he dejado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hay alguien morándome, yo sé,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;somos dos sombras bajo una estrella&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que no es la suya.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-640730192322485088?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/640730192322485088'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/640730192322485088'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/una-vieja-historia-john-jairo-junieles.html' title=''/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbrX1eeWyyI/AAAAAAAAAGc/w8ApFNumE64/s72-c/Setiembre+2008+105.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-4591385001213743249</id><published>2009-03-13T14:28:00.000-07:00</published><updated>2009-03-13T14:49:04.176-07:00</updated><title type='text'>Fervor de Buenos Aires (1923)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbrUaG27pRI/AAAAAAAAAGU/nT-xalnkoZo/s1600-h/GATO+016.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5312792255419622674" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbrUaG27pRI/AAAAAAAAAGU/nT-xalnkoZo/s320/GATO+016.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hola profesor Benjamín: &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahora que hablas de profundidades recuerdo que en la casa de mi infancia había un algibe en el solar habitado por una medusa macho, y nada más era asomarse para ver como movía sustentáculos,como Borges , no se jactaba de los libros que había escrito, sino de los que había leído. Esta casa era custudiada por unas brujas entre catorce y diesciseis años, dicen los que las conocieron que estas mujeres eran la más bellas de la comarca, yo lo único que recuerdo es que todas se hacían llamar María del Carmen. Ahí te mando este poema de Borges que lo tienes iniciado en el blog. José Ropero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Un patio, &lt;/strong&gt;Jorge Luis Borges&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con la tarde&lt;/div&gt;&lt;div&gt;se cansaron los dos o tres colores del patio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta noche, la luna, el claro círculo,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;no domina su espacio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Patio, cielo encauzado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;El patio es el declive &lt;/div&gt;&lt;div&gt;por el cual se derrama el cielo en la casa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Serena, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Grato es vivir en la amistad oscura&lt;/div&gt;&lt;div&gt;de un zaguán, de una parra y de un aljibe.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Fervor de Buenos Aires (1923)&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-4591385001213743249?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/4591385001213743249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/4591385001213743249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/fervor-de-buenos-aires-1923.html' title='Fervor de Buenos Aires (1923)'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbrUaG27pRI/AAAAAAAAAGU/nT-xalnkoZo/s72-c/GATO+016.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-5914250158931975261</id><published>2009-03-09T15:21:00.000-07:00</published><updated>2009-03-22T08:43:14.034-07:00</updated><title type='text'>Viaje a las profundidades del patio</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWek1651XI/AAAAAAAAAFs/xAvlp0MrXpo/s1600-h/Imagen1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311325691339986290" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWek1651XI/AAAAAAAAAFs/xAvlp0MrXpo/s320/Imagen1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWeUoY56NI/AAAAAAAAAFk/jyEjtMiAMco/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+126.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311325412829817042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWeUoY56NI/AAAAAAAAAFk/jyEjtMiAMco/s320/Agua+de+la+virgen+1+126.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWeJQbFcmI/AAAAAAAAAFc/SE1r0ORjX3k/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+019.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311325217417949794" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWeJQbFcmI/AAAAAAAAAFc/SE1r0ORjX3k/s320/Agua+de+la+virgen+1+019.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWdA852UVI/AAAAAAAAAFM/wzP8JudFg-U/s1600-h/Hongos+059.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311323975227691346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWdA852UVI/AAAAAAAAAFM/wzP8JudFg-U/s320/Hongos+059.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWcvQUaEZI/AAAAAAAAAFE/6s_uiUnlmHo/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+080.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311323671201714578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWcvQUaEZI/AAAAAAAAAFE/6s_uiUnlmHo/s320/Agua+de+la+virgen+1+080.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZ8nNa-1I/AAAAAAAAAE0/yJzguZnnsXo/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+166.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311320602149845842" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZ8nNa-1I/AAAAAAAAAE0/yJzguZnnsXo/s320/Agua+de+la+virgen+1+166.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZ0StXkFI/AAAAAAAAAEs/npVI-KKx5-8/s1600-h/Teatro+013.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311320459207741522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZ0StXkFI/AAAAAAAAAEs/npVI-KKx5-8/s320/Teatro+013.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZnip4ceI/AAAAAAAAAEk/KvueBg20l_I/s1600-h/Primera+comunion+449.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311320240149787106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZnip4ceI/AAAAAAAAAEk/KvueBg20l_I/s320/Primera+comunion+449.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZXYUnlyI/AAAAAAAAAEc/SZ9xF6YjzC0/s1600-h/Primera+comunion+361.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311319962498340642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWZXYUnlyI/AAAAAAAAAEc/SZ9xF6YjzC0/s320/Primera+comunion+361.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWY0GgsaoI/AAAAAAAAAEM/REtDdJsq2zY/s1600-h/Liceth+012.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311319356421728898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWY0GgsaoI/AAAAAAAAAEM/REtDdJsq2zY/s320/Liceth+012.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWYfgToF-I/AAAAAAAAAEE/i3y5E03mvMo/s1600-h/DSC07376.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311319002568988642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWYfgToF-I/AAAAAAAAAEE/i3y5E03mvMo/s320/DSC07376.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWYHVLpInI/AAAAAAAAAD8/paHWJ5TCAXM/s1600-h/Agosto+de+2008+108.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311318587265852018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWYHVLpInI/AAAAAAAAAD8/paHWJ5TCAXM/s320/Agosto+de+2008+108.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWX8VSawcI/AAAAAAAAAD0/KQsWlX_5QkQ/s1600-h/Agosto+de+2008+104.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311318398315708866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWX8VSawcI/AAAAAAAAAD0/KQsWlX_5QkQ/s320/Agosto+de+2008+104.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWXlW3xqCI/AAAAAAAAADs/zhkqRiErEFA/s1600-h/VERDE+001.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311318003603843106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWXlW3xqCI/AAAAAAAAADs/zhkqRiErEFA/s320/VERDE+001.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWXTJNppRI/AAAAAAAAADk/r3B_2K7H3zo/s1600-h/noviembre+2008+023.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311317690699851026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWXTJNppRI/AAAAAAAAADk/r3B_2K7H3zo/s320/noviembre+2008+023.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Viaje a las profundidades del patio&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Con la tarde&lt;br /&gt;Se cansaron los dos o tres colores del patio&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Jorge Luis Borges&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Doblarse para permanecer íntegro; doblarse para mantenerse recto; vaciarse para una plenitud; marchitarse para una renovación; con menos hallamos, con demasiado nos extraviamos.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Laozi, cap. XXII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Ayer me porté mal en el cosmos.&lt;br /&gt;Viví todo el día sin preguntar por nada,&lt;br /&gt;sin sorprenderme de nada.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Wsilawa Szymborska&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El ingrediente más pequeño es el más poderoso,&lt;br /&gt;El acto más pequeño es el más potente.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Emily Dickenson&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;...&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hace unos dos años me invitaron a dar un taller de escritura a un grupo de campesinos de la región. Yo por ese entonces además de dirigir un proyecto del Laboratorio de Paz estaba realizando fotografías de la naturaleza que rodeaba a Ocaña y por otro lado estaba buscando la vida del patio de la casa: hormigas, líquenes, arañas, musgo, troncos viejos, hongos en las paredes, en los tejados. Coincidencialmente, o como parte de esas búsquedas, estaba leyendo temas del arte, la literatura y la filosofía china del siglo XVI, XVII y XVIII. Elogio de lo insípido, Vacío y Plenitud, Elogio de la Sombra y ese gran libro de la literatura china y universal Los Mandarines, de Wu Jinzu. Los temas se ajustaban a la perfección con las fotos: vacío y plenitud, lo insípido, lo agrio, lo dulce, la sombra y la luz, la pincelada, el color, la niebla, los pintores ermitaños, la caligrafía como estética y contenido, la comida como parte de una filosofía y una forma de vida, las ceremonias mundanas y hasta la vida política del periodo confuciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que cuando me propusieron esa colaboración con un proyecto que se ejecutaba en la región yo no dudé en enfocar ese taller en las búsquedas del momento. Organicé las fotos en un power point y le dije al grupo de silenciosos y educados participantes: este taller buscará un encuentro con lo que está allí cerca de ustedes, la poesía está por ahí, es pequeña y silenciosa, tanto que muchas veces pasamos por encima de ella sin darnos cuenta y ella se queda esperando nuestra mirada. La idea es ver, pensar el mundo, reconocerlo y reconocernos nosotros en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé de inmediato a mostrarles las fotos: un gato negro a las seis de la mañana, una paloma dormitando, limpiacasas expectantes asomándose en una grieta, niebla flotando sobre las montañas al alba, un burro mirando curioso, las cuerdas de la ropa con gotas de lluvia, las cuerdas de la ropa con ropa al medio día, anotaciones de un carpintero en una puerta del siglo XIX que todavía abre y cierra en el siglo XXI, unas gotas de pintura regadas en el piso que semejaban una galaxia, un aguacero descuajándose en Semana Santa sobre el follaje del jardín, un gajo de higos contra el cielo violeta de un atardecer de principios de enero, la gota sobre una hoja, la hoja verde sobre la huella de otra hoja sobre un parche de cemento, verde sobre gris, la sombra de la tarde cayendo sobre el verde musgo semejando la vista de la tierra desde el espacio, una teja con parches de hongos, una arco iris, la estela blanca dejada por un avión, una pequeñita flor amarilla, un helecho creciendo en una ventana, un hongo blanco creciendo solitario en una pared. El taller se llamó: Viaje al patio de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de exponer las fotos entregué a cada participante un papelito con un lápiz y les propuse que escribieran en ese minúsculo espacio algo relacionado con las fotos que les había mostrado. Tímidamente los campesinos fueron agarrando el papel y el lápiz y empezaron a mirar hacia dentro de ellos con esa mirada que se pierde en algún lado más allá del aire y el tiempo que habitamos cuando nos da por pensar o imaginar. Después de quince minutos algunos me entregaron sus creaciones, otros más osados leyeron al público y otros simplemente se llevaron el papelito para la casa. Después nos despedimos y allí, al parecer, terminó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo me he encontrado con algunos de los participantes que al verme se apresuran a sacar se sus billeteras un papel doblado y liso donde está el escrito que ese día no pudieron entregar: mujeres que abren el bolso y me entregan un poema dedicado a la ropa colgada, a las gallinas o a las estrellas. ¡La maravilla de la sencillez! Leer esos escritos después de un taller encierra la emoción de un nacimiento, la ventana que se abre al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, uno comienza a imaginarse otros talleres combinados como los helados o las obleas: qué tal un taller de astronomía con literatura, o este otro de cocina con astronomía y literatura, o este de contabilidad con barriletes y medio ambiente, o este de los papás con los niños y hasta el gato con cuentos de espantos incluidos o uno de costumbres de ahora con las de antes. Qué tal hacer un video un día de estos, o un programa radial o un periódico. O qué tal comernos una oblea de arequipe con crema de cerezas al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este año he podido encontrarme con dos bellos libros de Italo Calvino. El primero de ellos, “Mundo escrito y mundo no escrito”, es una compilación de ensayos donde se habla del arte de leer, del placer de la literatura, de antropología, ciencia, neuronas, astronomía, cultura. También habla de la creación literaria y en uno de ellos menciona el hastío que a él le causaba ver las cosas y describirlas. Dice que a partir de esta dificultad comenzó a imaginarse un libro cuyo centro fuera precisamente esa carencia. Se inventó un personaje que llamó Palomar como homenaje al Monte Palomar donde está el observatorio astronómico de California.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí con avidez y placer esa pequeña novela “Palomar”: desde las primaras paginas supe que estaba recorriendo otra arista del taller de creación con los campesinos, cruzaba la línea de otra historia que estaba por ahí latente. El libro es pequeño y tiene esa gracia que hemos aprendido a apreciar de Calvino: el arte de la implosión en lugar de la explosión: donde las cosas que se dicen están como escritas en papeles pequeñitos. Los capítulos del libro están organizados como esos textos que se usan en el bachillerato para la clase inglés o francés: El señor Palomar en el supermercado, en el jardín, en el observatorio, en la playa, en el zoológico, en el balcón. Cada capitulo se divide en tres partes que tienen en primer lugar un ejercicio meramente descriptivo, a continuación la mirada cultural sobre el mismo objeto observado y por último, la mirada filosófica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro era un detonante creativo a esa cadena de misterios que conforman la vida: lo que está arriba, lo profundo, lo oscuro, lo claro, la vida, la muerte, lo finito, lo infinito, lo feo, lo bello, la religión, la fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calvino, tal vez sin saberlo, había redactado la continuación de ese taller, un momento con él encontrado en las líneas de la escritura, que como las líneas de la vida se cruzan, dándole significado y sentido al tiempo presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2009 © Benjamín Casadiego&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Palomar&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De Italo Calvino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para reconocer una constelación, la prueba decisiva es ver cómo responde cuando la llaman. Más convincente que la coincidencia de distancias y configuraciones como las dibujadas en el mapa es la respuesta que el punto luminoso da al nombre que se le atribuye, la rapidez de su identificación con ese sonido hasta convertirlos en una sola cosa. Los nombres de las estrellas para nosotros, huérfanos de toda mitología, parecen incongruentes y arbitrarios; y sin embargo no podrías nunca considerarlos intercambiables. Cuando el nombre que el señor Palomar ha encontrado es el correcto, lo percibe enseguida, porque le da a la estrella una necesidad y una evidencia que antes no tenía; si en cambio es un nombre equivocado, la estrella lo pierde al cabo de pocos segundos, como si se lo sacudiera de encima, y no se sabe ya dónde estaba y quién era. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-5914250158931975261?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5914250158931975261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5914250158931975261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/viaje-las-profundidades-del-patio.html' title='Viaje a las profundidades del patio'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbWek1651XI/AAAAAAAAAFs/xAvlp0MrXpo/s72-c/Imagen1.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-2693880011803049298</id><published>2009-03-07T08:19:00.000-08:00</published><updated>2009-03-07T08:26:47.840-08:00</updated><title type='text'>Al General Garay</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbKgLOI0z9I/AAAAAAAAADc/aZJd3OmfIyQ/s1600-h/Fin+de+semana+045.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5310483025257353170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbKgLOI0z9I/AAAAAAAAADc/aZJd3OmfIyQ/s320/Fin+de+semana+045.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Retrato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Jorge Humberto Serna Páez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavia no nos hemos recuperado&lt;br /&gt;de los viejos traumas&lt;br /&gt;y vos ahí&lt;br /&gt;agazapado tramando entrre las sombras&lt;br /&gt;colgado en la vaguedad de tus mostachos&lt;br /&gt;oteando y husmeando con tu nariz de can&lt;br /&gt;por el pensamiento de las gentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que después de media noche&lt;br /&gt;te ven marchando por el entorno de Las Llanadas&lt;br /&gt;dándole órdenes con tu voz de bronca&lt;br /&gt;a las invisibles huestes conservadoras&lt;br /&gt;de las guerras de los mil dias&lt;br /&gt;para que a nombre del Sagrado Corazón de Jesús&lt;br /&gt;y de Cristo Ry bendito&lt;br /&gt;maten a los infieles liberales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que tus monserjas de ultratumba&lt;br /&gt;se escuchan sobre las nauseabundas aguas del Tejo&lt;br /&gt;y que también se escuchan por los barrios&lt;br /&gt;Simon Bolívar, la Piñuela, Camilo Torres y el Carretero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me preocupa Benjamin&lt;br /&gt;que te hallás acostumbrado al sesgo de su mirada&lt;br /&gt;y más me preocupo por aquello de los decires&lt;br /&gt;de que uno termina pareciéndose&lt;br /&gt;a las cosas que le rodean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién se hará cargo de exorcisar al retrato?&lt;br /&gt;¿Quién le pondrá el tatequieto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-2693880011803049298?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2693880011803049298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2693880011803049298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/03/al-general-garay.html' title='Al General Garay'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SbKgLOI0z9I/AAAAAAAAADc/aZJd3OmfIyQ/s72-c/Fin+de+semana+045.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-5086400571008683189</id><published>2009-02-25T12:53:00.000-08:00</published><updated>2009-03-22T08:44:03.038-07:00</updated><title type='text'>Educación, Filosofía e Historia</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaWxPExcd6I/AAAAAAAAAB4/dC9fVgQxvmA/s1600-h/Setiembre+2008+017.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306842608463280034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaWxPExcd6I/AAAAAAAAAB4/dC9fVgQxvmA/s320/Setiembre+2008+017.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Prólogo al libro &lt;strong&gt;“Educación, &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Filosofía e Historia”&lt;/strong&gt; de Alonso Montagut Navas. Ediciones de la Escuela Normal Superior de Ocaña, 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hay una edad en la que se enseña lo que se sabe; pero inmediatamente viene otra en la que se enseña lo que no se sabe, eso se llama investigar. Quizás ahora arriba la edad de otra experiencia: la de desaprender, de dejar trabajar a la recomposición imprevisible que el olvido impone a la sedimentación de los saberes, de las culturas, de las creencias que uno ha atravesado. Esta experiencia creo que tiene un nombre ilustre y pasado de moda, que osaré tomar aquí sin complejos, en la encrucijada misma de su etimología: Sapientia: ningún poder, un poco de prudente saber y el máximo posible de sabor.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ronald Barthes, Lección inaugural.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un interrogante que Alonso Montagut se plantea en el primero de los nueve ensayos de su libro y es precisamente en torno al tipo de hombre y de sociedad que se quiere contribuir a formar desde la educación. Si bien el libro está dividido en tres partes, educación, filosofía e historia, la pregunta cruza todo el documento y nos lleva a pensar la educación como una responsabilidad de ciudadanos participativos y no un caso aislado en las aulas o en los búnker de los hacedores de políticas educativas. Visto desde esa perspectiva, el libro es una ventana al interior del aula y desde el aula es, a su vez, una mirada al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De allí que el comienzo de la respuesta a esa búsqueda del tipo de hombre y de sociedad debe comenzar por una revisión y definición de la didáctica que en resumen “apropia al docente de un conjunto de herramientas que posibilitan su quehacer y la adquisición de reglas para resolver problemas”; del maestro convertido en facilitador, “en catalizador del proceso de desarrollo de los educandos”, pues él, como se agrega más adelante, “más que preparar sus clases en términos tradicionales, organiza los contenidos de las asignaturas teniendo presente qué procesos cognitivos pueden implicar en el proceso de aprendizaje del educando, para trabajar en función de éstos.” Al ser facilitador el docente, en lugar de imponer una ruta de conocimiento autoritaria, es alguien que comienza a entender los ritmos, los tiempos y las necesidades del estudiante, pues tiene en su haber una pista sensata para alcanzar el acto poderoso de la comunicación: sabe cómo aprenden ellos. Así, pasa de ser un sabedor petulante a un investigador asombrado de sus dudas compartidas; alguien que escucha y danza con el otro para encontrar desde lo lúdico, la verdad, como el fin último de conocimiento, en el sentido de Popper, uno de los referentes del primer ensayo, junto con Gadamer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por allí vamos avanzando con señales precisas, hacia un reto que no es ni fácil, ni claro: un educador-facilitador que entiende que no está frente a seres vacíos que se deban llenar de conocimiento, sino que está interactuando horizontalmente con seres humanos que ya tienen saberes previos de los muchos mundos que habita y construye: la casa, el barrio, la ciudad, su imaginación, su historia personal. Si nos detenemos un momento vemos allí el germen de una revolución científica, recordando un poco a Kuhn, entonces ese primer movimiento genera otro, que puede ser un vacío para llenar, un reflujo, otro sentido. De allí que las evaluaciones, nos dice Alonso en el tercero de sus ensayos, evocando la Ley General de Educación (1994) en Colombia, “ya no se establecen como un saber retenido, sino como el construido dentro de los procesos de desarrollo de la persona”, teniendo en cuenta: “lo comunicativo, lo cognitivo, los corporal o biofísico, lo ético, actitudinal o emotivo, lo espiritual y lo estético”. Esto es: que la educación debe comenzar a verse “como una práctica pedagógica, comunicativa, intencionada, holística y cualitativa.”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil este reto para nadie, ni mucho menos para un niño que viene de vivir jugando, como investigador nato que es y cree llegar a ese nuevo espacio, a ese mundo nuevo, a seguir jugando, a seguir construyendo sus reglas, su moral y su territorio. “Jugar significa estar con los demás y a conocerlos del modo más espontáneo y auténtico posible”, nos recuerda el profesor Montaguth. A partir del juego el ser humano entra en el juego de la vida y desde allí aparecen las dinámicas de un vivir en comunidad como la inclusión social, las reglas, los imaginarios de lugar, la autoridad, la toma de decisiones, el desarrollo de lo simbólico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe suele ser duro, como se lee en el cuarto ensayo: la escuela no siempre puede ofrecer su razón de ser: “desahogo, descanso, ocio, intelectual, entretenimiento del espíritu, donde la niñez y la adolescencia son iniciadas en las letras y las costumbres ciudadanas”. Toda esa historia de la construcción de un lugar en el mundo y del conocimiento genuino con los otros parece sumergirse en un espacio hostil pues la escuela pensada para “ayudar a leer y escribir (…) no da lugar a la expresión delirante de una infancia de movilidad perpetua, de carreras desbocadas, de ansias de grito y de fuerza. A cambio hay que contener las emociones, contener las palabras, bajar la voz, contener el abrazo y el puño. Reír discretamente. Evitar el contacto con lo otros. Contener la orina, contener las lágrimas. Todo esto se aprende a cada momento mediante castigos, admoniciones, sermones, amenazas y hasta golpes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta inicial nos ha seguido como una sombra implacable: qué tipo de hombre y qué sociedad se quiere construir desde la educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez una sociedad que le permita al ser humano ser autónomo y responsable desde su libertad. Pero, ¿dónde encontrar esa utopía? No está a la vuelta de la esquina, como imaginó Gauguin yéndose hacia el Pacifico sur. “El orden del conocimiento en los indígenas – nos dice Alonso Montaguth- primero pasa por el jugar a aprender a hacer y luego por la explicación mitológica e histórica en la que se encuentran los hechos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es interesante este desnivel que se plantea a partir de aquí, porque en este momento el libro nos comienza a señalar el origen común Escuela-sociedad que se va desdibujando una vez se constituye: “El arraigo a la tierra, la construcción de la casa, la formación del hogar con la prole y las relaciones políticas, económicas, religiosas y éticas, acercan al hombre a la que necesariamente no podría escapar y que lo colocan en las puertas de la fundación de la escuela: la transformación de la pareja en familia es prácticamente la que transforma la casa en la escuela”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un ensayo que debe leerse con atención y es el que hace referencia a la Convención de Ocaña para analizar la relación Estado y gobierno y cómo los convencionistas reunidos en esa época terminaron pensando en los gobernantes, es decir en quiénes iban a dirigir, quiénes iban a tener el poder, y no en la construcción de un Estado común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partiendo de esto el autor nos plantea un marco para tratar de entender de alguna manera las decisiones que han marcado la vida política colombiana, cercana a privilegiar a líderes y caudillos antes que pensar y fortalecer el Estado. La pregunta reaparece formulándose desde el pasado: qué tipo de hombre y de sociedad quisimos formar desde la época de la Convención de Ocaña. “Históricamente parece que estamos a la caza del gobierno, ello se demuestra por el hecho que cotidianamente nos preguntamos por la pertinencia de nuestro dirigentes… Se la jugaron (los convencionistas) en dirección de asegurarse el poder y obtuvieron el señalamiento histórico de no haber trabajado en beneficio de asegurarnos un imaginario de estado en la conciencia de cada ciudadano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al mismo tiempo que la Convención de Ocaña servía para ir tras la caza del gobierno, la educación no estuvo al margen de ese escenario y es allí donde aparece la otra paradoja que de alguna manera nos sigue cercana y distante en nuestros días: el tema se pensó en grande y un ejemplo concreto fueron los llamados colegios Santanderinos, pensados desde experiencias europeas, especialmente alemanas, pero al fin de cuentas un intento malogrado y una pérdida tiempo y de esfuerzo en una nación necesitada de gente que pensara el Estado: los estudiantes no podían desarrollar una participación real en la vida de la nación porque no cumplían la edad para participar en la vida pública, edad que comenzaba a los treinta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué tipo de gente se formaba en esas épocas, cual era la idea de sociedad? ¿Cómo nos vemos ahora, como educadores, como estudiantes que sabemos la urgencia de participar en las dinámicas de formación de nuestra nación? ¿Estamos pensando en el Estado o estamos pensando en gobernar? ¿Seguiremos desconociendo la fuerza de los procesos y pretender a cada momento inventar la rueda? ¿Continuaremos por cien años más viendo aparecer, quizás ya no en las plazas públicas, pero si en las salas de conferencia esa infinita fila de candidatos a cargos públicos, improvisando una actuación como en un concurso de oratoria?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El documento final al que me he referido nos ayudará a cerrar esta reflexión en torno a los nueve ensayos que escribió Alonso Montagut a lo largo de una década.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lección que nos deja esta lectura es que la educación es la única puerta para pensar el ser y la sociedad que queremos formar y que el tema es un compromiso de ciudadanos, es decir de padres de familia, profesores, vecinos conscientes de su condición de ser portadores de un legado que nadie se lo inventó de manera individual sino que viene de atrás, construido por muchos. Que la participación en la calidad de la educación es un compromiso como las exigencias por la calidad del agua, del aire, de los espacios públicos, pero que ese compromiso no se puede postergar, como nos lo enseña la lección de los colegios Santanderinos, para después de los treinta años, sino que ese compromiso comienza con los juegos de infancia y continúa con los juegos de la madurez; sin olvidar, claro está, que esa infancia debe respetarse, como una patria que posee sus fronteras y su cultura, donde el juego es parte del proceso de conocimiento del mundo, con sus leyes de inclusión, moral, construcción de territorio y lenguaje. Es decir, si vamos a pensar una sociedad libre y pensada desde el desarrollo a escala humana debemos estar en este presente pensando y creando espacios de libertad y de desarrollo humano. Aquí podemos recordar a Gustav Wyneken, influencia inicial de Walter Benjamin con su comunidad escolar libre (Frei Schulgemeinde) en 1906, donde se sostenía que el ser joven era algo en sí mismo y no el mero tránsito de la infancia a la edad adulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las claves están en cada uno de los espacios que intervienen en estos procesos: la casa, la ciudad y el establecimiento escolar que en su momento Alonso ha definido como un todo intercomunicado: “Cuando se habla de ambiente educativo no se está empleando el vocablo únicamente para designar el entorno físico de la escuela, sino que ello involucra el conjunto de aconteceres que la definen como un lugar recreativo por excelencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo del libro hay constantes referencias a lo holístico, a las redes humanas: “Las redes del conocimiento se sostienen en el lenguaje”, se lee en uno de los ensayos; páginas atrás dice: “la realidad está envuelta en redes educativas inconmensurables”, y en otro dice lo siguiente: “Los seres humanos vivimos en redes de enseñanza y aprendizaje permanentes ahistóricamente, provocando con ello la construcción del marco de necesidades que nos llevarían con el tiempo a consolidar la escuela”. Y uno de los más bellos: “En las lenguas aborígenes danzar y sembrar requieren un solo verbo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos que esa es otra señal que recorre el libro de manera transversal y que uno como lector piensa, re-elabora y construye a medida que pasan las páginas: la educación como un proceso en red, donde los niños no estén compitiendo con quién es el mejor sino quién puede desarrollar experiencias de colaboración y al mismo tiempo de competencia –como en un juego-; unos colegios donde no se mide cuál institución alcanza los indicadores de éxito sino de cómo hacer para trabajar en equipo; cómo adecuar de manera eficiente, al interior, con la población escolar, y al exterior, en el intercambio con las otras instituciones, un modelo cooperativo, frente al modelo competitivo donde todos sirven para lo mismo y llevan a cabo las mismas tareas. Desde allí pensar en el hombre que queremos ver habitando el planeta, alguien que sabe por qué se hace lo que se hace; un ser consciente de su interdependencia y no un hombre enclaustrado en su estrecho territorio, en su salón de clase, en su libro de él solo, en la tarea que deberá ser la mejor de todos pues de lo contrario será un desastre familiar y social. Un ser que habita el mundo sabiéndose formando parte de un proyecto a largo plazo como es la permanencia, con calidad, de las generaciones posteriores en la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde esa pregunta inicial he tratado se seguir rastros de una respuesta y ella se dio como un diálogo con el autor que fue, al mismo tiempo, una conversación con su distinguido equipo de trabajo: Gadamer, Popper, Heidegger, Kant, Hegel, Berger, Luckman y Vigostky. Por supuesto, el lector-autor desarrollará sus propias miradas a partir de unos textos que poseen el encanto de la sapientia, de la disciplina y de la lectura juiciosa. Y del tiempo. No es fácil hablar de educación en un país donde hay una gran masa de desencantados del sistema educativo, donde los desplazados y los pobres no viven esta experiencia como un placer y mucho menos como una necesidad, donde no se sabe qué hacer frente a las heridas fisiológicas y sicológicas de la guerra, donde no hay respuestas claras para desarrollar espacios de dialogo con las nuevas tribus juveniles y donde el tablero aun intenta competir con los videojuegos y la internet, con toda esa ética de comunidad y convivencia que se ha venido formando desde los ordenadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil tampoco escribir y poder contar lo que se quiere tal y como se quiere. Antanas Mockus resumía en tres los secretos de la universidad: la acción comunicativa discursiva, la tradición escrita y la reorientación y la reorganización de la acción. La tradición escrita, pensando como Barthes en el epígrafe de este prólogo, es ilustre y casi diríamos, pasada de moda: no se escribe y no se discute sobre lo escrito con nuevos escritos. Pero es la clave para que el pensamiento no se quede por ahí volando, para que haya memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alonso Montaguth, docente, filósofo y escritor es heredero de una tradición de narradores y poetas que se reunió a finales de los años ochenta alrededor del Taller literario El Aleph en Ocaña. Recordando uno de sus ensayos donde dice que la capacidad de hablar marca el camino para que las comunidades elijan a sus líderes, yo pienso que un documento como el que tenemos ahora en nuestras manos define un nivel de privilegio dentro de las discusiones que nos pueden ayudar, como humanos, a pensarnos en nuestra sociedad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;2008 © Benjamín Casadiego&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-5086400571008683189?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5086400571008683189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/5086400571008683189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/02/educacion-filosofia-e-historia.html' title='Educación, Filosofía e Historia'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaWxPExcd6I/AAAAAAAAAB4/dC9fVgQxvmA/s72-c/Setiembre+2008+017.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-545302754676479015</id><published>2009-02-24T08:00:00.001-08:00</published><updated>2009-03-22T08:48:14.608-07:00</updated><title type='text'>Iniciativas para el desarrollo humano</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQZ0SkOZQI/AAAAAAAAABw/25BJRJcye6E/s1600-h/Primera+comunion+020.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306394647076955394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQZ0SkOZQI/AAAAAAAAABw/25BJRJcye6E/s320/Primera+comunion+020.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Los líos con las pirámides de dineros rápidos y fáciles nos ponen a pensar en otras más silenciosas, efectivas y a largo tiempo: las pirámides de desarrollo humano, estas no ascienden a las alturas sino que crecen de manera horizontal, tejen redes y producen dividendos para todos sin riesgos de bancarrota.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segovia, al noreste antioqueño, es un municipio que vive de la explotación aurífera y del cuarzo. Desde el aire pueden verse los socavones en las montañas parecidas a trincheras que estuvieran resguardando al pueblo; así pues el oro define el modo de vida: sus habitantes desde muy jóvenes ya tienen una veta que han comprado o heredado y desde entonces saben que van a estar en la explotación de su propia mina. En el trajín de una mina no hay necesidad de estudiar; eso es una señal de la quimera; pero hay otras. Uno de los métodos de extracción del oro consiste en combinarlos con mercurio; esto hace que las fuentes de agua contengan altos residuos de este elemento: los segovianos se lo beben día a día y cargan en sus cuerpos los más altos índices de mercurio en el mundo, como lo afirman continuos informes de la OMS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de los talleres que estábamos dando en la región del noreste, descubrimos una especie de pasividad intrafamiliar, que es otra forma de violencia intrafamiliar: la cultura del municipio asume que la mujer está con el hombre para que este la mantenga y ella tiene que obedecer a los caprichos del marido cuando llega de los socavones: borracho, sin dinero o con él, violento o indiferente. La mujer es una mantenida y debe resignarse a guardar silencio. Un spot radial que hicimos durante el tiempo que estuvimos allí lo demuestra: llega el marido borracho, insulta a la mujer y predica con voz pastosa: “ya le he dicho al niño que no estudie pues el estudio no sirve para nada en las minas”. La mujer ideal no estudia, ni aspira a nada más que mantenerse en la casa con la ayuda de Dios y del marido. Precisamente los talleres se enfocan a hacer visible eso que parece normal en una comunidad y hablar inteligentemente sobre eso. La idea es mirar con nuevos ojos eso que la cultura va dejando en el colectivo como inmodificable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se llega a Segovia por tierra uno pasa por dos pueblos memorables: Yolombó, el espacio geográfico de la novela costumbrista de Tomás Carrasquilla, donde reyes, esclavos, coronas y ordenanzas españoles confluyen en los ojos de su extraordinaria protagonista: la Marquesa de Yolombó. El pueblo ahora nos deja ver sus casas de colores, la catedral de ladrillo, inmensa y hermosa, las calles adornadas con flores, los huertos, la gente que tiene el sabor del tiempo; el otro pueblo es Remedios, llamado así en honor de Nuestra Señora de los Remedios por decisión del capitán Francisco Martínez de Ospina hacia 1560, territorio aurífero y cruce de caminos, durante la época colonial, de aventureros y esclavos traídos de Senegal, Congo y Angola; lugar de riqueza cultural intangible con toda clase de evocaciones diabólicas, cuentos de aparecidos, sortilegios, brujerías, aojamientos y yerbas para sanar los males del alma y los del cuerpo. El paisaje tiene todos los verdes y los ríos llevan el tumulto y el desboque que no da tregua en esta larga temporada de lluvias. Desde la ventanilla del bus escalera veo, encabritado sobre un lecho salvaje de lodo, un balón solitario de quién sabe qué partido inconcluso de fútbol. Pero esa mañana el río se ha llevado además de ese balón a cinco mulas y los tres arrieros que corrieron para tratar de salvarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando al fin se llega a Segovia, después de 12 horas de viaje por carreteras destapadas y cerradas por derrumbes, el bus lo deja a uno en el parque principal que está ubicado en una pendiente. El parque, que parece escurrirse hacia los lados, no es el lugar bonito y ordenado al que nos tenían acostumbrados los pueblos que hemos visto por el camino. En una de sus esquinas está la estatua del presidente Olaya Herrera, en la esquina opuesta está un monumento a los mineros: una aparatosa alegoría donde uno ve una mujer inmensa, desnuda de color cobrizo que baja con las nalgas al aire hacia un minero. En la otra esquina está un edificio, una espacie de kiosco cerrado de dos pisos. Por supuesto están los vendedores de chance, de minutos, de fritangas y de lotería regados por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese parque, un grupo de paramilitares, llegados en 4 camperos desde el Urabá antioqueño comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los que estaban allí a las 11 de la noche de hace 20 años, un 11 de noviembre de 1988. Luego bajaron la calle y siguieron dando plomo a todo lo que se movía. En total, en esa noche terrible mataron a 43 personas y quedaron heridas otras 45. Unos años atrás la guerrilla se había tomado otro municipio vecino dejando otro saldo parecido. Y a comienzos de los 90, unos sicarios movilizados en motos atacaron a tiros a mi amigo, el escritor y periodista del diario El Espectador, Julio Daniel Chaparro y su fotógrafo. Ambos murieron mientras se tomaban una gaseosa en una heladería que hay justamente al lado del hotel donde me alojé. La muerte de esos dos comunicadores fue un escándalo que dio la vuelta al mundo. Y nada más, luego el olvido que reaparece cuando uno se encuentra con esta geografía nacional de la memoria. Habían llegado para investigar unas muertes y se encontraron con la de ellos, pero no pudieron contarla.&lt;br /&gt;A las seis de la tarde, el pueblo es un caos de calor, música de carrilera, motos que van a toda velocidad por la calle principal, buses de línea que embisten y frenan como locos. Así llegué al hotel, un espacio que contradecía el mundo real de afuera: el recepcionista me entrega una tarjeta al estilo de un hotel cinco estrellas; la habitación es un bello y discreto espacio con internet inalámbrico, escritorio, excelentes baños y un sistema electrónico que regula, con la tarjeta, cualquier malgasto de luz. Le pregunté quiénes habían construido el hotel y me respondió con orgullo: “empresarios nuestros que quieren comenzar a cambiar la imagen del pueblo”. De igual manera la comida era un placer para los sentidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente, como el paisaje, es bella, recia y con ideas por una vida mejor. Eso lo supe al otro día cuando comenzamos los talleres de Comunicación y Educación Legal con periodistas y directores de las casas de Justicia del Nordeste antioqueño y el Bajo Cauca. A diferencia del esquema cultural imperante de la minería (el macho que trae plata y vive al día, la mujer incapaz de desarrollar su propia historia y el niño “empresario” en minas de oro), durante los talleres nos encontramos con jóvenes emprendedores, educados, con visión de futuro; con padres de familia apostándole a otra forma de vida y profesores haciéndose preguntas para mejorar la vida sobre la base del derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale la pena pensar en estas iniciativas como aportes a la paz y la construcción de nación. Más que elaborar un proyecto aislado, la idea es pensar y construir con las capacidades humanas de cada región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de revisar en primera instancia cuál es el grado de credibilidad que tienen las organizaciones y las instituciones, cómo se relacionan entre sí y cual es el grado de confianza que ellas generan. A partir de estos datos recopilados entre todos (los funcionarios municipales que asisten, las emisoras, las ong, los colegios, las casas de justicia, las iglesias, los agricultores, etc.), se comienza a revisar cómo está la región en materia de derechos: a la educación, la salud, el respeto por la infancia, la comunicación, el medioambiente, etc. A partir de estos dos grandes bancos de información comenzamos a hacer un cruce que nos permitirá construir, mediante una metodología participativa, el proyecto comunicativo cultural. Para fines de febrero del año 2009 se espera haber construido y emitido 16 programas radiales en los cinco municipios involucrados, junto con espacios de debate con la comunidad alrededor del tema de los derechos desde las Casas de Justicia y las Alcaldías municipales al mismo tiempo que se debe tener un plan de acción a tres años con la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta red viene creciendo y multiplicándose de tiempo atrás con diferentes instituciones y en estrategias diversas. En la costa Caribe, Cauca, Boyacá, Nariño, Putumayo, Cundinamarca, Meta y Santander se avanzó en la consolidación de un diagnostico de las radios comunitarias, en Antioquia el enfoque nos habla de alianzas entre las emisoras comunitarias y las Casas de Justicia o Comisarías de Familia. Allí intervienen concejales, secretarios de despacho, abogados de la comisaría, jóvenes, profesores, niños y padres de familia. Los talleres intentan construir una visión amplia de la región y de los derechos; los debates buscan los matices antes que el blanco y el negro definitivo; con el tema de las Casas de Justicia, se quiere llegar a través de programas radiales a que esta sea un espacio de construcción de ciudadanía, de información y mediación antes que un sitio donde solo se llegan a dirimir conflictos avanzados y de difícil resolución. Pero lo importante es que esos programas se están haciendo entre todos los involucrados, es decir la comunidad, dejando a un lado las fórmulas mágicas del algún mago parecido de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De igual manera es necesario revisar cómo se han construido estas alianzas para que las cosas se estén haciendo como se están haciendo. En primer lugar hay un punto de apoyo desde donde ese mundo comienza a moverse: la Fundación Colombia Multicolor es quien coordina estas iniciativas con aportes del Ministerio de Comunicaciones y la UNAD, para las radios comunitarias. Ahora en el nororiente antioqueño los aportes vienen de USAID y la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por sus siglas en inglés). Sobre esa estructura de los donantes y directores académicos, hay una fuerte alianza con organizaciones y entidades en el país y el mundo que trabajan de manera seria y organizada en temas de comunicación y cultura: alcaldías, el Sistema informativo para la Paz (SIPAZ), organizaciones de la sociedad civil, AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias), proyectos regionales (como el proyecto de comunicación y paz del Nororiente Antioqueño), colectivos de comunicación y educación (la Escuela audiovisual de Belén de los Andaquies, Montes de María, Raíces Mágicas) artistas, escritores, periodistas, académicos y políticos. Todas estas personas y organizaciones han estado tejiendo una red de trabajos hacia un gran objetivo: comunidades capaces de crear contenidos desde el respeto a su derecho a la comunicación, al debate público y la construcción de una ciudadanía activa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más que una estructura hacia arriba o hacia abajo hay cruces horizontales a escala humana, hay trabajo, muchas veces silencioso, pero generoso; hay huellas de historias que van quedando o desapareciendo sobre la superficie de la vida, pero que están allí enviando señales, como escribiría John Berger: “Las huellas no son solo lo que queda cuando algo ha desaparecido, sino que también pueden ser las marcas de un proyecto, de algo que va a revelarse.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comentarios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocaña aun no es plenamente protagonista de estas iniciativas post Laboratorio de Paz. Sin embargo consideramos que ya hay propuestas y acercamientos: desde comienzos de este año se han estado construyendo espacios de dialogo con la actual administración; de manera periódica hemos logrado socializar el proyecto RED DE COMUNIDADES DE APRENDIZAJE y su informe final publicado con el nombre de Escuelas para la Vida: del dicho al hecho. El proyecto, hay que decirlo siempre, hace parte de un proceso a gran escala que no se cierra con el informe técnico final con Acción Social y la Unión Europea. De igual manera, participamos con líderes y organizaciones en la formulación del Plan de Desarrollo Municipal y en muchas reuniones en las que la Alcaldía nos ha invitado. Luego del estudio del Plan de Desarrollo Municipal 2008- 2011 y a petición formal del Secretario de Gobierno hemos elaborado un borrador de proyecto enfocado a la construcción de una estrategia de cultura ciudadana donde intervendrían desde los secretarios de despacho hasta los ciudadanos de la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace más de dos meses enviamos un primero borrador: La calle, imaginario de la ciudad: Mi cuerpo, tu cuerpo, nuestra ciudad Territorio de paz. Todavía no hay respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;2008 © Benjamín Casadiego&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-545302754676479015?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/545302754676479015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/545302754676479015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/02/iniciativas-para-el-desarrollo-humano_24.html' title='Iniciativas para el desarrollo humano'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQZ0SkOZQI/AAAAAAAAABw/25BJRJcye6E/s72-c/Primera+comunion+020.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-2959813541534376721</id><published>2009-02-24T07:54:00.000-08:00</published><updated>2009-03-22T08:45:46.947-07:00</updated><title type='text'>Panaderos de las Palabras</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQYy3qw8pI/AAAAAAAAABo/WxdytvYYnXQ/s1600-h/Agua+de+la+virgen+1+129.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306393523165131410" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQYy3qw8pI/AAAAAAAAABo/WxdytvYYnXQ/s320/Agua+de+la+virgen+1+129.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;A los viejos panaderos de la cuadra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;De algunos muertos se habla bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien muere hay un ritual de encuentros con la memoria; se restituye la historia del que se fue como un tejido en la piel de los que se quedan. La familia del muerto se reúne y el muerto es el testigo de que esto ocurra, es el que nos ve y nos vigila. Solo que esos rituales ya no lo son tanto: antes había novenarios, ahora hay agendas rápidas, asépticas, sin café, sin caldos, sin chistes, sin recuerdos. El muerto muere de inmediato. Con estos cambios perdemos todos. Reconociendo la muerte podemos ver la vida, podemos entender el valor de la vida, de la memoria y del cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algunos momentos de la historia, las palabras se parecen a aquellos muertos que están en la memoria pero que son un estorbo para la vida real, para la vida de los vivos. Con esto quiero decirles que voy a hablar bien de la palabra; ¿y por qué? Porque la palabra está aquí con nosotros y es el centro de nuestra propuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de este convencimiento les contaré cómo con la palabra viva es posible pensar y construir un proyecto de paz en el municipio de Ocaña en el Norte de Santander; hablaré de la conversación y cómo conversando podemos llegar a acuerdos. Relataré entonces una experiencia compleja cruzada en cuatro líneas temáticas, tejida por una red invisible pero ahí presente, una red que debe hacernos sentir que algo está ocurriendo dentro. La RED DE COMUNIDADES DE APRENDIZAJE, un proyecto del II Laboratorio de Paz, es la punta de un hilo de algo que viene de lejos, desde la bruma de otras palabras, otros tiempos y otros espacios. Un proyecto construido con palabras y que cree en la palabra bien sazonada y bien adobada como el pan de nuestras viejas panaderías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando decimos “Se habla mucho” o “No más palabras, queremos acciones” o “Muchos talleres, pero de aquello nada”, estamos matando la palabra y con ella el pensamiento. Parece ser que la palabra es la culpable del subdesarrollo, de la mentira, de las incongruencias, de la pobreza. Todo eso es una burda mentira, un engaño; la verdad es que a más palabras, es decir a más debates, mejores y más serias acciones; con más palabras se puede alcanzar un desarrollo a escala humana, con más palabras seremos mejores políticos, mejores personas y mejores ciudadanos, porque la acción es confundida con ese pragmatismo silvestre que nos hace construir puentes donde hay un río seco producto de la insensata acción humana. Y aquí es pertinente recordar a Lyotard: “Transformar el mundo no significa hacer cualquier cosa. Si hay que transformar el mundo es porque hay en él una aspiración a otra cosa, es porque lo que le falta ya está allí, es porque su propia ausencia está presente ante él. Y eso es lo único que significa la famosa frase: La humanidad solo se plantea los problemas que está en condiciones de resolver”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a compartirles que la palabra se necesita en su justa abundancia, pero no la palabra chatarra como la comida rápida, sino la palabra lenta, esa que se degusta con todo el tiempo del mundo mientras afuera pasa la tarde y llega la noche. Barthes lo decía de esta manera: “En materia de cocina es preciso que las cosas tengan el sabor de lo que son. En el orden del saber, para que las cosas se conviertan en lo que son, lo que han sido, hace falta este ingrediente: la sal de las palabras. Este gusto por la palabra es lo que torna profundo y fecundo el saber.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se necesita comer y se necesitan las palabras, jamás nos quejaremos porque haya abundancia de comida bien pensada, jamás una sociedad pensante se puede quejar de que haya palabras pensadas en demasía. Una hermana me decía que en Chicago se vende a buen precio el pan artesanal, hecho en hornos de ladrillo, dejado en reposo de un día para otro; a diferencia del pan industrial con sabor a químicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las panaderías de las palabras, esas de horno de ladrillo deben estar abiertas y a la orden del público, pero hay que saber encontrarlas; las panaderías de las palabras, los restaurantes lentos de las palabras dejan en el aire olores de pensamiento y acción. Sin palabras no podemos pensar, sin palabras no podemos actuar. Es una insensatez decir “menos palabras más acción”, cuando la palabra es el cuerpo de la acción. Propongo entonces, como primera medida visitar a cuatro panaderos que nunca se conocieron personalmente, pero que nos dejaron un regalo muy importante: la confianza en la palabra, la buena sazón de la palabra y al dejarnos ese legado nos permitieron escribir y pensar sobre la paz y el conflicto; nos permitieron escribir y pensar proyectos como estos que hoy narramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nabokov es uno de esos panaderos. Lo ubico aquí porque ha enseñado al proyecto el tesoro de tener una palabra en la maleta como se lleva la patria, la casa y la cultura; nos enseñó que algo central de nuestra pedagogía, el mapa, que es también tu mapa pero es diferente y que esa diferencia está en las palabras que llevamos dentro. Porque Nabokov cruzaba palabras de un idioma a otro, del ruso al inglés, del inglés al francés; las llevaba como se lleva a la amada a otra ciudad, a otro país, pasando furtivamente las fronteras de miedo, de desgano, de terror y una vez a salvo estaba allí su infancia, el idioma oculto, subterráneo, la vida, la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Baruch de Spinoza es otro. Lo recuerdo ahora porque en su monumental Tratado Teológico-político escrito en la Holanda calvinista del siglo XVII nos cuenta que las notas al margen del Pentateuco eran indicaciones para leer de otra manera las palabras que el tiempo había convertido en obscenas. Cada página tenía dos textos, uno de ellos estaba al margen y era precisamente la nota al margen la que era escuchada por los fieles. Palabras al margen como muchas veces nosotros tenemos que pronunciar para escondernos del miedo cotidiano; palabras que a veces se vuelven palabra íntima que está en la piel, en los correos, en las cartas, en el teléfono de la media noche. Spinoza con esa historia nos recuerda que nosotros, como los viejos tomos del Pentateuco, estamos hechos de notas al margen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay otro panadero que murió joven: Lev Vigostky. Este hombre dijo, luego de haber escuchado atentamente a los niños: el pensamiento nace mediante la palabra. Luego dijo: El habla escrita es monólogo; es una conversación con una hoja de papel en blanco… Vigostky no fue psicólogo pero nos metió de cabeza en el mundo infantil de manera formal. Hijo de padres judíos rusos, filósofo y teatrero, aficionado a la literatura, tanto que sus obras están felizmente punteadas con citas de Tolstoi, Puskin, Cervantes y Shakespeare, nos conecta el habla infantil con el habla de la humanidad, nos pone a pensar en lo sistémico profundo. En el poco tiempo que vivió, en esa Rusia que negó su obra, nos dijo algo para pensar. Nos dijo que hay una etapa en la formación de conceptos del niño llamada pensamientos por complejos es decir el momento en que un niño comienza relacionar grupos de objetos por el color, la forma o el tamaño. La ruta de estos pensamientos es imprevisible como lo es la ruta de las palabras: el niño puede vincular aros con cuadrados por el color, gatos con perros por la forma redonda de la cabeza; Vigostky prueba esto con un ejemplo fascinante: “En ruso hay un término para decir ‘día y noche’, sutki. Originalmente, significaba una costura, la juntura de dos trozos de tela, algo cosido entre sí; después fue usado para cualquier juntura, por ejemplo, de dos muros de una casa, y por tanto una esquina; comenzó a usarse metafóricamente para el crepúsculo, ‘donde se encuentran el día y la noche’; después pasó a significar el tiempo desde un crepúsculo al siguiente, es decir, el actual sutki de 24 horas.” La primea palabra no tiene nada que ver con la última, pero si las vemos todas juntas notamos de inmediato su relación. Ese es el poder de lo sistémico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name="OLE_LINK2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a name="OLE_LINK1"&gt;Thomas Samuel Kuhn&lt;/a&gt; es el cuarto de mis panaderos. Este físico, filósofo e historiador norteamericano, nos habla de cambio de significado, es decir un cambio en el modo en que las palabras y las frases se relacionan con la naturaleza, un cambio en el modo en que se determinan los referentes. Kuhn nos dice que las revoluciones científicas cambian hasta el sentido de las palabras, la manera de vivir, de comunicarnos. Nos dice que esos cambios son tan complejos que afectan a más de una categoría y que esa clase de alteración es necesariamente holista. El lenguaje, nos recuerda, es una moneda de dos caras: una mira hacia fuera, al mundo; la otra hacia adentro, al reflejo del mundo. Nos dice que un estudiante en ciencias necesita de palabras para explicar la naturaleza, pero que esas palabras no le llegan si no conoce la naturaleza, es decir: hay que conocer el mundo para poder tener palabras que pronuncien el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando leemos a esta gente nos sentimos felices de poder hablar y de tener tantas palabras; de saber que hay que meterse en el mundo para encontrar las palabras y ese meternos en el mundo nos hace universales, mayores de edad; al leerlos sabemos que hay vida e historia; hay una mesa bien servida, hay buenas panaderías con hornos de ladrillo para pensar en la globalización, en los tiempos, en los territorios y, por supuesto, en los silencios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora viene la otra cara de la moneda: ¿Cómo entonces construir esos hornos? ¿Cómo sentarnos a comer palabras en tranquilidad y agradecimiento? Es una cara de la moneda que mira hacia fuera y hacia dentro.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;2008 © Benjamín Casadiego&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-2959813541534376721?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2959813541534376721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2959813541534376721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/02/los-viejos-panaderos-de-la-cuadra-de.html' title='Panaderos de las Palabras'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQYy3qw8pI/AAAAAAAAABo/WxdytvYYnXQ/s72-c/Agua+de+la+virgen+1+129.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-1280589258229048224</id><published>2009-02-23T16:59:00.000-08:00</published><updated>2009-03-22T08:49:37.678-07:00</updated><title type='text'>Memoria de la arepa ocañera</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNG-QNL6AI/AAAAAAAAABY/pswAPpaG9EA/s1600-h/Fin+de+semana+228.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306162821288683522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNG-QNL6AI/AAAAAAAAABY/pswAPpaG9EA/s320/Fin+de+semana+228.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La arepa ocañera tiene, entre algunas de sus particularidades, un pellejo y por allí se embute el relleno, por lo general de origen animal: queso, queso con mantequilla, aguacate con queso, revuelto de huevo con carne desmechada, barbatuscas, frijoles, espaguetis (con el perdón de los italianos, pero es una mezcla deliciosa), con pollo, con carne asada, pescado asado, ensalada con atún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los arrieros, los caminantes, los viandantes de antes llevaban arepas para sus largos viajes en mula. La arepa era muchas cosas a la vez: alimento, empaque, plato, servilleta, cuando las servilletas no existían. Algunos sociólogos de la comida se refieren a la hamburguesa como ese todo: es alimento y es utensilio y el último pedazo de pan funciona como servilleta. Tal cual la arepa, pero diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El embutido de la arepa ha sido clave para la sobrevivencia de la humanidad. Marvin Harris relata los primeros viajes interoceánicos y describe el horror de las muertes carenciales: el escorbuto, el beriberi, la pelagra, entre otras, diezmaban a los tripulantes de esos barcos. La razón: no había equilibrio entre vitaminas, minerales o aminoácidos. Pensar que una simple arepa con un delicioso embutido de ensalada de atún hubiera salvado de la muerte a muchos de esos intrépidos marineros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante buena parte del siglo XX la arepa se elaboró de la siguiente manera: el maíz blanco se ponía a cocinar por horas, se molía en piedra (posteriormente en molino manual Corona y ahora en molino eléctrico), luego se amasaba y redondeaba la arepa, se ponía en fogón de leña sobre un tiesto de barro que tenía una hoja de plátano encima para darle un sabor perfecto: la cara que se colocaba primero duraba menos tiempo en el fuego que la segunda cara, ¿por qué? Porque la primera cara es la que se va a asar y es la que suelta el pellejo, señal de identidad de la arepa ocañera. Esto es difícil de escribir, pero manejable a la hora de hacer prácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta los años 70 los fogones eran de leña y alrededor había unas piedras donde se colocaban las arepas una vez pasaban por el tiesto, esa distancia entre el fuego y la piedra hacía las veces de horno, en ese momento nace el pellejo de la arepa, donde va el relleno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía se hacen arepas en fogón de leña, con maíz pilao y hojas de plátano. El olor de esas arepas es verdaderamente indescriptible, es una mezcla de humo de leña, hoja de plátano tostada, maíz blanco. Es de naturaleza salvaje, se comen casi solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tecnologías transformaron los procedimientos: el gas propano, la estufa, el maíz precocido que vino de Venezuela, la parrilla de hojalata sucedió a la piedra al lado del fogón, el tiesto de barro se cambió por el sartén de teflón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interior de un taller de arepas en el siglo XXI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena como a Ray Bradbury pero no, es el mismo ritual de hace siglos. Desde hace años venimos compartiendo un ritual excepcional: el de hacer arepas ocañeras para encontrarnos. Este fin de semana hicimos uno de esos talleres en Bogotá para celebrar la llegada de Ricardo y familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como profesor invitado pienso que soy el profesor del día después, como las pastillas anticonceptivas. Después de la clase es que me acuerdo de la clase que debí haber dictado. Así pues, siguiendo la tradición me puse a pensar durante el viaje de regreso en lo que cada uno de los participantes hizo y las enseñanzas que dejó cada una de las acciones. Aquí van algunos comentarios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un alumno inquieto como Mauricio no se conformó con una sola arepa sino que pensó en la multiplicación de la arepa en un solo sartén o tiesto. Hizo dos pequeñas y las puso a asar, yo le advertí que el problema de dos arepas en un tiesto era la dificultad para voltearla, a lo que él de inmediato encontró la solución: con una espátula de plástico que encontró de casualidad a la mano (un milagro porque en esa cocina no se encontraba nada), me demostró que la arepa se podía voltear de manera eficiente y sin tanta tradición. Un duro golpe para el profesor que no encontraba como rebatir esa nueva de-generación de arepas que se veía venir de manera amenazante. Parte de las razones me las dio la parrilla, pues con las dos arepas asándose al mismo tiempo, una terminó chamuscándose en el borde. Lo confieso sin vergüenza: dejé adrede que se quemara la punta para poder mostrar a los estudiantes por qué no era conveniente asar dos arepas en un mismo tiesto. La tradición es perversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este error de procedimiento salen algunas lecciones en cuanto a la identidad de la arepa ocañera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchos dichos populares pero faltan todavía más, es decir todavía no están dichos todos los dichos. Entre los dichos o refranes populares está este: Cada día trae su afán. Dentro de los dichos que falta por hacer y que de inmediato propongo a consideración de la memoria popular es este: Cada arepa con su tiesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hubiera gustado que mis estudiantes del curso avanzado estuvieran aquí ahora y no allá ahora para compartir mi análisis de la jornada con ese refrán recién salido del fogón: Cada arepa con su tiesto. Allí está resumida la morfología de la arepa ocañera: ésta tiene que ser redonda, del tamaño de un plato llano o de un tiesto, no tiene sal porque el embutido ya lleva sal y debe tener un crujiente pellejo. Un alumno precoz como Mauricio hubiera podido seguir haciendo arepas de todos los tamaños y formas hasta el infinito, pero eso hubiera significado el fin de la arepa ocañera. (Antes había unos enormes tiestos donde cabían dos o tres arepas del tamaño de un plato plano, pero se ponían a asar de manera individual en las piedras que rodeaban el fogón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando un poco en la identidad de la arepa, yo me permitiría traer a cuento algo que una vez dijo Ricardo en uno de sus primeros cursos de arepas. Él nos contó que en Centro América había una tradición indígena alrededor del pellejo de la arepa: cuando a una muchacha núbil se le encargaba la elaboración de la arepa había la creencia de que si salía pellejo era casadera y tendría un matrimonio feliz con hijos y todo, si no salía pellejo era muy probable que la muchacha iba a tener problemas para encontrar marido. Esa tradición la he incorporado en la costumbre nuestra de las arepas y me parece un juego perfecto cuando un grupo de amigos y amigas se reúnen a hacer arepas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el curso noté que las arepas no tuvieron ese pellejo clásico o si lo tuvieron fue gracias a la ayuda del cuchillo. Como buen profesor no alerté de esta anomalía pues corría el riesgo de ser mirado con desconfianza por los estudiantes, pero por supuesto me puso a pensar en el procedimiento y en el mito. Pensé en el fuego, en el clima y en la masa. Pensé en que los participantes ya no eran ni casaderos ni casaderas, pensé en que tal vez los participantes estaban más allá o más acá del matrimonio. Solo una arepa tuvo el pellejo que se sopló como un globo, fue la arepa que hizo Mary, nuestra estudiante extranjera y a punto de contraer nupcias con Ricardo. Le señalé emocionado el suceso pero no me entendió (no sabía decirle en español: mirá ve se le sopló el pellejo a tu arepa; y en inglés pensé en una canción de Bob Dylan que tampoco pude ponerme a cantar no fuera a ser que soltara la risa y allí sí el curso hubiera perdido la seriedad requerida). No se dio cuenta, pero a ella fue la única que se le sopló el pellejo de la arepa. Uno no sabe como Ricardo va traducir todo esto de manera que suene civilizado. Así que de parte de los mitos y los dioses del maíz, del aguacate y del queso, ese matrimonio tiene los augures de los dioses de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de las arepas salimos a caminar por Bogotá con el grupo de talleristas en domingo: montarnos como pandillas en el trasmilenio, descubrir nuestro rico pasado en el Museo del Oro, caminar por la Candelaria, almorzar felices en un restaurante que colapsó con semejante grupo de comensales, el tradicional tinto Juan Valdés, la visita al museo Botero, la obleas, el encuentro con Jota, gran degustador de la arepa ocañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa caminata hasta el atardecer me sirvió para pensar en los estudiantes y en cómo los juntaría para el próximo taller. Este es mi análisis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mauricio y Filippo irían muy bien en un equipo, terminarían sacando de las casillas al profesor y haciendo solos su clase, pero sin ellos la clase sería tan aburrida como una arepa sin pellejo. Irene y Tomás irían en otro equipo pues les gusta la arepa sola (por ahí Irene dejó media arepa encima de su cama); Salomé y Filippo irían en equipos de comearepas con gana, serán arepodependientes en el futuro, como algunos sicólogos y sociólogos locales definen ese mal; Mateo iría con todos los de la arepa con queso, sin nada más o por lo menos sin aguacate; Mary y Mónica irían en los equipos que hacen y comen las arepas con todos los rellenos, pero ambas tienen la responsabilidad de ser las herederas y trasmisoras de la auténtica arepa ocañera; Ricardo y Jota irían en los equipos que ya han superado la manufactura y se dedican a disfrutar de las arepas como Dios manda, (Ricardo ya ha hecho varios cursos pero llama la atención que Mary le hubiera dicho en medio del taller: “A vos no te quedan como éstas”, algo que merecerá un detenido análisis de los talleristas, les queda como tarea). Otro sub grupo lo conformarían los dueños de “esos apuntes graciosos”, que son el martirio para cualquier profesor. Veo allí de nuevo a Jota, Mauricio, Ricardo, Mónica, (Adrián es perfecto en este grupo, a pesar de no haber estado aun en estos talleres anuales), el profesor podría caber en ese grupo, pero tiene la desgracia de ser el profesor. Así que en determinado momento el profesor decidirá entrar a cualquiera de esos grupos para ser una persona común y corriente dentro de esa ralea de talleristas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La arepa se come bien en la mañana y en la tarde. Antes, las cocinas eran lo suficientemente amplias como para que los campesinos se reunieran y hablaran mientras las arepas se iban haciendo. Yo recomiendo la arepa al atardecer como parte de un ritual de conversación. Nada hay tan bueno como hacer arepas en la noche, con café, pero también funciona con vino o cerveza, mientras se nos va la noche en la cocina y las arepas van saliendo calientes del fogón y las vamos comiendo como Dios manda, rellenas de lo que queramos, mientras la música, la buena conversa, los poemas acercan a los amigos y los corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Geertz relata un cuento de la India: el mundo descansa sobre una plataforma, la cual está apoyada en el lomo de un elefante el cual a su vez se sostiene sobre el lomo de una tortuga. ¿Y la tortuga? La tortuga sobre otra tortuga y así hasta el infinito, pues después de esa tortuga son todas las tortugas. Decidiremos si nos ponemos a encontrar el fondo imposible o miramos la superficie posible. Eso es en últimas: la amistad y sus rituales para que la amistad se alimente. Ya no estamos en un barco cargado de hambrientos atravesando el estrecho de Magallanes; ahora la arepa hace parte de esos momentos con amigos, es el pretexto para alimentar el espíritu. Podemos ahondar en muchas interpretaciones, en definitiva es ese momento que está allí cargado de emociones profundas pero en la superficie de nuestras vidas y las culturas. Eso que nos hace seres humanos. Esa era la idea de ese taller de arepas programado para ese domingo de febrero en la mañana: teníamos muchas alegrías y silencios en medio de una arepa caliente. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;2009 © Benjamín Casadiego&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-1280589258229048224?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/1280589258229048224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/1280589258229048224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/02/memoria-de-la-arepa-ocanera.html' title='Memoria de la arepa ocañera'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNG-QNL6AI/AAAAAAAAABY/pswAPpaG9EA/s72-c/Fin+de+semana+228.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-7137963954105539266</id><published>2009-02-23T16:48:00.001-08:00</published><updated>2009-03-22T08:46:20.952-07:00</updated><title type='text'>Mirada en primer plano</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNFVZqYJUI/AAAAAAAAABI/s9WzqX5dhgA/s1600-h/noviembre+2008+051.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306161019940775234" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNFVZqYJUI/AAAAAAAAABI/s9WzqX5dhgA/s320/noviembre+2008+051.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rituales de hoy vistos desde los símbolos del pasado. Un ejercicio de observación desde Calvino, Arendt y Savater en la posesión de Obama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Esta tierra fue nuestra&lt;br /&gt;antes de ser nosotros de esta tierra.&lt;br /&gt;Fue nuestra más de un siglo&lt;br /&gt;antes de convertirnos en su gente.&lt;br /&gt;Fue nuestra en Massachusetts, en Virginia,&lt;br /&gt;pero éramos colonos de Inglaterra,&lt;br /&gt;poseyendo una cosas que aún no nos poseían,&lt;br /&gt;poseídos de aquello que ya no poseíamos.&lt;br /&gt;Algo que nos negábamos a dar gastaba nuestra fuerza,&lt;br /&gt;hasta entender que ese algo fuimos nosotros mismos,&lt;br /&gt;que no nos entregábamos al suelo en que vivíamos,&lt;br /&gt;y desde aquel instante fue nuestra salvación el entregarnos.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Robert Frost, en la ceremonia de posesión de John F. Kennedy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un tránsito entre el adentro y el mundo exterior, el paso de lo privado a lo publico, hay una división entre esos dos mundos. La puerta es de vidrio y uno puede ver los reflejos de lo que sucede al interior, vagas formas que se mueven y avanzan, pero el vidrio insinúa también el exterior donde se alcanzan a ver jirones de la ciudad y de la multitud que aparece y desparece en el reflejo de los cristales. Esa imbricación, esa doble mirada, ese doble relato posee una fuerza simbólica tremenda. Así es que cuando la puerta se abre una multitud que se extiende hasta el horizonte se cimbrea en una algarabía reverencial, suena la música y se elevan al cielo miles de globos bancos, rojos y azules. Un hombre con paso lento, tranquilo y firme acaba de traspasar el umbral que separaba la casa, (lo íntimo), hacia un espacio abierto que es la ciudad, el país, (lo público). Dos guardias alzan lentamente el brazo y se colocan en posición de firmes para sellar ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardadas las proporciones es la salida del toro al ruedo de la plaza de toros, una imagen a la que volveremos a recurrir más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre de casa ha dado paso al político; es el político quien acaba de salir de su hogar para desarrollar la vida pública, es la representación del héroe que, para erigirse como tal, debe salir, pues dentro, como padre de familia omnipotente, no hay espacio para realizar los proyectos de ciudad, pero sobre todo porque la casa no está constituida por seres libres, como en la ciudad. Familia significaba en griego servidumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta transparente conecta el mundo exterior con el interior, esa transparencia nos da idea de que ya una vez el hombre se hace público la intimidad se hace pública también, los guardias que están en la puerta son los terribles guardianes que en la antigüedad protegían la puerta de entrada a la casa, pues por esa puerta podían pasar solo los seres limpios: para los muertos estaba reservada otra salida, lo mismo para las mujeres durante el periodo menstrual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paso de la casa a la ciudad, de lo privado a lo público se da de una manera pausada, como si el tiempo se hubiera detenido. Vemos el lento gesto de los guardias al levantar el brazo para hacer el saludo, el pausado caminar del Presidente antes de enfrentar la gente y por último vemos más tarde una lentísima caravana que avanza a la velocidad de una persona a pie por la Avenida Pensilvania. Es decir todo volvió por ese momento a la medida humana: el paso de un peatón. Una amiga me decía que ella veía esa evidente lentitud como una señal de que en ese momento los dioses habían detenido el tiempo para que se diferenciara ese día de los otros, ese día en que el héroe salía de casa hacia la ciudad. Para que el momento no se olvidara y aquello quedara en la retina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de toda esa simbología ancestral, estaban otros elementos que daban significado a la escena, a eso a lo que el héroe se iba a enfrentar. El sacerdote que bendecía el momento, el juez que iba a ser el garante ante el pueblo que el héroe iba a cumplir lo prometido, el himno de la nación, el pueblo como testigo. Dos elementos más que en esa posesión no pasaron a un segundo plano y que se desarrollaron sin estar abajo o arriba sino en un todo: la música y la poesía. La música nos abría hacia un espacio de tranquilo placer y esperanza, la poesía nos ponía a pensar en la vida cotidiana de una ciudad, no en esa estructura férrea de un estado, sino en el personaje de la calle que coge el bus, hace comida, se dispone a dictar una clase, etc. Ese espacio entre los divino y lo terrenal lo marcó la música y la poesía. Ese “zaguán”, para seguir pensando en la casa, significaba el sentido de una nación, constituida con palabras, música, arte, mitos, creencias y pasiones humanas. Pocos políticos tienen esta capacidad de dar valor simbólico a eso que llamamos nación. En Estados Unidos esto se ha acostumbrado de manera intermitente desde la posesión de John Kennedy, cuando Robert Frost de 86 años y enceguecido por el resplandor del sol recitó de memoria: "The land was ours before we were the land's"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez concluida la ceremonia, un hombre debe regresar a casa, entonces el héroe lleva a su antecesor hasta la puerta de la ciudad libre y lo despide. Al atardecer G. Bush, ya al abrigo de su casa, dice con esa mezcla jactancia y sencillez que lo caracterizan: qué bueno es regresar a casa. Uno a veces piensa que algunos héroes no deberían salir de casa jamás, pero eso al parecer no hace parte de los designios humanos y no está en manos de una fuerza más o menos controlable. Allí interviene el hado, que puede ser una fatalidad o una bendición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí retomamos la simbología de la plaza de toros. El héroe como el toro, salen a la plaza; uno a la plaza pública, el otro al ruedo. Desde que el toro entra al ruedo comienza a recibir entre la algarabía del público, señales claras que hacen parte del espectáculo: banderillas, picadores, capotazos, espada y puntillero. Algunas veces el toro ha dado tan buena corrida que se le indulta. Algo parecido ocurre en la vida pública: Al final de la corrida puede que al político que ha logrado convencer al pueblo se le indulte y se reelija de nuevo, sin embargo tarde o temprano caerá derrotado en la arena adivinando la sombra de un puntillero que dará fin a la corrida; por algo en la antigüedad el político tenía aura de héroe, porque los monstruos a los que se iba a enfrentar eran temibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El toro es arrastrado muerto mientras que una nueva res espera en la puerta de chiqueros. El toro muerto es apenas la señal de que la fiesta se realizó de acuerdo a los cánones, después vendrán los areneros que se encargarán de poner a disposición el ruedo para el siguiente toro, cambia el espectáculo pero la simbología permanece incólume, como parte de la fuerza de la tradición y la memoria. Pensemos que las palabras y las analogías no son casuales: en la vida pública se habla de la arena política al espacio donde los políticos se mueven y realizan sus proyectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, por supuesto, la comparación no puede ir más lejos: la plaza pública no es una plaza de toros. Mientras el toro y el torero se lidian a muerte en solitario, en la plaza pública se han dispuesto recursos de participación como en una obra de teatro: hay un coro que representa al pueblo y su función es que el héroe se contenga, que escuche recomendaciones, que llegue a acuerdos y sea moderado con sus pasiones de soberbia. Cuando esto no se logra, la tragedia acaba en desastre. La gracia del teatro, dice Savater, es que nace como instrumento de reflexión democrática, de pensamiento sobre la ciudad y el país que debe ser capaz de gobernarse a sí mismo más allá de dioses y demonios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese hombre espigado y moreno, con pinta de atleta, de rostro tranquilo, poseedor de facultades lejanas para el baile, editor de The Harvard Law Review en tiempos de estudiante, fumador de cigarrillo y alguna vez de marihuana (le preguntaron si la había aspirado y respondió con obviedad: ¿y no era esa la idea?), ese es el hombre que acaba de traspasar el umbral de la casa, teniendo hacia el horizonte la visual de todo un país multicolor y expectante. Ese hombre ha dicho algunas palabras, que pronunciadas desde la investidura del político y siguiendo la ruta de los antiguos, significan la ruta de un proyecto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política.Seguimos siendo una nación joven, pero, según las palabras de las Escrituras, ha llegado el momento de dejar de lado los infantilismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión para nosotros tampoco es si el mercado es una fuerza del bien o del mal. Su poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros desafíos podrán ser nuevos. Las herramientas con que los hacemos frente podrán ser nuevas. Pero esos valores sobre los que depende nuestro éxito - el trabajo duro y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo - esas cosas son viejas.&lt;br /&gt;La simbología hasta aquí ha sido perfecta. La esperanza hasta este momento está intacta. Pero nadie, a excepción de los dioses, conoce el albur de un hombre cuando este decide traspasar el umbral de su casa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;2009 © Benjamín Casadiego&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-7137963954105539266?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7137963954105539266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/7137963954105539266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/02/mirada-en-primer-plano.html' title='Mirada en primer plano'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNFVZqYJUI/AAAAAAAAABI/s9WzqX5dhgA/s72-c/noviembre+2008+051.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-8530217083772135358</id><published>2009-02-23T16:42:00.000-08:00</published><updated>2009-03-22T08:46:58.081-07:00</updated><title type='text'>La Feria del Libro en Ocaña</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNGauyfqVI/AAAAAAAAABQ/N2dJpiRurAs/s1600-h/Fin+de+semana+154.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306162211022940498" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNGauyfqVI/AAAAAAAAABQ/N2dJpiRurAs/s320/Fin+de+semana+154.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNDfpchJSI/AAAAAAAAABA/Ga2wY3JMrvE/s1600-h/Katia+Lisant.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El arte de ser anfitriones y huéspedes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Quién llega? ¿Quién acoge?¿Quién es anfitrión? ¿Quién es huésped?¿Cómo quitarme este sentimiento de extrañeza que me embarga, aúnsabiéndomeen casa?O cierta felicidad cuando me mudo de ella.De alguna manera todos somos extranjeros. Algunas veces anfitrión.Algunas veces huésped. (&lt;/em&gt;Anfitrión y Huésped, Aníbal Rodríguez Silva)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por invitación de Alfredo Rubio, mi consultor en muestras de cine, llegué como un peregrino hasta la Feria de Libro de Ocaña. Él venía de Cúcuta y yo iba desde Ocaña. La Feria era en Ocaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una feria es encuentro entre culturas, intercambio de chismes, saberes y productos. Debate entre vendedores y compradores para mostrar las más diversas mercancías, como dice el diccionario. La Feria del libro en Ocaña tuvo algunos de esos ingredientes y ante todo fue un gran momento para la ciudad. Aquí hubo recitales, cine, presentación de libros, homenajes merecidos, bohemias y abrazos de bienvenida y de despedida. El día que fui la gente estaba como de fiesta; era domingo por lo tanto había pocos autos en la calles, muchos niños colgados de las manos de los papás, ciclovías, helados; paseantes, lectores de prensa, bebedores de café y cerveza. Luego el remolino de las librerías. El recinto de la Feria estaba ubicada en el antiguo seminario del Dulce Nombre que escrito suena muy diferente a como suena para nosotros: lacalledeldulcenombre. Y adentro el encanto de los libros y el encuentro con amigos que veía por primera vez en mi vida; fue un gusto ir con Filippo y que él encontrara el libro que desde hacía rato quería que lo leyeran sus ojos: Las Crónicas de Narnia. Luego la fiesta de ese domingo que siguió hasta la noche con tanto énfasis que no nos dimos cuenta del aguacero y las inundaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi apreciación como ciudadano participativo y hedonista: sentí que en la ciudad no fuimos anfitriones de la feria. Es decir anfitriones en el sentido serio de la palabra: de ser huéspedes y anfitriones al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque para ser anfitrión hay que habitar la casa y este caso, en una feria del libro, la casa es construida de palabras y allí me atrevo a decir no estaban los constructores de esa casa. Y si no construimos no habitamos, como diría Heidegger. Llamó la atención que en el recital de poseía no estuvieran esos maestros de obras de nuestras habitaciones o cuevas de la palabra para dar la bienvenida a los colegas en un intercambio de mercancías: ¿dónde estaban?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso llamó la atención. Primera señal rara. Y luego la segunda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era curioso que los talleres de creación literaria ya estuvieran conformados en un solo paquete traído de Cúcuta. Eso está perfecto y bienvenidos sean, pero queda la sensación de que aquí en la ciudad no hubiera trabajo en talleres, tradición pedagógica, productos nuestros. Bienvenidos los intercambios culturales pero que sean de verdad: en la ciudad hay anfitriones en pedagogía infantil y no meros espectadores de la sabiduría o las burradas ajenas, que también son las propias. Aquí resuenan las palabras de Mahatma Gandhi que invitan a globalizaciones sin pérdida del rostro humano: “No quiero mi casa amurallada por todos lados ni ventanas selladas. Yo quiero que las culturas de todo el mundo soplen sobre mi hogar tan libremente como sea posible, pero me niego a ser barrido por ninguna de ellas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos a favor de los vientos nuevos y renovadores, pero que esos vientos se crucen, se revuelquen y nos despeinen a todos y todas. Estamos a favor de las puertas abiertas, pero no que se nos cierren en las narices de nuestra propia casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por demás está decir que no hubo invitaciones formales y que la programación fue un fantasma viviente como en el día de las brujas, es decir no hubo un correo electrónico donde se informara el día a día de las actividades, máxime cuando tenemos que soportar invasiones masivas de forwards que no dicen nada. Gracias a eso nos perdimos algunas conferencias imperdibles, como la de Renzo Said que después no pudo repetírmela por más que intentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo complicado de todo esto es que la ciudad había abierto las puertas y era gente de la casa (gente del vecindario) quienes convocaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atrevo a decir que a esto le faltó una curaduría experta que revisara contenidos, públicos, memorias, agendas futuras entre profesores, poetas, historiadores, artistas; faltó la formalidad de enviar cartas de invitación, programación; faltó una voz que dijera esto va por acá y aquello por allá y faltó equidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la falta de equidad nos golpea a todos por igual, por eso debemos decir como anfitriones que no lo fuimos: lo lamentamos por los huéspedes que vinieron de tan lejos y se encontraron con una ciudad sin creadores, sin pedagogos, sin poetas de verdad buscadores de la palabra, como los excelentes que hay por acá y no meros declamadores trasnochados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda, eso sí, el placer de nuevos amigos como sentido final de una feria: encuentro, progreso y chisme. Hasta el año próximo. Sea donde sea, tendremos zapatos nuevos para llegar a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis antepasados caminan libremente por la casa.Yo puedo verlos. De algunos no se ni siquiera sus nombres.Ellos habitaban la casa antes que yo y seguramente vivirán allí despuésdemi muerte.¿Quién es el verdadero dueño de la casa? A veces me pregunto. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;2009 © Benjamín Casadiego&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-8530217083772135358?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8530217083772135358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/8530217083772135358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/02/la-feria-del-libro-en-ocana.html' title='La Feria del Libro en Ocaña'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaNGauyfqVI/AAAAAAAAABQ/N2dJpiRurAs/s72-c/Fin+de+semana+154.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8350438944742266326.post-2240126776186248604</id><published>2009-02-23T14:48:00.000-08:00</published><updated>2009-02-24T07:54:25.986-08:00</updated><title type='text'>Comidas y abrazos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQXvjycQJI/AAAAAAAAABg/Vvnkg89Bu3A/s1600-h/Primera+comunion+315.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5306392366777385106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQXvjycQJI/AAAAAAAAABg/Vvnkg89Bu3A/s320/Primera+comunion+315.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaMqcN7PpJI/AAAAAAAAAAU/DuqWZLQln3A/s1600-h/Primera+comunion+020.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaMpqHHYDQI/AAAAAAAAAAM/AHMWCYGolu8/s1600-h/Primera+comunion+409.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Este sábado 27 de diciembre hicimos en la Casa del General Garay una tamalada para despedir el año. Hubo un resumen perfecto de la culinaria de estas fiestas: sabajón, conservas, buñuelos, tamales y otras delicias navideñas, además del fogón de leña. Todo hecho en casa, como manda la costumbre: hacer entre todos. Asistieron familiares y amigos de Raíces Mágicas. Intercambiamos regalos, tortas, vinos, tragos, abrazos, bailes, música de todo el mundo (desde los porros de Lucho Bermúdez, los cantos de Totó la Momposina, los vallenatos de Alfredo Gutiérrez hasta jazz y sonatas medievales); pensamos en todos los que no pudieron llegar a la cita y los que estaban ausentes por la física lejanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este encuentro terminamos un año lleno de trabajo, aprendizajes y aventuras que nos conectan hacia un 2009 como continuidad de un proyecto regional en educación y cultura. El 31 esperamos encontrarnos en una cena virtual con amigos queridos en Lima, Seattle, Bogota, Mérida, Cali, Republica Dominicana, Cúcuta, Ocaña, Sudáfrica, Paris, Buenos Aires, Barcelona, Valencia, Zurich, Bucaramanga, San José de Costa Rica, Florencia (Caquetá), Chicago, Ciudad de Méjico, Trujillo (Venezuela), Cartagena, Belén de los Andaquies, Neiva, Ottawa. Ese día, antes de la cena, vamos a pensar en todos esos amigos y amigas que quisiéramos tener en nuestra mesa y con los presentes vamos a darnos fuerzas para continuar el camino. Ustedes hacen parte de esos amigos cercanos y lejanos que están aquí en nuestros corazones.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8350438944742266326-2240126776186248604?l=noestapordemas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2240126776186248604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8350438944742266326/posts/default/2240126776186248604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://noestapordemas.blogspot.com/2009/02/blog-post.html' title='Comidas y abrazos'/><author><name>Benjamin Casadiego</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04439376256756953154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://3.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/ScO1ml3LppI/AAAAAAAAAIE/Q15f-r4VB6Q/S220/300px-D%25C3%25BCrer_rhino%5B1%5D.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_iDmit6sYT3Q/SaQXvjycQJI/AAAAAAAAABg/Vvnkg89Bu3A/s72-c/Primera+comunion+315.jpg' height='72' width='72'/></entry></feed>
